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Las tierras, foco de la Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente 

 Nairobi, 1 de marzo de 2024 – La contribución de las tierras sanas para abordar los desafíos globales del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el desarrollo sostenible ha sido el tema central del sexto período de sesiones de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEA 6), que ha concluido hoy en Nairobi.  En la reunión, de una semana, se ha adoptado la primera resolución de la historia de UNEA sobre la degradación de tierras y se  han anunciado el logotipo y el lema de la 16ª Conferencia de las Partes en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP16 de la UNCCD), que se celebrará en Riad (Arabia Saudí) del 2 al 13 de diciembre de 2024.  En el evento de alto nivel sobre la lucha contra la degradación de tierras para el clima y la biodiversidad, la Presidenta de UNEA 6 y Ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible del Reino de Marruecos, Leila Benali, señaló: "La tierra es el único denominador común entre las tres convenciones de Río, cuyos  diversos objetivos sólo podremos alcanzar a través de la restauración de tierras. Tenemos que partir de lo que nos une en lugar de lo que nos divide, y poner en práctica soluciones efectivas y creíbles en lo que respecta a la salud de la tierra y el suelo".  Al anunciar el lema de la COP16, ‘Nuestra tierra. Nuestro futuro’, el Secretario Ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, declaró: "La COP16 será un momento determinante para las tierras, el equivalente de un Acuerdo de París para la CNULD. Es crucial que haya convergencia y sinergia entre las tres COP: biodiversidad, cambio climático y desertificación, que se celebran este año".  Por primera vez, UNEA adoptó una resolución en la que pide que se intensifiquen los esfuerzos internacionales para combatir la desertificación y degradación de tierras; restaurar las tierras degradadas; promover su conservación y gestión sostenible, contribuir a la neutralidad en la degradación de tierras; y aumentar la resiliencia a la sequía. Estas cuestiones estarán en el centro de la COP16 de la CNULD.  En nombre de la Presidencia de la COP16, Osama Ibrahim Faqeeha, Viceministro de Medio Ambiente, Agua y Agricultura de Arabia Saudita, afirmó: "La tierra no sólo es importante para la vida humana, sino que también es crucial para la biodiversidad y para mantener el delicado equilibrio de nuestro medio ambiente. Debemos reconocer la importancia de las tierras y otros elementos naturales de nuestro planeta, ya que el 24 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero están asociadas a diversas formas de uso de la tierra".  A través de la Iniciativa Verde Saudita, el gobierno saudí se propone plantar 10 mil millones de árboles y proteger el 30 por ciento de la tierra del Reino.  Citas adicionales:  Aziz Abdukhakimov, Ministro de Ecología, Protección Ambiental y Cambio Climático de la República de Uzbekistán, que acogió la reunión para examinar el progreso en la implementación de la CNLUD en noviembre pasado, dijo: "Cada minuto Uzbekistán pierde nueve metros cuadrados de tierra fértil, y esto es un gran problema para cualquier país que enfrenta la degradación de tierras. Es importante aunar la voluntad política, la ciencia y las finanzas para abordar los desafíos del cambio climático, la degradación de tierras y la pérdida de biodiversidad".  María Helena Semedo, Directora General Adjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), afirmó: “La tierra es donde se producen los alimentos, por lo que sin tierras no podemos alimentar  al planeta. Necesitamos un enfoque holístico, evitando la fragmentación e invirtiendo en transformaciones sostenibles de nuestros sistemas agroalimentarios para garantizar la seguridad alimentaria y abordar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad”.  Hindou Oumarou Ibrahim, presidenta de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas de Chad (AFPAT), declaró: “Los pueblos indígenas constituyen el 5 por ciento de la población mundial, pero protegen el 80 por ciento de la biodiversidad del mundo. Son los guardianes de los ecosistemas y expertos en restaurar tierras en base a conocimientos tradicionales. El acceso directo a la financiación, la coordinación de políticas y una toma de decisiones inclusiva son esenciales para empoderar a las comunidades e implementar proyectos exitosos de restauración de tierras”.  Patricia Kombo, héroe de la tierra de la CNULD, de Kenia, quien moderó el evento de alto nivel en UNEA 6, concluyó: “La degradación de tierras es un desafío global que requiere una acción concertada a todos los niveles. Sólo trabajando juntos podremos restaurar nuestros ecosistemas terrestres, garantizar la seguridad alimentaria y mitigar los efectos del cambio climático”.  Para más información:  Oficina de Prensa de la CNULD, press@unccd.int, +49 228 815 2820,https://www.unccd.int/,@unccd  Grabación y fotografías disponibles: https://www.youtube.com/watch?v=S_oSZoVZJF8  https://drive.google.com/drive/u/1/folders/1QhHqfX_pOFWBuot0ET5hGTogyrWDsq6Q  Para obtener más información sobre la UNEA 6 y la COP16 de la CLD, visite:https://www.unep.org/environmentassembly/unea6 yhttps://www.unccd.int/cop16  Acerca de la CNULD  La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la voz de la tierra y la visión global para su futuro. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar la tierra del mundo con vistas a la sostenibilidad de la humanidad y delplaneta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de la tierra y avanzar en la gestión de la tierra del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva. 

