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Final Press Release – CRIC23 A closing press release will be issued summarizing the outcomes of CRIC23. It will be published on the UNCCD website and shared with all accredited media. NO CLOSING PRESS CONFERENCE There will be no closing press conference. Journalists may contact UNCCD Communications for interviews or clarifications. Comunicado Final – CRIC23 Se emitirá un comunicado de prensa final que resumirá los resultados de CRIC23. Será publicado en el sitio web de la CNULD y compartido con todos los medios acreditados. SIN CONFERENCIA DE PRENSA DE CLAUSURA No habrá conferencia de prensa de clausura. Los periodistas pueden contactar a la Oficina de Comunicación de la CNULD para entrevistas o aclaraciones.
Jimmy Mariscal creció en las colinas de la cuenca del Canal de Panamá, donde los cafetales formaban parte de la vida cotidiana. Sus abuelos cuidaban sus cafetos de la variedad caracolillo para uso doméstico, secando los granos al sol y preparando café solo para la familia. El café era una tradición, no un medio de vida. Era una práctica que se transmitía silenciosamente de generación en generación. Hoy en día, Jimmy es uno de los miles de pequeños productores que se han beneficiado de una colaboración a largo plazo entre las comunidades de la cuenca y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Durante dos décadas, esta colaboración ha ayudado a los agricultores a pasar de las parcelas tradicionales a sistemas agroforestales que, además de ser resilientes a los cambios en el clima, protegen la biodiversidad, estabilizan el suelo y conservan los recursos hídricos.La cuenca actual es el resultado de décadas de gestión comunitaria y del apoyo de la ACP: un paisaje más resiliente y gestionado de forma sostenible.Esta asociación a largo plazo llevó a Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), al Centro de Visitantes de Miraflores del Canal de Panamá el 3 de diciembre, durante una visita de campo organizada por la ACP y el Ministerio de Medio Ambiente de Panamá. Allí se reunió con Jimmy y los miembros de Cuencafé, un colectivo de pequeños productores que cultivan y procesan café de alta calidad y adaptado a las nuevas condiciones climáticas.La visita permitió observar de cerca cómo la gestión comunitaria apoya los medios de vida rurales al tiempo que protege el sistema de agua dulce que sustenta el Canal.Los productores describieron cómo comenzó la transformación. La ACP comprendió desde el principio que la protección del agua del Canal dependía de la salud de las tierras circundantes y de las personas que las cuidaban. Sin autoridad para hacer cumplir la conservación, la institución creó un modelo centrado en el apoyo y los incentivos. Inspirándose en la experiencia de Costa Rica de recompensar a los agricultores que protegen los bosques, la ACP adaptó la idea a la cuenca, ofreciendo a los productores apoyo práctico, desde plántulas y asesoramiento técnico hasta títulos de propiedad y consejos comunitarios que dan forma a las decisiones.Esta asociación estable y basada en la confianza se fortaleció con el tiempo. Como explicó Raúl Martínez, gerente de Sostenibilidad Socioambiental de la fACP: “Cuando la restauración ayuda a las familias a mejorar sus medios de vida, se convierte en una responsabilidad que todos comparten y la tierra permanece protegida”.Gracias a este modelo basado en incentivos, y especialmente a la introducción del café como un cultivo viable y de alto valor, los agricultores obtuvieron una razón para mantener los árboles en pie e invertir en sistemas agroforestales que conservan el suelo y el agua.Estas decisiones hicieron que, en última instancia, la cuenca del Canal de Panamá sea hoy uno de los paisajes menos deforestados del país.La finca de Jimmy refleja ese cambio. Con el apoyo de actividades de desarrollo comunitario y asistencia técnica, introdujo variedades mejoradas de café, plantó árboles de sombra, cuidó su suelo y perfeccionó las técnicas de secado y procesamiento. Lo que antes solo servía para satisfacer las necesidades de la familia se ha convertido en un sistema climáticamente inteligente que favorece tanto la generación de ingresos como la salud del ecosistema.A medida que más familias se sumaron a la iniciativa, formaron Cuencafé, cuyo café ahora llega a los mercados de la ciudad de Panamá. Sus sistemas agroforestales ayudan a regular el agua y