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Urge reformar los sistemas alimentarios mundiales para evitar el empeoramiento de la degradación de tierras

‘Invertir la curva’ de la degradación de tierras es un imperativo que exige reducir el desperdicio de alimentos, aprovechar el potencial de los alimentos de origen marino producidos de forma sostenible y restaurar la mitad de las tierras para 2050  En Nature, 21 científicos destacados proponen hoy formas de utilizar los sistemas alimentarios para detener y revertir la degradación de tierras, subrayando que hacerlo debe convertirse en una prioridad mundial para mitigar el cambio climático y detener la pérdida de biodiversidad. Con el horizonte de 2050, el artículo cuantifica por primera vez el impacto que tendría reducir desperdicio de alimentos en un 75 % y la maximizar la producción sostenible de alimentos de origen marino, medidas que por sí solas podrían salvaguardar una superficie de tierras mayor que África. Según el documento: “Los sistemas alimentarios aún no se han incorporado plenamente a los acuerdos intergubernamentales, ni reciben suficiente atención en las estrategias actuales para hacer frente a la degradación de la tierra. Sin embargo, unas reformas rápidas e integradas centradas en los sistemas alimentarios mundiales pueden hacer que la salud de la tierra pase de la crisis a la recuperación y garantizar un planeta más sano y estable para todos”. Los autores subrayan la importancia de frenar el desperdicio de alimentos y gestionar de forma sostenible las tierras. Asimismo, proponen el objetivo ambicioso, pero alcanzable, de restaurar el 50% de las tierras para 2050 (actualmente el objetivo es del 30 % para 2030). Además, hacen hincapié en que las medidas esbozadas reportarían enormes beneficios para el clima, la biodiversidad y la salud global. Fernando T. Maestre, autor principal del estudio y miembro de la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST) de Arabia Saudí, afirma: “El documento presenta un conjunto de medidas audaces e integradas para abordar de forma conjunta la degradación de tierras, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, además de indicar una hoja de ruta clara para su aplicación de aquí a 2050”. “Transformando los sistemas alimentarios, restaurando las tierras degradadas, aprovechando el potencial de los productos pesqueros sostenibles y fomentando la cooperación entre naciones y sectores, podemos ‘invertir la curva’ de la degradación de la tierra, al tiempo que avanzamos hacia los objetivos de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y otros acuerdos mundiales”. El coautor Barron J. Orr, científico jefe de la CNULD, añade: “Una vez que los suelos pierden su fertilidad, los niveles freáticos se agotan y se pierde la biodiversidad, restaurar la tierra se vuelve exponencialmente más caro.   La contínua degradación de tierras contribuyen a una cascada de crecientes desafíos mundiales como la inseguridad alimentaria e hídrica, los desplazamientos forzosos y las migraciones, el malestar social y la desigualdad económica". “La degradación de tierras no es solo un problema para el mundo rural, sino que afecta a los alimentos que consumimos, al aire que respiramos y a la estabilidad del mundo en el que vivimos. No se trata ya de salvar el medio ambiente, sino de asegurar nuestro futuro común”, afirma Orr. Recomendaciones clave: 1. Restaurar el 50 % de las tierra degradada del mundo mediante prácticas de gestión sostenible de la tierra, lo que correspondería a restaurar 3 Mkm² de tierras de cultivo y 10 Mkm² de tierras no cultivadas, un total de 13 Mkm². La restauración de tierras debe involucrar a las personas que viven en ella y la gestionan, especialmente los pueblos indígenas, los pequeños agricultores, las mujeres y otras personas y comunidades vulnerables, según el artículo. Para apoyarlos, los autores recomiendan: Apoyo a los pequeños agricultores: La mayor parte de los alimentos del mundo se cultivan en pequeñas explotaciones familiares. El documento pide que se transfieran las subvenciones agrícolas desde las grandes explotaciones industriales hacia los pequeños agricultores sostenibles, se incentive la buena gestión de la tierra entre los 608 millones de explotaciones agrícolas del mundo y se fomente su acceso a la tecnología, a la seguridad de los derechos sobre la tierra y a mercados justos. Impuestos o aranceles sobre la tierra: para recompensar la agricultura de bajo impacto y penalizar a los contaminadores. Etiquetado medioambiental: para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas y respetuosas con el planeta. Mejores datos e informes: para hacer un seguimiento de las emisiones y el impacto de los diversos usos de las tierras. 