Las tierras, foco de la Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente 
UNEA-6 Multilateral Environmental Agreements Day: Keynote by Ibrahim Thiaw

Madame President, Dear UNEP Executive Director, Excellencies, Presidents and chairs of COPs Ministers, Dear colleagues Executive Secretaries of MEAs, Honorable Delegates, Ladies and Gentlemen, I would like to start by thanking the President of UNEA (my sister Leila Ben Ali) and the Executive Director of UNEP (my other sister Inger Andersen) for dedicating an entire day of UNEA6 to the Multilateral Environmental Agreements (MEAs). This is a real credit to UNEP. UNEA is one of the important platforms to discuss these issues. Thirty years after the signing of the Rio conventions, and more than fifty years after the creation of some of the MEAs represented here, we must face the facts: the implementation of these treaties cannot be done in silos. We cannot be effective if the left hand does not know what the right hand is doing. Even less so if all the work done by the national focal point for one convention is ignored, or worse, brushed aside by another focal point. Putting things in order therefore begins at home, at the national level. International partners and development agencies, where appropriate, should play their part. MEA secretariats should help engineer cooperation and technical support. In this respect, institutions such as UNEP and Assemblies such as UNEA have a historic responsibility and a critical role to play in harmonizing the work and focus of the various MEAs as we face a multitude of interconnected crises. About the triple planetary crisis, indeed we face a climate crisis, a pollution crisis and a nature crisis. I would be remiss, as head of the UNCCD, not to insist that the nature crisis includes the immense crisis of land and drought, which is currently affecting more than 3 billion people, causing food insecurity, water scarcity and forced displacements. Action on the land is a powerful force for unity. The health of the land determines the food we eat, the water we drink, the quality of the air we breathe, the clothes we wear and many other services that contribute to our well-being. But the damage we inflict on our land poses a serious threat to world peace, and to the global economy. Similarly, the links between land and pollution are obvious. Air pollution is amplified by sand and dust storms. While plastic pollution affects rivers, lakes and oceans, the bulk of the stock stays in land affecting food production, people and the earth system as a whole. The good news is that there are solutions to these serious problems. They are well within our reach and this is literally in our hands. Make no mistake: the best solutions are those that tackle several challenges at once. We must slow down and adapt to climate change, protect and restore nature and biodiversity, reverse land degradation and desertification, and end pollution and waste. We don’t have the luxury of dedicating Monday to climate or pollution, Tuesday to biodiversity and only think that we can wait until Wednesday to tackle Land degradation. These issues are like communicating vessels and we have to address all these challenges at once! The scientific community is increasingly moving from sounding the alarm to signposting solutions that require concerted efforts. However, progress on turning commitments into transformative action must accelerate. Rapidly. Coherently. Consistently. Excellencies, Ladies and gentlemen, 2024 represents a new opportunity for us all: The three Rio conventions will hold their COPs consecutively at the end of this year. We already had a successful CMS COP a few days ago. At the UNCCD COP16 in Saudi Arabia - in December – we will embark on a unique journey – one that brings all communities of policy and practice to join forces towards a common goal: that of making land healthy again. Parties assembled in Riyadh at UNCCD COP16 will present a groundbreaking action agenda for all MEAs to reverse degradation and to accelerate efforts to restore 1.5 billion hectares of land by 2030. Healthy and productive land is the operational link between climate action and biodiversity conservation. Linking up action on land will allow us to take advantage of the synergies that build resilience, mitigate the impacts of climate change, safeguard biodiversity, provide food security for billions around the world, and transform the way we manage the environment and consume its bounty. And this is everyone’s effort. We must ensure that the work on each MEA commitment dovetails with and amplifies the work of the others. By forging synergies with UN entities and conventions, we can amplify our impact, leverage resources, and foster greater coherence in our collective response to global environmental challenges. For example: aligning land degradation neutrality targets with nationally determined contributions and the new biodiversity targets can maximize the impact of nature-positive investments and significantly diminish the huge gap between commitment and action. After all, we are facing one single global challenge – the sustainability of the planet and striving for an environment of peace and prosperity. Martin Luther King Jr once said: “We may have all come on different ships, but we're in the same boat now”. So, while MEAs have individual mandates, they ultimately have the same ambition: protecting the people and the planet. Let us make 2024 a pivotal year for environmental multilateralism. The science is clear and sobering. Long-term planning and cooperation are of the essence. But urgent action is needed. Recent years have proven that environmental multilateralism is working. It remains our best shot at tackling the complex and interconnected environmental challenges. Let’s take it! Thank you.