protegen la cuenca contra la intensificación de la sequía, una contribución importante en un país donde el 32 % de la tierra —2,37 millones de hectáreas— ya está degradada.Durante la visita, la Secretaria Ejecutiva escuchó a los productores describir cómo los cambios en las precipitaciones y el aumento de las temperaturas han alterado su trabajo. Les preguntó en detalle sobre los retos a los que se enfrentan ahora: cómo ha cambiado la lluvia, cómo afecta la escasez de agua a la siembra y cómo están cambiando los suelos.Los agricultores explicaron que los años de restauración de la tierra —ampliación de la cobertura forestal, diversificación de los cultivos y protección de los suelos— les han permitido retener el agua y mantener la producción, incluso cuando las sequías son cada vez más frecuentes.“Lo que veo aquí es una restauración que funciona porque comienza con las personas”, dijo la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad. “Cuando se confía en las comunidades y se las apoya como guardianas de sus tierras, protegen los suelos que sostienen las laderas, las aguas que alimentan el canal y la dignidad de las familias que dependen de ambos. El impacto se extiende mucho más allá de las granjas individuales: fortalece toda la cuenca y las generaciones que la heredarán”.Hoy en día, esa transformación es visible en toda la cuenca. Una práctica que antes alimentaba el consumo doméstico, ahora ayuda a conservar el agua, sostener las economías rurales y proteger uno de los paisajes más estratégicos del país. Lo que comenzó como pequeñas parcelas de café cultivado a la sombra se ha convertido en un modelo de resiliencia climática impulsado por la comunidad.Mientras Panamá acoge la CRIC23, el Comité de Examen de la Aplicación de la Convención, un momento en el que los países se reúnen para reflexionar sobre cómo cuidan su tierra, la cuenca muestra cómo la restauración basada en una colaboración a largo plazo, la confianza y el liderazgo comunitario pueden restaurar mucho más que la tierra.
Nuevas pruebas demuestran que los pastizales se están degradando más rápidamente que las selvas tropicales en algunas regiones, a pesar de que aportan múltiples beneficios y sustentan a 2,000 millones de personas Bonn/Ciudad de Panamá, 4 de diciembre de 2025. Desde las tierras áridas de América Latina y África hasta las estepas de Asia Central, los pastizales sustentan la seguridad alimentaria, la estabilidad climática y culturas pastorales centenarias. Estos vastos paisajes, que cubren la mitad del planeta, almacenan una cantidad significativa de carbono, amortiguan los extremos climáticos y regulan el agua en algunas de las regiones más áridas del mundo. Sin embargo, a pesar de su inmenso valor, los pastizales siguen siendo uno de los ecosistemas más ignorados del planeta. En varias regiones, se están deteriorando más rápidamente que las selvas tropicales, lo que tiene graves consecuencias para la seguridad alimentaria, la resiliencia climática y los medios de vida rurales. La restauración de los pastizales ofrece uno de los mayores rendimientos de cualquier inversión en ecosistemas, con beneficios que alcanzan hasta 35 dólares por cada dólar invertido. Estos nuevos resultados preliminares de un análisis global de costes y beneficios realizado por la Iniciativa sobre la Economía de la Degradación de la Tierra (ELD) se han presentado hoy en la reunión de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) que se celebra este año en Panamá, la 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC23). El científico jefe de la CNULD, Barron Joseph Orr, explica: “El análisis confirma lo que muchas comunidades pastorales saben desde hace mucho tiempo: los pastizales son activos ecológicos y económicos estratégicos, no tierras marginales. Estos beneficios provienen de una mayor productividad de la vegetación, un mayor almacenamiento de carbono, una mayor retención de agua y la prevención de la degradación”. “La urgencia es evidente. Entre el 25 % y el 50 % de los pastizales del mundo están degradados o en peligro, lo que debilita los ciclos del agua, la productividad ganadera, la biodiversidad y los medios de vida rurales. En regiones como el Sahel, Asia Central y partes de América del Sur, las presiones climáticas ya están reduciendo la productividad y restringiendo la movilidad de los pastores, con efectos secundarios para la seguridad alimentaria”, afirmó Orr. Mark