2. Reducir el desperdicio de alimentos en un 75 %: se estima que 56,5 Mkm² de tierra agrícola (cultivos y pastizales) se utilizan para producir alimentos, y en torno al 33 % de todos los alimentos producidos se desperdician (el 14 % se pierde después de la cosecha en las explotaciones agrícolas; el 19 % en las fases de venta al por menor, restauración y en hogares). Por lo tanto, reducir el desperdicio de alimentos en un 75 % podría salvaguardar unos 13,4 Mkm² de tierras. Los autores destacan medidas clave para remediar esta situación, entre ellas: Políticas para prevenir la sobreproducción y el deterioro de alimentos Prohibir las normas de la industria alimentaria que rechazan los productos ‘feos’ Fomentar las donaciones de alimentos y la venta con descuento de productos próximos a su fecha de caducidad Campañas educativas para reducir los residuos domésticos Apoyar a los pequeños agricultores de los países en desarrollo para mejorar el almacenamiento y el transporte. Los autores hacen referencia a la nueva legislación española que obliga a las tiendas a donar o vender los excedentes de alimentos, a los restaurantes a ofrecer envases para llevar y a todos los actores de la cadena de suministro alimentario a aplicar planes formales de reducción del desperdicio de alimentos. 3. Integrar los sistemas alimentarios terrestres y marinos: La carne roja producida de forma insostenible consume grandes cantidades de tierra, agua y piensos, y emite importantes gases de efecto invernadero. El marisco y las algas pueden ser alternativas sostenibles y nutritivas. Las algas, por ejemplo, no necesitan agua dulce y absorben el carbono atmosférico. La acuicultura responsable, centrada en especies de bajo impacto como los mejillones y los productos derivados de las algas, puede reducir la presión sobre las tierras. Los autores recomiendan: Sustituir el 70 % de la carne roja producida de forma insostenible por productos de origen marino como pescado y moluscos silvestres o de piscifactoría producidos de forma sostenible. Utilizar productos derivados de las algas marinas como sustitutos de las verduras: sustituir solo el 10 % del consumo mundial de verduras por productos derivados de las algas marinas podría liberar más de 0.4 Mkm2 de tierras agrícolas. Estos cambios son especialmente relevantes para los países más ricos con un alto consumo de carne. En algunas regiones más pobres, los productos animales siguen siendo fundamentales para la nutrición. El Total de tierra ahorrada gracias a las medidas 2 y 3 relacionadas con el sistema alimentario: es de unos 30,9 Mkm², una superficie equivalente al tamaño de África.  De forma combinada, restaurar tierras, reducir el desperdicio de alimentos y modificar la dieta permitiría ahorrar o restaurar aproximadamente 43,8 Mkm² en 30 años (2020-2050). Combinar las medidas propuestas también puede:  Contribuir a la reducción de emisiones al mitigar unos 13 Gt de CO2 equivalente al año hasta 2050. Reportar beneficios colaterales para la biodiversidad al mejorar la calidad del hábitat y el funcionamiento de los ecosistemas, y evitar la conversión de los ecosistemas naturales restantes en tierras de cultivo, y Ayudar a la comunidad mundial a cumplir sus compromisos en varios acuerdos internacionales, incluidas las tres Convenciones de Río (Clima, Biodiversidad y Desertificación), los Objetivos de Desarrollo Sostenible y otros. Acción coordinada entre las Convenciones de Río Para acelerar la acción sobre el terreno, los autores piden que las tres convenciones de Río de las Naciones Unidas —el CDB, la CNULD y la CMNUCC— se unan en torno a objetivos comunes en materia de sistemas terrestres y alimentarios;  fomenten el intercambio de conocimientos; promuevan un seguimiento del progreso en los varios frentes,  y estimulen la elaboración de políticas basadas en la ciencia.  Según afirman, los sistemas terrestres y alimentarios desempeñan un papel fundamental para avanzar hacia los objetivos y metas de las tres convenciones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los autores instan a las Partes de las tres convenciones de Río a promover acciones multilaterales sobre los sistemas terrestres y alimentarios de manera coordinada y colaborativa. Las 197 Partes de la CNULD, en su última Conferencia de las Partes (COP16) celebrada en Riad (Arabia Saudita), ya han adoptado una decisión sobre la prevención, la reducción y la reversión de la degradación de las tierras y suelos agrícolas.  