UNEA-6 Multilateral Environmental Agreements Day: Keynote by Ibrahim Thiaw
Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2024: ‘Unidos por la tierra: Nuestro legado. Nuestro futuro’ 

Bonn, Alemania, 21 de febrero de 2024 - El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra el 17 de junio, se centrará este año en el futuro de la gestión de tierras. Cada segundo, se degrada un área de tierras sanas equivalente a cuatro campos de fútbol, lo que suma 100 millones de hectáreas cada año, un extensión del tamaño de Egipto.  Implicar a las generaciones presentes y futuras es más importante que nunca para detener e invertir estas alarmantes tendencias y cumplir los compromisos mundiales de restaurar 1.000 millones de hectáreas de tierras degradadas para 2030. Este año, el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía se celebrará bajo el lema ‘Unidos por la tierra: Nuestro legado. Nuestro futuro’. El objetivo es movilizar a todos los sectores de la sociedad en favor de la gestión sostenible de tierras.  El 17 de junio de 2024 también marcará el 30 aniversario de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), con sede en Bonn. La CNLUD es el único tratado internacional jurídicamente vinculante sobre la gestión de tierras y una de las tres Convenciones de Río junto con las de cambio climático y biodiversidad.   Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la CNULD, ha declarado: "hasta el 40% de las tierras del mundo están degradadas, lo que afecta a más de la mitad de la humanidad. Sin embargo, las soluciones están a nuestro alcance. Recuperar tierras saca a las personas de la pobreza y aumenta su resiliencia al cambio climático. Es hora de unirnos y sacar una tarjeta roja a la pérdida y degradación de tierras en todo el mundo".  Organizado por el Gobierno de la República Federal de Alemania, el acto de conmemoración mundial tendrá lugar en el Bundeskunsthalle (Sala de Arte y Exposiciones de la República Federal de Alemania) de Bonn el lunes 17 de junio de 2024.  Jochen Flasbarth, Secretario de Estado del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo, ha afirmado: "alrededor de una cuarta parte de la población mundial se ve afectada por la sequía. El estado de nuestros suelos en Europa también se está deteriorando rápidamente. Proteger los suelos y las tierras es un reto mundial. Tenemos que actuar juntos hoy para que las generaciones venideras puedan tener acceso a unos recursos naturales vitales. Sólo podremos alimentar a la humanidad y hacer frente a la crisis climática y de biodiversidad si contamos con suelos sanos."   El evento reunirá a líderes de todo el mundo, jóvenes y destacadas personalidades del ámbito académico, la sociedad civil, el deporte y el espectáculo, para expresar la necesidad de estar unidos por las tierras; sobre todo, ante la cercanía de la mayor conferencia de las Naciones Unidas sobre tierras y sequía (COP16 de la CNULD), que se celebrará en Riad (Arabia Saudí) en diciembre de 2024.  Durante los meses de mayo y junio, la CNULD, junto con el Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) y la ciudad de Bonn, pondrá en marcha la campaña de concienciación pública #UNited4Land y participará en varios eventos en Bonn y sus alrededores sobre el futuro del cuidado de las tierras.  Katja Dörner, alcaldesa de Bonn, ha declarado: "como sede de la CNULD y ciudad comprometida con la neutralidad climática para 2035, Bonn entiende que debe proteger el clima, la naturaleza y las tierras a la vez. La tierra les mucho más que la superficie sobre la que está construida nuestra ciudad. La tierra lo es todo: es el suelo en el que crecen nuestros cultivos, un hábitat para plantas y animales, una esponja que retiene el agua, un espacio abierto y un corredor de refrigeración, además de ser un legado que transmitimos a las generaciones futuras".  Países de todo el mundo se están movilizando para celebrar el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía con una serie de actividades educativas, culturales y deportivas: desde proyecciones de películas y torneos de fútbol a plantaciones de árboles y concursos de jardinería. El programa completo de actos estará disponible en línea: https://www.unccd.int/events/desertification-drought-day.  