Schauer, oficial superior de programas de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit, GIZ), que coordina la Iniciativa ELD, afirmó: “La restauración de los pastizales tiene sentido desde el punto de vista económico y ecológico. Al reforzar la base empírica y trabajar con las comunidades pastorales, podemos ayudar a los países a diseñar inversiones que permitan alcanzar la resiliencia a largo plazo”. Durante más de una década, la Iniciativa ELD ha proporcionado a los gobiernos datos sobre el valor económico real de las tierras sanas y las enormes pérdidas causadas por su degradación. Su nuevo documento de debate, The Business Case for Investment in Rangeland Restoration (‘Argumentos económicos a favor de la inversión en la restauración de pastizales’), presentado en la CRIC23, irá seguido de una evaluación completa en la COP17 de la CNULD, que se celebrará en Mongolia el próximo mes de agosto. “Cada vez hay más pruebas que confirman que los pastizales, durante mucho tiempo considerados espacios marginales o ‘vacíos’, son en realidad fundamentales para la acción climática, la seguridad alimentaria e hídrica y el desarrollo rural sostenible. Con la evaluación económica completa prevista antes de la COP17, la CRIC23 ha reforzado las bases técnicas y políticas necesarias para aumentar la inversión en estos vastos paisajes que sustentan la vida”, añadió Schauer. Los expertos subrayaron que la restauración eficaz de los pastizales no depende de costosas obras de ingeniería. Requiere derechos seguros sobre la tierra y el agua, una gobernanza dirigida por las comunidades y un pastoreo sostenible basado en la movilidad. Cuando los pastores pueden desplazarse según las condiciones estacionales, la vegetación se recupera más rápidamente, los suelos retienen más humedad y las reservas de carbono se mantienen estables. Este enfoque también refuerza la resiliencia de los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y otras personas cuyos medios de vida e identidades culturales están profundamente ligados a los pastizales. La CRIC23 se celebra mientras los países se preparan para el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (IYRP) 2026, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se espera que el IYRP dé una visibilidad sin precedentes a los pastizales, los pastores y sus sistemas de conocimientos. “Los pastores han cuidado estas tierras durante generaciones. Sus conocimientos, movilidad y gestión son esenciales para restaurar los pastizales y fomentar la resiliencia. Mientras el mundo se prepara para el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, debemos asegurarnos de que las comunidades pastorales no solo sean escuchadas, sino también apoyadas como socios en las acciones de sostenibilidad climática y medioambiental”, dijo Enrique Michaud, copresidente de la Alianza Global del IYRP. “Mongolia es una nación moldeada por los pastizales y las tradiciones pastorales. Sabemos por experiencia que cuando los pastizales prosperan, las comunidades prosperan. Mientras nos preparamos para acoger la COP17, una de nuestras principales prioridades es elevar los pastizales en la agenda mundial y garantizar que los países dispongan de las pruebas, las asociaciones y las inversiones necesarias para restaurar estos ecosistemas vitales a gran escala”, señaló Ariuntuya Dorjsuren, directora general de la División de Cooperación Internacional del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático, NFP de Mongolia. La CNULD contribuye al IYRP a través de su Iniciativa Emblemática sobre Pastizales y la campaña Ruta de la Seda prevista para 2026, que mostrará los paisajes de pastizales y las culturas pastorales a lo largo de un recorrido de 6.000 kilómetros que abarca 10 países. Estos esfuerzos se basan en el impulso político de la COP16 en Riad y la COP17 en Ulán Bator, alineando las presidencias recientes y futuras de la COP en torno a elevarlos pastizales como una prioridad mundial en materia de clima y medios de vida. Lista de recursos: https://www.unccd.int/resources/global-land-outlook/glo-thematic-report-rangelands-and-pastoralists https://wwf.panda.org/discover/our_focus/food_practice/grasslands_and_savannahs/roots_to_riches_priority_decisions_for_grasslands/ https://www.eld-initiative.org/en/projects/economics-of-rangelands