Comentarios adicionales “La tierra es más que suelo y espacio. Alberga la biodiversidad, recicla el agua, almacena carbono y regula el clima. Nos proporciona alimentos, sustenta la vida y alberga las raíces profundas de nuestros antepasados y nuestro conocimiento. Hoy en día, más de un tercio de la superficie terrestre se utiliza para cultivar alimentos, que alimentan a una población mundial de más de 8.000 millones de personas. Sin embargo, en la actualidad, las prácticas agrícolas modernas, la deforestación y el uso excesivo están degradando el suelo, contaminando el agua y destruyendo ecosistemas vitales. La producción de alimentos por sí sola genera casi el 20 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Tenemos que actuar. Para garantizar un futuro próspero y proteger la tierra, debemos replantearnos cómo cultivamos, cómo vivimos y cómo nos relacionamos con la naturaleza y entre nosotros. Es hora de gestionar la tierra: de cuidarla como un aliado vivo y no como un mero recurso que explotar”.  Coautora Elisabeth Huber-Sannwald, profesora del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, San Luis Potosí, México “La degradación de tierras es un factor clave en la migración forzosa y los conflictos por los recursos. Las regiones que dependen en gran medida de la agricultura para su sustento, especialmente los pequeños agricultores, que alimentan a gran parte del mundo, son particularmente vulnerables. Estas presiones podrían desestabilizar regiones enteras y amplificar los riesgos globales”.  Coautora Dolors Armenteras, profesora de Ecología del Paisaje – Universidad Nacional de Colombia, Bogotá “La integración de los sistemas alimentarios terrestres y marinos es fundamental para lograr la seguridad alimentaria, permitir la restauración de las tierras degradadas y mantener poblaciones sanas”.  Coautor Carlos M. Duarte, profesor de Ciencias Marinas, KAUST ****** En cifras 56 %: Aumento de la producción de alimentos para 2050 si seguimos al ritmo actual 34 %: Porcentaje de la superficie terrestre libre de hielo que ya se utiliza para la producción de alimentos, y que se prevé que alcance el 42 % en 2050 21 %: Porcentaje de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero producidas por los sistemas alimentarios 80 %: Proporción de la deforestación impulsada por la producción de alimentos. 70 %: Cantidad de consumo de agua dulce que se destina a la agricultura. 33 %: Porcentaje de los alimentos mundiales que se desperdician. 1 billón de dólares estadounidenses: Valor anual estimado de los alimentos perdidos o desperdiciados a nivel mundial. 75 %: Objetivo ambicioso para la reducción del desperdicio de alimentos a nivel mundial para 2050. 50 %: Porcentaje propuesto de tierras degradadas a restaurar para 2050 mediante una gestión sostenible de las mismas 278.000 millones de dólares estadounidenses: Déficit de financiación anual para alcanzar los objetivos de restauración de tierras de la CNULD 608 millones: Número de explotaciones agrícolas en el planeta 90 %: Porcentaje de todas las explotaciones agrícolas con menos de 2 hectáreas 35 %: Porcentaje de los alimentos mundiales producidos por pequeñas explotaciones agrícolas 6.500 millones de toneladas: Rendimiento potencial de biomasa utilizando 650 millones de hectáreas de océano para el cultivo de algas marinas 17,5 millones de km²: Superficie de tierra cultivable que se salvaría si la humanidad adoptara la dieta Río+ propuesta (menos carne roja, más marisco y productos derivados de algas marinas) 166 millones: Número de personas que podrían evitar deficiencias de micronutrientes con más alimentos acuáticos en su dieta ******* ‘Bending the curve of land degradation to achieve global environmental goals’ [Invertir la tendencia de la degradación de tierras para lograr los objetivos ambientales mundiales] https://doi.org/10.1038/s41586-025-09365-5 Autores ●  Fernando T. Maestre – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí (autor principal) ●  Emilio Guirado – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ●  Dolors Armenteras – Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia ●  Hylke E. Beck – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ●  Mashael bint Saud AlShalan – Aeon Collective, Riad, Arabia Saudí ●  Noura bint Turki Al-Saud – Aeon Collective, Riad, Arabia Saudí ●  Ralph Chami – Blue Green Future LLC, Washington D.C., EE. UU. ●  Bojie Fu – Laboratorio Clave de Ecología Regional y Urbana, Academia China de Ciencias y Universidad de la Academia China de Ciencias, Pekín, China ●  Helene Gichenje – Consultora independiente, Nairobi, Kenia ●  Elisabeth Huber-Sannwald – Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, San Luis Potosí, México ●  Chinwe Ifejika Speranza – Instituto de