Acerca del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía   Declarado oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115), el Día de la Desertificación y la Sequía, que se celebra anualmente el 17 de junio, tiene los siguientes objetivos:     Concienciar al público sobre los problemas relacionados con la Desertificación, la Degradación de Tierras y la Sequía (DDTS)    Mostrar soluciones impulsadas por las personas para prevenir la desertificación y revertir la intensificación de las sequías    Reforzar la implementación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países que sufren graves sequías y/o desertificación, especialmente en África Participa en la celebración de este año:  Para saber más sobre el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año, haz clic aquí /events/desertification-drought-day/2024  Para acceder a los materiales de la campaña #UNited4Land, haz clic aquí https://trello.com/b/VdJGolcp/desertification-and-drought-day-2024  Para saber más sobre las actividades del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía en todo el mundo, haz clic aquí https://www.unccd.int/events/desertification-drought-day/2024/events-around-world  Para participar en línea en el acto de celebración mundial en Bonn, ponte en contacto con: communications@unccd.int   Para más información, ponte en contacto con:  UNCCD: Xenya Scanlon, +49 152 5454 0492, xscanlon@unccd.int o Yannis Umlauf,   +49 178 285 8629 yumlauf@unccd.int con copia a press@unccd.int     BMZ: Unidad de Prensa, Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo  Tel: +49 (0)30 18 535-2451, Correo electrónico: presse@bmz.bund.de, www.bmz.de  

Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2024: ‘Unidos por la tierra: Nuestro legado. Nuestro futuro’ 
Signing of COP16 host country agreement with Saudi Arabia: Remarks by Ibrahim Thiaw

Your Excellency Minister Abdulrahman Al-Fadley, Honorable Ministers and Deputy ministers, Dear Colleagues and friends, It’s an honor for me to sign this agreement, on behalf of the United Nations, with the Kingdom of Saudi Arabia, as host to the Conference of the Parties (COP16) of the UN Convention to Combat Desertification (UNCCD). I would like to thank Minister Al-Fadley, and through you, the Government and people of the Kingdom of Saudi Arabia. The moment could not be more solemn: today we have signed more than a Host Country Agreement. We are sealing the commitment between two Parties, the Kingdom of Saudi Arabia and the United Nations, to join forces, to forge daily relationships, to build bridges across oceans and continents in order to make Riyadh, from 2 to 13 December 2024, the Multilateral Capital of the World, as far as our relations with the land are concerned. We are building an umbrella under which vulnerable populations around the world will find protective shelter to build their resilience in the face of severe and destructive droughts. Indeed, Saudi Arabia, its people and its Leadership will welcome tens of thousands of participants to the sixteenth session (COP16) of the United Nations Convention to Combat Land Degradation and Mitigate the Effects of Drought. Between the time we sign this agreement and the time we actually hold the Conference of the Parties, humanity will have degraded some 100 million hectares of fertile land. Over the same period, it is feared that hundreds of millions of people will be hit by severe droughts, with no safety valve or protective cushion. During the same period, women, children and other vulnerable groups will find themselves forced to flee from poverty, often venturing on extraordinarily perilous odysseys. Unless exceptional measures are taken, the loss of soil and productive land will lead to further conflicts over access to land and water, further food insecurity and, in some cases, a total loss of food sovereignty. Ladies and Gentlemen, COP16 will put a human face on these so-called natural or ecological phenomena. Coinciding with the 30th anniversary of this global treaty, COP16 will take place at a pivotal moment for our Convention. It is the time to move from strategies, plans and other methodological visions to action. It is the time to transform pledges into operations on the ground. Having realized how much we have scarred the face of the earth, we need to heal the wounds, not only to make the earth more beautiful, but to enable it to provide us with more vital services. We need the land. Land does not need us. We live off the land, it feeds us, clothes us and waters us. COP 16 gives humanity the opportunity not only to review its relationship with nature, but also to save itself from the perils it is inflicting on itself. Riyadh, in December, will be this nurturing and refreshing oasis in the middle of the desert. The Kingdom of Saudi Arabia will be offering the representatives of the 197 Contracting Parties to the UNCCD and many other stakeholders not only its legendary hospitality but also a strong sense of solidarity and shared commitment.   We hope the world will heed our urgent call and this generous invitation from our hosts to come together in Riyadh for COP16 and secure our land's future. Thank you. Shukran.