Bonn/Ciudad de Panamá, 3 de diciembre de 2025- Las mujeres de todo el mundo ya se están adaptando a un panorama cambiante. Reorganizan los ciclos de siembra, caminan más lejos para buscar agua, protegen los cultivos contra la sequía, cuidan a los ancianos y a los niños durante las crisis climáticas y mantienen sistemas alimentarios arraigados en suelos cada vez más frágiles. Su trabajo diario refleja una realidad global: el 40 % de la tierra del planeta está ahora degradada y las sequías son un 30 % más frecuentes que hace 25 años. Estas experiencias dieron forma a los debates del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC), la reunión anual en la que los países evalúan los progresos realizados en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). En el marco de este proceso, el Caucus de Género —creado en la decimoquinta sesión de la Conferencia de las Partes (COP15) en Abiyán e incluido en la agenda oficial por primera vez este año— se ha convertido en uno de los espacios más influyentes en cuestión de políticas territoriales sensibles al género. En el CRIC23, celebrado en Panamá, el Caucus llamó la atención sobre dos cuestiones urgentes: el liderazgo y la cosmovisión de las mujeres indígenas en la gestión sostenible de la tierra, y los efectos de género de las tormentas de arena y polvo, un peligro medioambiental intensificado por la degradación de los suelos, la desecación de los lechos lacustres y los cambios en los patrones climáticos. Tierra, conocimiento y continuidad Ponentes de Panamá, el Ártico, África, América Latina y Mongolia destacaron cómo la conexión de las mujeres con la tierra va más allá de las responsabilidades cotidianas. Da forma a la continuidad cultural, la seguridad alimentaria y la estabilidad de la comunidad. Sin embargo, a pesar de ello, los conocimientos de las mujeres rara vez orientan las estrategias nacionales sobre conservación del suelo o resiliencia a la sequía. La jefa nacional wounaan de Panamá, Aulina Ismare Opua, describió las consecuencias directas del cambio medioambiental en la vida de la comunidad. “Las mujeres de nuestras comunidades se enfrentan cada día a los efectos del cambio del suelo, los bosques y el agua. Estamos gestionando los impactos, pero no se nos incluye adecuadamente en el diseño de las políticas. Esa brecha perjudica a todo el mundo”, afirmó. También subrayó que el acceso limitado a la tierra, la educación y la financiación socava la capacidad de las mujeres indígenas para contribuir plenamente a las estrategias nacionales. “Cuando las mujeres sanan la tierra, la tierra sana el mundo”, señaló, y pidió que se las incluyera en las agendas nacionales e internacionales. Hindou Oumarou Ibrahim, coordinadora de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas del Chad (AFPAT), destacó que la comprensión que tienen las mujeres indígenas del cambio ambiental se basa en generaciones de observación y práctica. “Cada mapa de nuestras tierras lleva consigo la memoria de nuestras madres y abuelas. En todos los pueblos indígenas, las mujeres poseen generaciones de conocimientos ecológicos, pero con demasiada frecuencia esa sabiduría se considera invisible. A medida que se aceleran el cambio climático y la degradación de la tierra, nuestros conocimientos no son una tradición del pasado, sino una herramienta de resiliencia para el presente y de supervivencia para el futuro, que protege tanto a nuestras comunidades como a la Tierra que todos compartimos”, señaló. Sus intervenciones se hacen eco de una constatación global: los pueblos indígenas administran aproximadamente una cuarta parte de la tierra del mundo, gran parte de la cual es altamente biodiversa. Las mujeres desempeñan un papel central en esta administración, pero siguen estando infrarrepresentadas en los ministerios de medio ambiente, los organismos de gobernanza de la tierra y las negociaciones multilaterales. En el Caucus de Género, esta experiencia se incorporó directamente al debate sobre políticas, desde la protección de los derechos sobre la tierra bajo presión hasta la combinación de los conocimientos ancestrales con enfoques científicos y la restauración de paisajes degradados por la erosión, la sequía o la deforestación. Las ponentes de Mongolia subrayaron las realidades a las que se enfrentan las mujeres pastoras rurales, incluida la pérdida de ganado debido a fenómenos climáticos extremos y la ausencia de tenencia de la tierra o de acceso al crédito, lo que limita su independencia económica. El mensaje de una pastora resonó