Geografía, Universidad de Berna, Suiza ●  Jaime Martínez-Valderrama – Estación Experimental de Zonas Áridas, CSIC, Almería, España ●  Matthew F. McCabe – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudita ●  Barron J. Orr – Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, Bonn, Alemania ●  Ting Tang – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudita ●  Graciela Metternicht – Universidad de Western Sydney, Australia ●  Michael Miess – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudita ●  James F. Reynolds – Escuela Nicholas de Medio Ambiente y Departamento de Biología, Universidad de Duke, EE. UU. ●  Lindsay C. Stringer – Universidad de York, Reino Unido ●  Yoshihide Wada – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ●  Carlos M. Duarte – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ******* Acerca de KAUST Fundada en 2009, la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST) es una universidad de investigación de posgrado dedicada a encontrar soluciones a algunos de los retos científicos y tecnológicos más acuciantes del mundo, así como de Arabia Saudí, en los ámbitos de la alimentación y la salud, el agua, la energía, el medio ambiente y el ámbito digital. KAUST es una universidad impulsada por la curiosidad e interdisciplinariedad. KAUST reúne a algunas de las mentes más brillantes de todo el mundo para avanzar en la investigación. Más de 120 nacionalidades diferentes viven, trabajan y estudian en el campus. KAUST es también un catalizador de la innovación, el desarrollo económico y la prosperidad social, con investigaciones que dan lugar a patentes y productos novedosos, empresas emergentes, iniciativas regionales y mundiales, y la colaboración con otras instituciones académicas, industrias y organismos saudíes. https://www.kaust.edu.sa/en Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) es un acuerdo internacional sobre la buena gestión de las tierras. Contribuye a crear riqueza, hacer crecer las economías y garantizar la seguridad alimentaria, el agua potable y la energía mediante la gestión sostenible de tierras. Las 197 partes de la Convención establecen alianzas y sistemas para gestionar la sequía de forma rápida y eficaz. La buena gestión de tierras, basada en políticas y conocimientos científicos sólidos, contribuye a integrar y acelerar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fomenta la resiliencia al cambio climático y previene la pérdida de biodiversidad. La 16.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP16) de la CNULD se celebró en Riad (Arabia Saudita) en diciembre de 2024. Del 17 al 28 de agosto de 2026, Mongolia acogerá la COP17 de la CNULD en Ulán Bator, un importante evento que coincide con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores de las Naciones Unidas. Delegados de las Partes de la CNULD, jefes de Estado, ministros, representantes de organizaciones internacionales, comunidades científicas, la sociedad civil y el sector privado se reunirán para acelerar la acción contra la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía.  

Urge reformar los sistemas alimentarios mundiales para evitar el empeoramiento de la degradación de tierras
Traspaso del liderazgo de la CNULD: Ibrahim Thiaw pasa el testigo a Yasmine Fouad 

Bonn, Alemania, 5 de agosto de 2025 – La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) celebra hoy una transición histórica en su liderazgo, con el traspaso de responsabilidades del secretario ejecutivo saliente, Ibrahim Thiaw, a Yasmine Fouad, exministra de Medio Ambiente de Egipto, en la sede de la secretaría de la Convención en Bonn. Thiaw, de nacionalidad mauritana, ha dirigido la secretaría de la CNULD desde 2019, tras más de 40 años al servicio del movimiento medioambiental, los 12 últimos en las Naciones Unidas. Bajo su liderazgo, la Convención ha avanzado en su misión de proteger a las personas y los ecosistemas mediante la restauración de tierras para un futuro más seguro, justo y sostenible. Aunque la degradación de tierras y la desertificación se perciben como retos insuperables, la CNULD ha demostrado que la restauración de las tierras abre múltiples soluciones. Especialmente, en el Sahel africano, Oriente Medio y Asia Central. Por ello, la CNULD ha apoyado a las Partes que lo necesitan para desarrollar y llevar a cabo actividades de restauración a gran escala, como la Gran Muralla Verde de África o la Iniciativa Verde de Oriente Medio. La recuperación de las tierras degradadas genera más alimentos, estabiliza las economías y las sociedades, combate el cambio climático, y restaura el agua y la biodiversidad. La Iniciativa Mundial para la Restauración de