Signing of COP16 host country agreement with Saudi Arabia: Remarks by Ibrahim Thiaw
Bonn, Alemania, acogerá el Día contra la Desertificación y la Sequía en 2024

Bonn/Dubai, 9 de diciembre de 2023 - Alemania acogerá el próximo Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía el 17 de junio de 2024, fecha que también marcará el 30º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), una de las tres Convenciones de Río junto con las de clima y biodiversidad. El anuncio tuvo lugar hoy al margen de la COP28 de la CMNUCC, que se está celebrando en Dubai (Emiratos Árabes Unidos). Lo realizaron Jochen Flasbarth, Secretario de Estado del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ), Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la CNULD, y Katja Dörner, Alcaldesa de Bonn y miembro del Consejo Internacional para las Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI) y su comité ejecutivo global para la acción climática. La tierra es la base del bienestar humano y desempeña un papel clave en la regulación del clima mundial. Sin embargo, hasta el 40% de las tierras están degradadas, lo que afecta a casi la mitad de la población mundial. Desde el año 2000, el número y la duración de las sequías han aumentado un 29%, lo que representa un grave riesgo para los ecosistemas y los medios de vida de las personas. El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2024 se centrará en el poder transformador de las tierras sanas para hacer frente a los retos acuciantes e interconectados, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria e hídrica. El Día destacará el renovado compromiso global con la gestión sostenible de tierras y la resiliencia a la sequía, algo especialmente importante de cara a la COP16 de la CNULD, que se celebrará del 2 al 13 de diciembre de 2024 en Riad (Arabia Saudí). El Sr. Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la CNULD, ha declarado: "El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de 2024 marcará el 30º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. En 1994, la comunidad internacional ratificó el único tratado jurídicamente vinculante para el manejo sostenible de tierras. Restaurar las tierras y los suelos degradados proporciona es una base indispensable para las acciones que debemos emprender, de forma inmediata y concertada, en pro de la salud de nuestro planeta. Ahora es el momento de reafirmar este compromiso mundial, apoyándonos en el potencial de unas tierras sanas para el bienestar las generaciones presentes y futuras". La República Federal de Alemania, a través del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), acogerá la celebración mundial el 17 de junio de 2024. En el evento participarán destacadas personalidades internacionales y alemanas, así como el público en general, para generar conciencia en torno a la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. El Sr. Jochen Flasbarth, Secretario de Estado del Ministerio Federal de Desarrollo Económico de Alemania, ha declarado: “La calidad de los suelos es fundamental para afrontar retos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, las pandemias o las crisis alimentarias. Los suelos retienen agua y permiten el crecimiento de árboles y plantas. Sólo podremos alimentar a la humanidad y hacer frente a la crisis climática y sus repercusiones si tenemos suelos sanos. En 2024, cuando la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación celebre su 30º aniversario, el Gobierno alemán organizará el Día de la Desertificación y la Sequía, llamando a la comunidad internacional a adoptar medidas firmes contra la pérdida de suelos fértiles." La ciudad de Bonn, sede de la Secretaría de la CNULD desde 1999, organizará una serie de actos en torno al Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de 2024. La ciudad destacará el papel de los gobiernos locales en los esfuerzos de recuperación de tierras, mostrando ejemplos de políticas urbanas para un uso sostenible de las tierras. "Como alcalde de Bonn, sede de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, estoy encantado de que Alemania acoja el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2024. Aquí, en la Ciudad de las Naciones Unidas de Alemania, es donde confluyen los debates sobre el clima, la naturaleza y la tierra, y desde donde se impulsan acciones transversales para aplicar la Agenda 2030”, dijo Katja Dörner, alcaldesa