con fuerza: “El suelo es vida, y nuestra vida es el suelo”. Se espera que estas contribuciones den forma a las recomendaciones con perspectiva de género que surjan de la reunión. Una amenaza creciente con consecuencias de género A medida que los debates se fueron centrando en los riesgos relacionados con el clima, otra realidad cobró especial relevancia: el impacto desigual de las tormentas de arena y polvo. Las tormentas de arena y polvo se están intensificando en muchas regiones, afectando a comunidades desde el norte de África y Oriente Medio hasta Asia, Oceanía y partes de Europa. Estas tormentas elevan ahora cerca de 2.000 millones de toneladas de polvo a la atmósfera cada año, y al menos una cuarta parte de estos fenómenos se ven intensificados por el uso insostenible de la tierra. Sus efectos afectan a todos los sectores —agricultura, seguridad hídrica, transporte, salud—, pero no de manera uniforme. En las comunidades rurales y de bajos ingresos, las mujeres suelen estar expuestas durante períodos más prolongados debido a las tareas agrícolas, la recogida de agua y las actividades del mercado. En el interior de las viviendas, el polvo se deposita en las zonas de cocina y de estar, lo que aumenta los riesgos respiratorios. Y cuando las tormentas cierran las escuelas, los mercados o las cosechas, la carga asistencial y la pérdida de ingresos resultantes recaen principalmente sobre las mujeres. A lo largo de la reunión del Grupo de Género, las participantes señalaron una brecha persistente: la falta de datos desglosados por sexo. Sin ellos, los sistemas de alerta temprana y los planes de preparación pasan por alto las vulnerabilidades de las mujeres y las estrategias que ya utilizan. Se espera que el fortalecimiento de estos sistemas de datos figure entre las recomendaciones que surjan de la CRIC23. Un cambio en la representación Este año también supuso un importante paso adelante para la participación de las mujeres en los procesos de la Convención. A través del Fondo para Mujeres Delegadas (WDF), respaldado por el programa global de la GIZ ‘Empoderamiento de las mujeres para zonas rurales resilientes’ (WE4R) en nombre del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo, las mujeres de países afectados por la sequía y en desarrollo pudieron participar plenamente en las sesiones del CRIC23 y recibir formación específica en materia de negociación como preparación para la COP17. Los datos de la CNULD muestran lo mucho que aún queda por avanzar: las mujeres solo representaron el 27 % de los delegados en la COP15 y el 33 % en la última sesión del CRIC. El grupo del WDF aportó conocimientos especializados que abarcaban desde la hidrología, la silvicultura y la agronomía hasta la política medioambiental y el liderazgo comunitario, lo que enriqueció tanto el Caucus de Género como las deliberaciones en general. “Invertir en las negociadoras es invertir en decisiones más inclusivas, eficaces y duraderas sobre el uso de la tierra. Su liderazgo refuerza no solo las salas de negociación, sino también las soluciones que se aplican en sus países”, afirmó Andreas Lange, director del programa de la GIZ. Hacia la COP17: basar las políticas en la experiencia vivida Mientras los países se preparan para la COP17 en Mongolia, los debates en el CRIC23 apuntan a una conclusión clara: la degradación de la tierra y la sequía no pueden abordarse de manera eficaz sin las perspectivas de las mujeres que gestionan la tierra a diario. Los conocimientos de las mujeres —científicos, tradicionales y empíricos— son esenciales para restaurar los pastizales, mejorar la salud del suelo, prepararse para el las tormentas de arena y polvo y mantener la continuidad cultural en condiciones de estrés medioambiental. Los ponentes también pidieron un mayor apoyo a la educación de las niñas indígenas, el acceso a la tecnología y al crédito, y el reconocimiento del trabajo doméstico, agrícola y artesanal no remunerado de las mujeres, todos ellos elementos fundamentales para mantener la gestión de la tierra a lo largo de las generaciones. El Caucus de Género subrayó un mensaje sencillo pero decisivo: las políticas de protección de la tierra deben reflejar la experiencia de las personas que más dependen de ella; de lo contrario, corren el riesgo de abordar la crisis en teoría, pero no en la práctica.