las Tierras del G20 también contribuye a este esfuerzo. En los últimos cuatro años se ha tomado conciencia de la necesidad de intensificar los esfuerzos mundiales para aumentar la resiliencia ante sequías cada vez más frecuentes e intensas, lo que ha culminado en la puesta en marcha de la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA) en 2022 y la Asociación Mundial de Riad para la Resiliencia a la Sequía (RGDRP) en 2024, respaldadas por firmes compromisos políticos y financieros. El rostro humano: El mandato de la CNULD abarca el bienestar humano y la protección de los ecosistemas en un contexto de vulnerabilidad o escasez. En ese contexto, las comunidades locales, los pequeños agricultores, las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas han sido el centro de atención. En la COP16 de la CNULD, las Partes en la Convención adoptaron decisiones audaces para garantizar la participación significativa de los pueblos indígenas, las comunidades locales y los jóvenes en los procesos de la Convención. El avance de los derechos de las mujeres a la tierra ha sido una prioridad para la CNULD, basándose en los sólidos antecedentes de la Convención en la defensa de la igualdad de género.  Alianzas público-privadas: Si bien se han logrado avances encomiables gracias a la inversión pública, un estudio realizado por la CNULD en 2024 reveló que las inversiones del sector privado en la restauración de tierras representan solo el 6 % del total. Para movilizar la inversión del sector privado en apoyo de la restauración de tierras y la resiliencia a la sequía, la CNULD ha establecido marcos de cooperación con instituciones como el Foro Económico Mundial y ha puesto en marcha la iniciativa Business4Land.  Diálogo sobre políticas científicas: La CNULD se esfuerza por tomar decisiones y proponer políticas respaldadas por la ciencia. En ese contexto, era esencial crear una interfaz más sólida entre la ciencia y la política. La COP16 otorgó un mandato para que la ciencia tenga más peso en la toma de decisiones.  El secretario ejecutivo saliente, Ibrahim Thiaw, declaró: “He sido testigo de cómo las tierras degradadas se pueden convertir en paisajes restaurados donde se reactivan los medios de vida; esta transformación ha inspirado cada paso de mi trayectoria. Me enorgullece haber dirigido la Secretaría de la CNULD en su labor de cambiar la perspectiva mundial sobre la tierra para que, en lugar de ser vista como un problema, se perciba como una de las soluciones más poderosas para el desarrollo sostenible. Agradezco a las Partes de la CNULD su apoyo y doy una calurosa bienvenida a la próxima Secretaria Ejecutiva, Yasmine Fouad, a quien confío una Secretaría más fuerte e inclusiva y con un impulso renovado”. Yasmine Fouad, que ocupaba desde 2018 el cargo de ministra de Medio Ambiente de Egipto, aporta más de 25 años de experiencia en diplomacia medioambiental en la intersección entre el clima, la biodiversidad y el desarrollo sostenible, habiendo presidido la COP14 del CDB y ejercido como enviada para la COP27 de la CMNUCC, donde dirigió las negociaciones sobre financiación climática y soluciones basadas en la naturaleza. La nueva secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, declaró: “Es un gran honor para mí asumir este cargo y agradezco a mi predecesor, Ibrahim Thiaw, su inestimable contribución a la Convención y, de forma más amplia, a los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Basándome en los 30 años de sólida trayectoria de la CNULD, defenderé soluciones integradas que abarquen la tierra, el clima y la biodiversidad. Juntos, profundizaremos las alianzas, amplificaremos las voces de los más afectados e impulsaremos medidas audaces para sanar nuestras tierras, fomentar la resiliencia frente a las sequías y garantizar el futuro de las personas.”  Para más información, póngase en contacto con:  Oficina de prensa de la CNULD press@unccd.int – Tel. +49 228 8152859 / +49 173 2680229 Acerca de la CNULD  La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) constituye la visión y voz en favor de las tierras a nivel mundial. Reúne a gobiernos, científicos, responsables de la formulación de políticas, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción mundial con vistas a restaurar y ordenar las tierras del mundo en beneficio de la sostenibilidad de la humanidad y del propio planeta. Más allá de ser un tratado internacional firmado por 197 partes; la CNULD representa un compromiso multilateral para mitigar los efectos de la degradación de tierras y avanzar en la gestión de las tierras del mañana para garantizar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva.  