de Bonn, a través de una vídeo declaración. “De todo corazón, doy la bienvenida a Bonn al Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Junto con el Gobierno Federal de Alemania y bajo el liderazgo de la Ministra Federal de Cooperación Económica y Desarrollo, la Sra. Svenja Schulze, estaré encantada de acoger este importante evento con la participación de líderes políticos, comunidades, sectores culturales y el público en general”, añadió Dörner. El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra anualmente el 17 de junio, fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115). El evento es una ocasión para poner de relieve soluciones basadas en el manejo sostenible de tierras, clave para prevenir la desertificación y frenar la intensificación de las sequías. En 2024 se cumplirán 30 años desde la adopción de la CNULD, una de las tres Convenciones de Río. La desertificación, junto con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, fueron identificados como los mayores retos para el desarrollo sostenible durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río en 1992. La CNULD, que tiene 197 Partes, es el único acuerdo internacional jurídicamente vinculante para la gestión sostenible de tierras. La Convención ayuda a los países a hacer frente a la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Entre otras iniciativas, la Convención apoya la Gran Muralla Verde de África, que busca convertirse en la mayor estructura viva del planeta, y ha establecido los objetivos de Neutralidad en la Degradación de Tierras, un compromiso de 130 países para acabar con la degradación de la tierras para 2030. Alemania ha sido un firme defensor de la Convención a lo largo de su historia. Durante los últimos 30 años, ha contribuido política y financieramente como uno de los socios más activos en el reconocimiento de la importancia de la salud de las tierras, tanto como causa como solución de algunos de los mayores retos que enfrenta la humanidad.  Para más información, póngase en contacto con: UNCCD: Xenya Scanlon, +49 152 54540492, xscanlon@unccd.int o Yannis Umlauf, +55 21 979820903, yumlauf@unccd.int con copia a press@unccd.int y/o unccd@portland-communications.com Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ): Oficina de Prensa, +49 30 18 535 - 2158, presse@bmz.bund.de , www.bmz.de Ciudad de Bonn: Departamento de Prensa, Protocolo y Relaciones Públicas, +49 228 77-3000, presseamt@bonn.de , www.bonn.de Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la voz de la tierra y la visión global para futuro. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos,sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar la tierra del mundo con vistas a la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de la tierra y avanzar en la gestión de la tierra del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva.

Bonn, Alemania, acogerá el Día contra la Desertificación y la Sequía en 2024
Notes de M. Ibrahim Thiaw à l’occasion du Forum International de Dakar sur la Paix et la Sécurité en Afrique

Excellences, Mesdames et Messieurs, « Pour une Afrique résiliante et démocratique : approche intégrée face à l’instabilité récurrente et aux fragilités institutionnelles ». Choix de thème ne pouvait être plus judicieux. Riche mais pauvre. Plusieurs intervenants ont déjà mis l’accent sur ce paradoxe vécu en Afrique. En Afrique, on parle de potentialités et d’opportunités. En Afrique, on aspire à transformer l’essai, c’est-à-dire à dépasser la phase de transition et mouvoir vers la pleine valorisation des richesses naturelles. Construire une Afrique résiliante et démocratique, suggère d’adopter une approche sécuritaire plus intégrée et adresser véritablement les causes profondes du mal africain. Mieux gérer les convoitises diverses et variées qui gangrènent le continent. Convoitises liées à la terre, à l’eau, aux hydrocarbures, aux resources minières, forestières, halieutiques et fauniques. Dans un contexte de changement climatique et de croissance démographique explosive, combinés à une faible gouvernance politique, économique et sociale, les ingrédients sont réunis pour une situation complexe.  