CRIC23 Examines Land Tenure and Launches the Economics of Rangelands ReportThe fourth day of CRIC23 turns to the policy foundations that determine whether land restoration succeeds, with discussions focused on strengthening land tenure systems, improving enabling conditions for sustainable land management, and reviewing new economic findings that will shape global thinking on dryland resilience ahead of COP17.Key eventEconomics of Rangelands – Key Findings Ahead of COP17Please note: Key findings and early messages from the upcoming Economics of Rangelands report will be made available to the media, highlighting the economic value of rangelands and the costs of their ongoing degradation. There will be no formal press briefing, but the following experts will be available for media interviews upon request:Mark Schauer, Project Lead (Co-Lead), Sector Programme Resilient Rural Areas, GIZDr. Barron Orr, UNCCD Chief ScientistAriuntuya Dorjsuren, Director General, International Cooperation Division, Ministry of Environment and Climate Change, MongoliaEnrique Michaud, Co-Chair, IYRP Global AllianceFor interview arrangements, please contact: press@unccd.intHost country event of notePanama Side Event: “The Nature Pledge Journey”When: 13:15–14:45Where: CARIBE 4Led by the Government of Panama, this session will present the country’s progress under the Panama Nature Pledge, including work to achieve LDN by 2030, restore priority hotspots, and integrate land, climate and biodiversity policies.This event may interest journalists following Panama’s national leadership and regional positioning during CRIC23.Additional Themes Covered Today How land tenure security supports land restoration and climate resilienceNational experiences in achieving LDN targetsEconomic and policy considerations emerging from dryland and rangelands assessmentsRegional cooperation, lessons and priorities on land governanceSide events organised by partners take place throughout the day.Full schedule: https://www.unccd.int/cric23/side-events
La pérdida de tierras fértiles y las graves sequías ponen en peligro a los PEID a medida que el planeta se calienta La voz de los PEID cobra protagonismo de cara a la COP17 de la CNULD en Mongolia El área terrestre de los PEID afectada por seis meses de sequía extrema o más al año se ha disparado de un 2% a un 17 %, en los últimos 60 años. Casi siete de cada diez habitantes de los PEID están expuestos a la sequía. Los PEID deben adoptar urgentemente prácticas agrícolas sostenibles para impulsar la seguridad alimentaria e hídrica ante el cambio climático. El Foro de los PEID de la CNULD aborda los retos únicos a los que se enfrentan los PEID, ya que la pérdida de tierras fértiles y las graves sequías amenazan vidas y medios de subsistencia. Bonn/Ciudad de Panamá, 2 de diciembre de 2025. Cada centímetro de tierra es vital para la supervivencia de los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), que se enfrentan a los crecientes efectos de sequías más severas y a la pérdida de suelos fértiles, según un informe presentado durante la 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC 23) en Panamá. El informe, elaborado por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), advierte de que la superficie de los PEID afectada por al menos seis meses de sequía extrema al año se ha disparado hasta el 17 % en el periodo 2014-2023, frente al 2 % entre 1961 y 1970. Mientras tanto, la urbanización, la agricultura insostenible y las industrias extractivas están acelerando la degradación de tierras preciosas en algunos de los territorios más pequeños, aislados y pobres del planeta, que son también algunos de los más vulnerables al cambio climático. Los PEID albergan a casi 74 millones de personas, alrededor del 1 % de la población mundial, pero se enfrentan a retos sociales, económicos y medioambientales únicos: la pérdida de incluso pequeñas áreas de tierra productiva compromete su seguridad alimentaria, hídrica y energética; aumenta la transmisión de enfermedades infecciosas; y socava los medios de vida rurales, siendo las mujeres y las niñas las más afectadas. Dada la limitada superficie cultivable y la escasa base de recursos de los PEID, cada pedazo de tierra es importante para la resiliencia de las comunidades, las economías y los ecosistemas, especialmente ante los peligros relacionados con el clima. La secretaria ejecutiva adjunta de la CNULD, Andrea Meza, afirmó: “Los pequeños Estados insulares en desarrollo nos recuerdan que cuidar nuestra