Traspaso del liderazgo de la CNULD: Ibrahim Thiaw pasa el testigo a Yasmine Fouad 
Plastic-free kitchen initiative takes root in Rajasthan 

In the desert village of Lodhera, Rajasthan, a grassroots environmental initiative has taken shape under the leadership of UNCCD Land for Life Award laureate Professor Shyam Sunder Jyani and Kavita Jyani, co-founder of the Familial Forestry movement. As part of the broader Familial Forestry Mission, the duo has launched the “Plastic-Free Kitchen” campaign—starting with a small but symbolic step: replacing plastic tea strainers with safer alternatives. The initiative aims to raise awareness about the potential health and environmental risks associated with everyday plastic utensils. While scientific consensus on long-term health effects is still evolving, microplastic pollution from common plastic items has become a growing concern worldwide. Items like plastic tea strainers, when exposed to heat, can  degrade over time and contribute to microplastic presence in domestic environments. This local campaign was introduced at a community gathering, where women from Lodhera village pledged to avoid plastic tea strainers in favor of more durable and eco-friendly materials such as stainless steel and natural fibers. Speaking at the event, Kavita Jyani emphasized how behavioral change at the household level can reinforce broader environmental values. “Transforming small habits in our kitchens can help build a culture of sustainability and health,” she said. The plastic-free campaign is closely linked with the Familial Forestry approach, which integrates environmental responsibility into family and community life. A unique concept  developed by Professor Jyani, it treats each planted tree as a green “family member”. Placing the family at the center of environmental stewardship, the concept embeds ecological values into everyday family life.  Since 2006, more than one million families from over 15,000 desert-prone villages in northwest Rajasthan have planted over 2.5 million saplings, with the active participation of students and desert dwellers. Addressing the rally, Professor Jyani spoke about the importance of community-led ecological action and the relevance of native vegetation in addressing climate challenges. “From tree planting to kitchen choices, each decision contributes to a more resilient ecosystem,” he said. The Plastic-Free Kitchen campaign brings a domestic dimension to the broader goals of land conservation and sustainability, aligning closely with UNCCD priorities to promote ecosystem health and sustainable livelihoods. As governments meet in Geneva the week of 4 August for the final round of negotiations on a global plastics treaty, grassroot initiatives like the one in Lodhera highlight the power of community-led action alongside global policymaking. 

Plastic-free kitchen initiative takes root in Rajasthan 
Call for civil society and private sector representatives to Riyadh Global Drought Resilience Partnership

The UNCCD is launching a call for expressions of interest to identify qualified representatives from civil society organizations (CSOs) and private sector entities to serve on the Steering Committee of the Riyadh Global Drought Resilience Partnership (RGDRP).This is an opportunity for leading actors in drought resilience, climate adaptation and sustainable land and water management to help shape the strategic direction and governance of a global partnership dedicated to shifting the response to drought from reactive crisis management to proactive risk reduction.About the RGDRPThe RGDRP is the leading international platform focused on advancing global drought resilience. It supports 74 countries—primarily low-income and lower-middle-income economies—in strengthening their capacity to manage and reduce drought risks. The Partnership mobilizes finance, fosters knowledge exchange and promotes inclusive development through its three operational mechanisms: the Readiness Facility, the Investment Facility and the Knowledge Bank.The Steering Committee is the RGDRP’s highest decision-making body. It brings together 12 representatives from UN agencies, donors, beneficiary countries, technical organizations, civil society and the private sector to ensure inclusive, transparent and accountable governance.Who can apply?We are seeking one primary and one alternate representative each from:1. Civil society organizations (CSOs)Eligible applicants include CSOs, NGOs and organizations representing women, youth, indigenous peoples and other marginalized groups, accredited to the UNCCD and active in drought resilience or related fields.2. Private sector entitiesEligible applicants include companies, industry associations, or business platforms engaged in climate-smart innovation, sustainable land and water management, blended finance, or public-private partnerships in drought-prone regions.Role and responsibilitiesSelected representatives will:Serve a three-year term (as primary or alternate representative)Participate in two Steering Committee meetings annually (in person or virtually)Contribute to strategic decision-making, investment planning, and policy coordinationRepresent their broader constituency and ensure continuity through the alternate systemHow to applyApplicants must submit a completed application form (choose the appropriate form based on your category from the menu on the right):Applications must be submitted in English by 18 August 2025 to: secretariat@unccd.int and globalmechanism@unccd.intAdditional InformationFor full details, consult the terms of reference of the RGDRP steering committee.We look forward to receiving applications from dynamic, committed actors who are ready to play a meaningful role in advancing global drought resilience.