Aujourd’hui, les risques sécuritaires les plus élevés dans le monde (et en Afrique) ne sont plus les conflits armés entre nations ennemies. Nous ne sommes plus dans un contexte de rivalité Est-Ouest, de décolonisation ou de guerres de libération. Aujourd’hui, parmi les premières causes d’insécurité figure la détérioration de l’environnement. On se tue pour l’accès à un lopin de terre fertile, à un point d’eau ou à un pâturage. L’instabilité s’installe dans certains pays riches en ressources naturelles, maintenant ainsi leurs populations dans une pauvreté absolue, comme si quelqu’un avait décidé, avec un dessein plus ou moins avoué, que plus le pays africain est riche, plus ses populations doivent rester dans la pauvreté. Certains évoquent -non sans me révolter profondément- le concept de malédiction des ressources.   Cependant, si le concept d’insécurité a changé de centre de gravité, notre réponse est restée largement figée dans le temps ; par conséquent, souvent mal adaptée. On le voit chaque jour, par la fermeture des opérations de maintien de la paix (alors qu’il n’y a point de paix), le retrait de troupes étrangères venues en masse, avec la meilleure volonté du monde. On le voit par l’inadaptation des réponses offertes par nos forces de défense nationales, parfois mal formées aux situations conflictuelles asymétriques. On le voit aussi par l’inadaptation des réponses des Etats aux nombreux défis environnementaux, dont les départements chargés de l’environment disposent de budgets faméliques et de ressources inadéquates.   Si les causes profondes de notre maladie sont liées à l’environnement, pourquoi donc la gestion des resources naturelles continue d’être ignorée dans les accords de paix ou dans les manifestes de partis et d’élus politiques ? Pourquoi les budgets, ressources et politiques relatifs à la gestion des resources naturelles continuent de figurer en filigrane ? Comment peut-on soigner un malade dont le diagnostic continue d’être faussé ? Les meilleurs médecins de brousse n’étant pas forcément de bons mages, il est essentiel que le patient joue à la transparence. Vous me permettrez de citer deux cas de figure pour illustrer mes propos : Première illustration : la rareté des ressources comme source de conflit. Dans son rapport sur le pastoralisme et la sécurité, le Bureau des Nations Unies pour l’Afrique de l’Ouest et le Sahel[1] confirme que la compétition croissante pour l'accès à l'eau et aux pâturages est l'un des principaux moteurs des conflits dans la sous-région. Au départ, l’on assiste à une compétition classique entre usagers de la nature : agriculteurs et éleveurs. A l’arrivée, l’on peut faire face à un conflit inter-ethnique. Non, les Peuls et les Dogons ne sont pas des ennemis. Pas plus que les Haoussa et les Touaregs ; les Toubous et les Djerma. Bien au contraire, ces groupes avaient en fait, depuis des siècles, pacifié leurs relations grâce à la puissante « parenté à plaisanterie », introduite au début du 13è siècle par le régime de Soundiata Keita. Des pactes sacrés et des actes concrets étaient institutionnalisés pour ne jamais verser le sang de son « cousin à plaisanterie ».   Malheureusement, les points de rupture écologiques ont été atteints depuis longtemps, et ces compétitions pour l’accès à la terre et à l’eau s’amplifient, prenant parfois des dimensions confessionnelles. Mal gérés, ils alimentent les rhétoriques de mouvements Jihadistes, dont certains reprochent aux Etats de prendre partie. Là aussi, il est à craindre que nous déployons des réponses mal adaptées aux défis. Le Sahel est d’abord et avant tout malade de l’effrondrement du vivant.   Les causes des conflits évoluent donc, nos réponses ne le sont pas. La rareté des ressources naturelles n’est pas la seule cause de conflits dans nos régions. Hélas, autre signe de mauvaise gouvernance, l’abondance des ressources est aussi un germe dévastateur.   Les ressources minières, les hydrocarbures, les ressources fauniques, halieutiques et forestières attisent d’énormes convoitises. Et cela n’a rien de récent. Déjà en 1885, la conférence de Berlin consacrait le dépècement de l’Afrique par huit puissances européennes. Les indépendances politiques des Etats modernes n’ont pu se défaire d’un joug économique bien établi, basé essentiellement sur l’extraction. Ces convoitises prennent de l’ampleur avec l’avénement de l’économie-monde, avec de nouveaux venus sur la scène, qui cherchent aussi une place au soleil. Un rapport stratégique conjoint de l’UNEP et d’INTERPOL sur l’environnement, la paix et la sécurité en République Démocratique du Congo [2], note que des criminels exploitent