tierra es una cuestión existencial. Debemos transformar urgentemente nuestros sistemas alimentarios y armonizar nuestras políticas para aprovechar las tierra scomo base del desarrollo sostenible, como una cuestión de seguridad y como una solución para el clima y la biodiversidad. A medida que el mundo es testigo de fenómenos meteorológicos y climáticos más extremos, es imperativo que invirtamos en tierras saludables para reducir la vulnerabilidad de nuestras comunidades en los PEID y más allá”. Retos crecientes El informe resume la información de evaluaciones recientes y fuentes científicas, incluido el panel de datos de la CNULD, para presentar los retos y oportunidades de los PEID en relación con las tierras y la sequía. A nivel mundial, los PEID abarcan 39 Estados y 18 territorios del Caribe, el Pacífico, el Atlántico, el Océano Índico y el Mar de China Meridional (AIS). Seguridad alimentaria: La seguridad alimentaria en los PEID se ve amenazada por la escasez de tierras cultivables, el elevado coste de las importaciones de alimentos y la triple carga de la malnutrición, es decir, la desnutrición, la deficiencia de micronutrientes y la obesidad. En la mayoría de los PEID, la producción agrícola se ve limitada por la baja fertilidad del suelo, los elevados costes de los insumos y la exposición a sequías, ciclones y salinización, lo que les impide satisfacer la demanda interna de alimentos. La degradación de la tierra agrava una situación ya de por sí frágil. Degradación de la tierra: La gestión insostenible de la tierra y el agua está aumentando la vulnerabilidad a las sequías en los PEID. Muchos procesos de degradación de la tierra en los PEID tienen su origen en el legado del colonialismo, en particular las plantaciones de cultivos comerciales y las industrias forestales, que desplazaron las prácticas indígenas de uso de la tierra y provocaron la inseguridad de la tenencia. Sequía y escasez de agua: una preocupación creciente, especialmente en los PEID más pobres, pequeños o aislados, como Haití, Martinica, Comoras, Islas Marshall y Guam. Cinco PEID sufren escasez de agua (menos de 1000 m³ por persona y año) y otros tres se enfrentan a una escasez absoluta de agua (menos de 500 m³ por persona y año). Biodiversidad: Los PEID cubren menos del 0,5 % de la superficie del planeta, pero albergan más del 20 % de la biodiversidad mundial. La pérdida de biodiversidad reduce la fertilidad del suelo, la polinización, el ciclo del agua y la protección costera. A su vez, eso socava la productividad y la resiliencia de los ecosistemas, así como la seguridad alimentaria y los medios de vida. Políticas públicas y datos: Las instituciones locales suelen carecer de recursos y expertos suficientes para integrar soluciones basadas en la naturaleza en las iniciativas de gestión de la tierra. Desarrollar y conservar los conocimientos técnicos y acceder a datos de alta resolución sobre la cobertura del suelo es fundamental para promover la gestión sostenible de la tierra y la resiliencia. Ocho de los 20 países que encabezan el Índice de Fuga de Cerebros y Población Humana son PEID: Jamaica, Haití, Guyana, Granada, Cabo Verde, Samoa, Micronesia y Fiyi. Finanzas: Solo 487 millones de dólares de la financiación total para el desarrollo proporcionada a los PEID entre 2016 y 2023 se destinaron a la desertificación, la degradación de la tierra y la sequía. Aun así, esta financiación se distribuyó de forma desigual entre los PEID, ya que cinco países (Papúa Nueva Guinea, Haití, República Dominicana, Islas Salomón y Fiji) recibieron el 65 % del total. Gobernanza del uso de la tierra La gobernanza del uso de la tierra es un reto para los PEID. En el Caribe, por ejemplo, la inseguridad de la tenencia de la tierra, arraigada en la época colonial, desalienta las inversiones en la gestión sostenible de la tierra y el agua. Esto contribuye a un círculo vicioso de degradación ambiental y pobreza. En el Pacífico, muchas comunidades conservaron los derechos sobre sus territorios ancestrales, pero están perdiendo las ya limitadas tierras cultivables debido al crecimiento urbano no planificado. Según el informe, las garantías jurídicas para los sistemas de gobernanza tradicionales y la participación de las comunidades en la planificación y la aplicación del uso de la tierra son fundamentales para detener esta tendencia. «La planificación espacial es una herramienta poderosa: ayuda a proteger