Call for civil society and private sector representatives to Riyadh Global Drought Resilience Partnership
AMCEN@40: Remarks by Ibrahim Thiaw

Excellency Dr. Ibrahim A. Munir, Minister of Environment of Libya, AMCEN President,Excellency Mr. Abdullah Bin Ali Al-Amri, Chair of the Environment Authority of Oman and President of UNEA-7Excellency Mr. Moses Vilakati, Commissioner for Agriculture, Rural Development, Blue Economy and Sustainable Environment, African Union CommissionDear Zeinab Bangura, Director General of the UN Office at Nairobi,Dear Elizabeth Mrema, Deputy Executive Director of UNEP,Fellow Heads of AgenciesExcellencies, Distinguished guests,Dear colleagues,Ladies and Gentlemen, It is fitting to celebrate the fortieth anniversary of AMCEN here today. Indeed, Nairobi is the cradle of so many environmental decisions and policies. Born in Cairo in December 1985, the African Ministerial Conference on the Environment was developed and conceived in a room of this very compound of Gigiri, in Nairobi. It is well known that Africa is the youngest continent in the world. In Africa, 40 is a turning point. Between youth and full maturity. Between full power and the beginning of decline. 40 is a respectable age when one becomes a notable figure, someone who is consulted for advice. It is when children, if not already adults, are raised and educated, or at least in the midst of adolescence. Forty is the age of reason, respectability, and responsibility. It is the age when we must pass on the wisdom of initiation and tenderness to a new generation. AMCEN has therefore reached an honourable and respectable age. AMCEN can either take the path towards decline and regret – and no one in this room wants that – or it can soar towards the success that awaits the 1.5 billion Africans whose economy and well-being depend largely on natural resources. We all in this room expect AMCEN to climb the ladder of respectability, proudly passing the baton to the next generation. It can no longer claim the innocence of youth or the stammerings of the novice. Mesdames et Messieurs les Ministres,Il y a de quoi être fier de la CMAE. Depuis sa création, elle a été l’architecte décisif de l'intégration des priorités africaines dans les conférences mondiales : de Rio en 1992, à Paris en 2015, en passant par les COP. À chaque fois que l’Afrique coordonne et raffermit ses 54 voix, elle est écoutée et respectée en dépit de la cacophonie et de la complexité du système multilatéral. Toutefois, force est de reconnaître que des progrès restent encore à faire dans beaucoup de domaines. L’Afrique doit davantage rechercher la cohérence entre ses positions dans différentes négociations internationales. Les différents Groupes des Négociateurs africains ont des ancrages quelque peu sectoriels, voire dispersés. AMCEN doit rechercher à davantage harmoniser les positions africaines concernant les COP Climat, Biodiversité, Désertification, Pollution etc…Les points à l’ordre du jour des sessions de AMCEN doivent refléter cette recherche de cohérence. Quant à l’Union africaine, elle devrait élargir le mandat du Président en exercice du CAHOSC , afin que le comité des chefs d’état Africains intègre toutes les priorités environnementales de l’Afrique à savoir le climat, la dégradation des terres, la biodiversité et d’une manière générale la protection de la nature. Pour un continent dont l’économie dépend largement du secteur primaire, nous pensons en effet que l’Union africaine et AMCEN devraient faire figurer les questions des terres et la protection de la nature encore plus haut dans les priorités des Chefs d’Etat africains . L’Union africaine et AMCEN devraient donc promouvoir un CAHOSC plus inclusif. « La pluie ne tombe jamais sur un seul toit », dit un proverbe Camerounais, sonnant comme un rappel puissant que le Président du CAHOSC -représentant plénipotentiaire des Chefs d’Etats africains- ne saurait être cantonné à un seul sujet, aussi important soit-il que le climat.Mesdames et messieurs, Avant de conclure, permettez moi de rendre un vibrant hommage à tous ces pionniers, ministres, directeurs généraux et experts africains. Ils ont travaillé dans des conditions très difficiles, à l’ère du télex, du téléfax et du télégramme, au moment où relier deux sous-régions africaines relevait d’une véritable odyssée, pour nous léguer une fondation aussi solide. Pour ma part, je termine ma mission à la tête de UNCCD. J’ai tenu à faire de AMCEN@40 ma dernière mission officielle en cette capacité. Ce fut plus un énorme honneur de servir l’humanité pour cette noble cause. Je puis également vous dire que je n’ai, à aucun moment, perdu de vue mes fières origines, fortement ancrées dans les profondeurs des terres africaines. Je vous confie deux de mes convictions intimes : 1. la solution (du développement durable) viendra des terres, mais aussi des cœurs.2. L’Afrique offre une clé des solutions climatiques de demain. A nous de saisir la balle au bond. Je vous laisse avec cette phrase inspirée de feu Wangari Maathai, cette digne fille d’Afrique avec qui j’ai eu le privilège de coopérer et d’apprécier pendant mon séjour au Kenya:« L’environnement et l’économie sont deux faces d’une même pièce. Si nous ne protégeons pas le premier, nous perdrons les deux »Joyeux Anniversaire, AMCEN !Asante sana

AMCEN@40: Remarks by Ibrahim Thiaw
When the land gets sick, so do we 

Land degradation and drought are fueling a hidden health crisis – but we still have time to act. When we speak of desertification or drought, we often think of dry rivers, cracked soil and failed harvests. But there is another, less visible toll - one that strikes deep into the lungs, hearts and daily lives of the world’s most vulnerable people. A new policy brief from the UNCCD reveals the far-reaching health impacts of land degradation and drought — and it delivers a stark message: the health of the planet and the health of people are inseparable. Around the world, land is deteriorating at an alarming pace. Between 2015 and 2019, more than 100 million hectares of productive land were lost each year. That’s an area roughly the size of Egypt — gone annually. This degradation doesn’t just threaten biodiversity and food production. It destabilizes communities, weakens immune systems and increases the spread of disease. The damage is particularly acute in regions like sub-Saharan Africa, Latin America and Southeast Asia, where fragile ecosystems support large and growing populations. As land dries out or is stripped of its fertility, the impact cascades: water becomes scarce, crops fail, dust storms multiply and health systems buckle under the strain. And the data is clear. In drylands — which already cover more than 40 per cent of the Earth’s surface — rates of malnutrition, respiratory illness and waterborne disease are rising. Children are particularly at risk. Malnutrition, stunting and underweight are now among the top drivers of childhood disease burden globally.  In places like Zambia, droughts have pushed up food prices, leaving pregnant mothers undernourished and babies born weaker.  In parts of South America, dust from degraded soil increases the risk of respiratory illness and exposure to infectious diseases. In Australia, prolonged drought has been linked to rising levels of anxiety, depression and rural suicide. This is not a coincidence. These are complex, systemic failures driven by the intertwined forces of environmental degradation and climate change. The UNCCD brief lays out how drought, land degradation and desertification — collectively referred to as DLDD — contribute to a spectrum of public health challenges, ranging from infectious diseases like cholera, malaria and even HIV, to chronic conditions such as asthma and cardiovascular disease. Poor air quality from wildfires and sandstorms, unsafe water due to reduced availability and contamination and disrupted food systems all contribute to rising illness and mortality. What’s more, DLDD increases the risk of emerging zoonotic diseases — illnesses transmitted from animals to humans — by disturbing ecosystems and bringing humans into closer contact with disease reservoirs. This is how Ebola spreads. This is how pandemics begin. It’s critical that we connect the dots: land degradation, desertification, and drought are not just environmental issues — they directly impact human health,” says Dr. Barron Joseph Orr, UNCCD Chief Scientist.  “The good news is that by restoring land and managing drought proactively, we can reduce health risks, strengthen communities and improve lives."The solution, the brief argues, lies in breaking these dangerous feedback loops. This requires more than restoring land or investing in health. It demands a radical rethinking of how we govern the relationship between ecosystems and wellbeing. The UNCCD calls for integrated, cross-sectoral responses — ones that recognize land not as a passive backdrop to human life, but as a living, dynamic system on which health depends. That means reorienting land use planning, agricultural policies and environmental management to include health as a central concern. It means empowering communities with tools and knowledge to respond to climate threats. It means supporting women and girls, who often carry the greatest burdens — collecting water, caring for the sick, or suffering silently from the physical and mental toll of degraded environments. “We have to realize that human health is closely linked with the health of our land and our ecosystems. The quality of the food we produce from healthy soil is akin to a pharmacy. says Ibrahim Thiaw, Executive Secretary of the UNCCD. "This is a call to all sectors — from health to agriculture to finance — to come together and build resilience where it matters most: in our soil, in our systems, and in our communities.” The brief also emphasizes the need to implement the World Health Organization’s Global Action Plan on Climate Change and Health and to strengthen the One Health approach — which sees the health of people, animals and ecosystems as deeply interlinked. The benefits of action far outweigh the costs, the brief stresses. From reduced hospital admissions to increased agricultural resilience, the returns on investing in land-health synergy are profound. Time, however, is running short. As climate extremes intensify and drylands expand, more communities will be pushed beyond their coping capacity. Unless we act, the health consequences of inaction will grow — quietly, inexorably and with devastating effects. The UNCCD stands ready to support countries in this effort — by providing the data, guidance and partnerships needed to develop integrated responses, empower the most vulnerable and restore the health of the land so that people, too, can thrive. Because when the land gets sick, so do we. 

When the land gets sick, so do we