illégalement les ressources naturelles, y compris l'or, le coltan et les diamants. Plus grave, ces exploitants illégaux financent divers groupes armés non-étatiques qui se battent entre eux, de telle sorte qu’aucun groupe ne domine l’autre. Une façon de perpétuer le chaos et, par conséquent l’exploitation abusive des ressources. Le rapport estime qu'au moins 40 % des conflits internes sont liés aux ressources naturelles. La criminalité environnementale ne peut être combattue de manière isolée. Pour lutter contre ces crimes organisés, de loin les plaies les plus profondes infligées à l’économie africaine, les réponses doivent être multi-formes, organisées et bien coordonnées.  Pour être efficace, une telle lutte nécessite un effort global et coopératif. Cela exigera également une réponse plus large de la part de la communauté internationale, mais surtout des pays concernés. L’abondance comme la rareté des ressources ne doivent pas être des fatalités. Ni l’une ni l’autre ne devrait constituer une menace sérieuse à la paix et à la sécurité. En fait, elles ne le sont que lorsque la gouvernance est défaillante. Parlant des réponses à ces crises, empruntons une analogie médicale : ne vaut-il pas mieux chercher les causes profondes de la maladie, plutôt que de prodiguer un traitement symptomatique superficiel ? Jusque-là, les réponses militaires ont été privilégiées– y compris au Sahel. Nul doute que les vaillantes forces armées sont nécessaires, mais elles ne peuvent demeurer la seule réponse, face aux urgences climatiques, aux pénuries d’eau, aux déficits alimentaires et à la pauvreté.   L’on ne tire pas une balle sur un feu de brousse si l’on veut l’éteindre. La Police n’arrêtera ni un vent de sable, ni un ouragan. Pour lutter contre l’élévation du niveau de la mer qui menace des millions de citoyens, la solution est à chercher du côté de la réduction des émissions de gaz à effet de serre, ou tout au moins des techniques d’adaptation au changement climatique. Le développement durable et la sécurité humaine sont comme des siamois. Inséparables, ils sont complémentaires. Le développement n’est point envisageable sans la sécurité. De même, il n’y a point de sécurité sans une gestion durable de nos ressources naturelles.   Permettez-moi, pour conclure, d’en dire un mot sur l’immigration clandestine, une de nos plaies ouvertes et cause d’une grave insécurité humaine. Si ce phénomène est aussi ancien que l’humanité, les récentes vagues de départs non-organisés sont autant socialement douloureuses qu’elles ne sont économiquement pénibles. Les pertes des moyens de production dues à la dégradation des terres agricoles et pastorales ou à la sur-exploitation des pêcheries ont jeté des millions de jeunes sur des routes périlleuses. Ces départs, vers des destinations de plus en plus lointaines, sont d’abord des fuites de cerveaux ou de bras valides. Certains, mais une minorité de plus en plus réduite, s’en sortent. La majorité n’y parviennent pas. Là aussi, certains pays de destination ont adopté la politique du tout-sécuritaire, allant jusqu’à construire des murs, physiques ou virtuels. Nous pensons que l’une des meilleures solutions seraient d’investir sur les zones et pays d’émigration, sur la restauration des terres dégradées, afin de permettre une production décente et sécurisante pour les familles. De Antananarivo à Tanger, de Djibouti à Dakar, de Luanda à Mombasa, l’Afrique regorge de ressources, de solutions et d’opportunités. Ne manquant ni de terre ni de soleil, ni de bras ni de génie, l’Afrique est comme ce fruit mûr qui demande à être cueilli. Dans un monde assailli par de féroces compétitions, l’Afrique doit s’inventer des solutions favorables à son développement et s’affranchir d’un joug politique et économique qui n’a que trop durer.   Je vous remercie. [1] Pastoralisme et Sécurité en Afrique de l’Ouest et au Sahel Vers une coexistence pacifique Etude du Bureau des Nations Unies pour l’Afrique de l’Ouest et le Sahel (UNOWAS) Aout 2018 https://unowas.unmissions.org/sites/default/files/rapport_pastoralisme_fr-avril_2019_-_online.pdf [2] INTERPOL-UN Environment (2016). Strategic Report: Environment, Peace and Security – A Convergence of Threats https://wedocs.unep.org/handle/20.500.11822/17008;jsessionid=2EAB6CD7FA6C6DB77CC024356BEC658C  

Notes de M. Ibrahim Thiaw à l’occasion du Forum International de Dakar sur la Paix et la Sécurité en Afrique