las tierras saludables, reduce los conflictos por los recursos limitados y refuerza la resiliencia ante la sequía y el cambio climático», afirmó Fred Nicholas, responsable de proyectos del Servicio Nacional de Medio Ambiente de las Islas Cook. «Pero su éxito depende de que los organismos gubernamentales, los líderes tradicionales y las comunidades trabajen juntos para gestionar de forma sostenible la tierra, los acuíferos y las zonas costeras mediante un enfoque verdaderamente integral, desde las cordilleras hasta los arrecifes». Intervenciones rentables Los PEID dependen en gran medida de paisajes saludables para sustentar sectores económicos clave como la agricultura, la pesca y el turismo. En la actualidad, 26 de los 39 PEID que son países Partes en la CLD se han comprometido a establecer objetivos de neutralidad en la degradación de las tierras (NDT), entre ellos la República Dominicana, Mauricio, Santo Tomé y Príncipe y Papua Nueva Guinea. Esto incluye diversos enfoques para proteger los recursos terrestres e hídricos y fomentar la resiliencia en los PEID, tales como: Planificación integrada del uso de la tierra: facilita la gestión equilibrada de los recursos terrestres limitados, al tiempo que aborda las necesidades contrapuestas de vivienda, agricultura, conservación de la naturaleza y turismo. Prácticas agrícolas y agroforestales indígenas: son formas rentables de mejorar la seguridad alimentaria, la adaptación al clima y el desarrollo sostenible de los PEID. Por ejemplo, los PEID de todas las regiones tienen prácticas tradicionales que son más resilientes a las sequías, las inundaciones y las tormentas que los monocultivos industriales. Los sistemas de doble uso de la tierra, como la agroforestería, la agrivoltaica y la agricultura urbana, pueden salvaguardar los servicios ecosistémicos y la conectividad, al tiempo que satisfacen la demanda de alimentos. Esfuerzos cooperativos Los PEID tienen una voz unificada en los diálogos multilaterales, como las negociaciones sobre el cambio climático. El taller y el evento paralelo del Foro de los PEID de la CNULD demuestran cómo los PEID están dando prioridad a la degradación de la tierra y la sequía como parte de su agenda de desarrollo. Los líderes presentes en estas reuniones pidieron inversiones en la restauración de la tierra y la gestión del agua y los residuos, y subrayaron la necesidad de una planificación integrada del uso de la tierra como cuestión de resiliencia y adaptación al clima. “Los PEID conocen de primera mano los brutales efectos de los desastres relacionados con el clima, como la devastación que causó recientemente el huracán Melissa en Jamaica”, afirmó Calvin James, antiguo director del PILSM y actual coordinador del Foro de los PEID de la CNULD. “Debemos acelerar las medidas contra la degradación de la tierra y la sequía en nuestros territorios mediante el intercambio de buenas prácticas, la puesta en común de las lecciones aprendidas y la sensibilización sobre nuestros retos y oportunidades únicos”, explicó. “Consideramos que el foro de los PEID es un hito de cara a la COP17, donde esperamos que las Partes reconozcan formalmente a los pequeños Estados insulares en desarrollo como una voz unificada”. El próximo informe Global Land Outlook on SIDS, cuya publicación está prevista antes de la COP17 de la CNULD en Mongolia, ofrecerá un análisis más detallado de los retos y oportunidades únicos en materia de tierra para fomentar la resiliencia en los PEID. Notas para los editores Para consultas y solicitudes de entrevistas con los autores, póngase en contacto con: press@unccd.int Los recursos visuales sobre el CRIC 23 y el panel de datos de la CNULD están disponibles aquí: https://trello.com/b/zq0kxtkK/unccd-cric23-panama-2025 En el sitio web de la CNULD se puede encontrar información adicional y actualizaciones para los medios de comunicación sobre la Convención y el CRIC 23: https://www.unccd.int/cric23 Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz global para la tierra. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar la tierra del mundo en aras de la sostenibilidad de la humanidad y el planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 Partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los efectos actuales de la degradación de la tierra y promover la gestión responsable de la tierra en el futuro, con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva.