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Moscú/Bonn, 26 de junio de 2026 – Desde las praderas de Kalmukia y el Cáucaso del Norte hasta las vastas estepas que se extienden por toda Eurasia, la tierra ha servido desde hace mucho tiempo de nexo entre personas, culturas y medios de vida en una de las regiones de pastizales más extensas del mundo.Hoy en día, ese paisaje compartido también conecta a países que se enfrentan a retos comunes, desde la degradación de la tierra y la sequía hasta la seguridad alimentaria y la resiliencia de los ecosistemas.Rusia ocupa un lugar importante dentro de este paisaje, puesto que alberga entre 70 y 80 millones de hectáreas de pastizales y pastos naturales entre Europa y Asia. Estos paisajes sustentan la biodiversidad, los medios de vida pastorales y la producción ganadera sostenible, al tiempo que contribuyen a los esfuerzos regionales para hacer frente a la degradación de tierras y la sequía.A medida que aumentan las presiones sobre los recursos terrestres e hídricos en toda Eurasia, la cooperación en materia de salud de las tierras y resiliencia a la sequía cobra cada vez más importancia. Estos retos comunes han llevado a Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), a Moscú los días 25 y 26 de junio para impulsar la cooperación científica, la gestión sostenible del suelo y las iniciativas regionales en las zonas áridas y los pastizales de Eurasia.Au cours de sa visite, la Secrétaire exécutive de la Convention des Nations Unies sur la lutte contre la désertification (CNULCD) a rencontré de hauts représentants de la Fédération de Russie issus des secteurs des affaires étrangères, de l’environnement et de l’agriculture, notamment Rouslan Edelgeriev, conseiller du Président de la Fédération de Russie et représentant spécial du Président pour le climat et les ressources en eau ; Alexander Kozlov, ministre des Ressources naturelles et de l’Environnement de la Fédération de Russie ; Oxana Lut, ministre de l’Agriculture de la Fédération de Russie ; ainsi qu’Alexander Alimov, vice-ministre des Affaires étrangères de la Fédération de Russie.Debatieron las prioridades para hacer frente a la degradación de tierras y la sequía en toda Eurasia, incluido la ciencia, el intercambio de conocimientos y la cooperación regional. Los participantes también intercambiaron opiniones sobre los preparativos para la 17.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP 17) de la CNULD, que tendrá lugar en Ulán Bator (Mongolia) del 17 al 28 de agosto de 2026.Estos intercambios reafirmaron la cooperación de larga data entre la Federación de Rusia y la CNULD, así como el compromiso compartido con unos paisajes saludables y productivos en toda la región, al tiempo que se destacó la creciente importancia de la restauración de las tierras y la resiliencia ante la sequía para la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. Un resultado destacable de la visita fue la firma de un memorando de entendimiento (MoU) entre la CNULD y el Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Rusia. El acuerdo se basa en la cooperación de larga data entre la CNULD y los científicos rusos, reforzando el vínculo entre la ciencia, las políticas y las medidas relativas a la degradación del suelo y la sequía. La visita tuvo lugar en un momento en que los gobiernos reconocen cada vez más que la degradación del suelo y la sequía no son solo retos medioambientales, sino también cuestiones con implicaciones para la seguridad alimentaria, la resiliencia económica y el desarrollo sostenible.A nivel mundial, hasta el 40 % de la superficie terrestre está degradada, lo que afecta a casi la mitad de la humanidad. La degradación de las tierras ya cuesta a la economía mundial casi 900.000 millones de dólares al año, mientras que las sequías generan al menos 300.000 millones de dólares en pérdidas anuales.Presidente de la Federación de Rusia y Representante Especial Presidencial para el Clima y los Recursos Hídricos, señaló que los preparativos para la COP17 están entrando en una fase decisiva y subrayó la importancia de que los países de la región afronten las próximas negociaciones con “una evaluación común, una comprensión compartida de las prioridades y posiciones coordinadas”. Refiriéndose a la Caravana de la Ruta de la Seda, la describió como “un símbolo de nuestra responsabilidad compartida de preservar la tierra, el agua y los ecosistemas”, cuyo estado sustenta la estabilidad de toda la región.Los pastizales euroasiáticos se extienden a lo largo de más de 8.000 kilómetros, desde el mar Negro hasta la meseta de Mongolia, y representan aproximadamente una cuarta parte de los pastizales mundiales. Estos paisajes desempeñan un papel vital en el sustento de las comunidades, el mantenimiento de ecosistemas saludables y la ayuda a los países para adaptarse a la sequía y a la variabilidad climática.A nivel mundial, los pastizales cubren el 54% de la superficie terrestre y sustentan a unos 2.000 millones de personas, incluidos unos 500 millones de pastores. Proporcionan una sexta parte del suministro alimentario mundial y el 70% del pienso para el ganado, lo que los hace esenciales para la seguridad alimentaria, las economías rurales y la salud de los ecosistemas. Sin embargo, muchos de estos paisajes se ven sometidos a una presión cada vez mayor debido al uso insostenible de la tierra y el cambio climático.“La Federación de Rusia ha sido un socio importante de la CNULD, contribuyendo a los esfuerzos internacionales para hacer frente a la degradación de la tierra, la sequía y la gestión sostenible de la tierra”, afirmó la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad.“Nuestras conversaciones en Moscú reflejaron un entendimiento común de que la degradación de la tierra, la sequía y la inseguridad alimentaria trascienden las fronteras nacionales y requieren respuestas colectivas,” añadiFouad. "La colaboración entre gobiernos, instituciones científicas y redes regionales será esencial para impulsar soluciones prácticas, fomentar la resiliencia y apoyar el desarrollo sostenible en toda Eurasia”.Ese espíritu de cooperación también se reflejó en la participación de la secretaria ejecutiva en la decimotercera reunión de la Red del Noreste de Asia sobre Desertificación, Degradación del Suelo y Sequía (DLDD-NEAN), organizada por primera vez por la Federación de Rusia.Esta red, que reúne a países de todo el noreste de Asia, sirve de plataforma para el intercambio científico, el diálogo sobre políticas y la acción conjunta frente a retos comunes, como la degradación del suelo, la sequía y las tormentas de arena y polvo, lo que demuestra el valor de la cooperación regional a la hora de abordar los retos medioambientales que traspasan las fronteras.El Año Internacional de los Pastizales y los Pastores 2026 ha renovado la atención mundial sobre la importancia de los pastizales y las comunidades que dependen de ellos. En toda Eurasia, las comunidades pastorales han moldeado los paisajes, las culturas y las economías durante siglos, al tiempo que han contribuido a mantener la salud y la productividad de algunas de las tierras de pastoreo más extensas del mundo.Este año, ese patrimonio común se ha puesto de relieve a través de la Caravana de la Ruta de la Seda, una iniciativa emblemática de la CNULD que recorre rutas históricas a través de los pastizales euroasiáticos, al tiempo que muestra los esfuerzos para restaurar la tierra, reforzar la resiliencia ante la sequía y apoyar a las comunidades pastorales. El tramo ruso del recorrido atravesó Daguestán, Kalmukia y Astracán, poniendo de relieve tanto los retos a los que se enfrentan las tierras áridas como las oportunidades que ofrecen la gestión sostenible y la restauración de los pastizales.Mediante alianzas científicas más sólidas, el diálogo regional y la cooperación práctica sobre el terreno, los países de toda la región están contribuyendo a crear paisajes, comunidades y sistemas alimentarios más resilientes frente a las crecientes presiones medioambientales.
By Yasmine Fouad, Executive Secretary of the UN Convention to Combat Desertification
Hasta la mitad de los pastizales del mundo están degradados o en peligro y la sequía es lo que más les afecta.Los pastizales sustentan a unos 2.000 millones de personas y proporcionan casi el 70 % del pienso para el ganado a nivel mundialLas praderas euroasiáticas perdieron hasta un 43 % de su productividad debido a la sequía extrema, mientras que la expansión agrícola es una de las principales amenazas a las que se enfrentan los pastizales sudamericanosLos pastizales son claves para los medios de vida y las economías locales del sur de África,donde alrededor del 70 % de las tierras se utilizan para el pastoreo de ganadoCondado de Kilifi, Kenia/Bonn, 17 de junio de 2026 – Desde las estepas euroasiáticas y las praderas de Sudamérica hasta las sabanas del sur de África, la sequía, el cambio climático y el uso insostenible de la tierra están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre los pastizales del mundo y hasta la mitad de ellos ya están degradados o en riesgo. Esto amenaza los sistemas alimentarios, la seguridad hídrica, la biodiversidad, los medios de vida y la resiliencia de las comunidades en todo el mundo, ha advertido hoy la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) con motivo del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año. Los científicos alertan de que el aumento de las temperaturas y el empeoramiento de las sequías están redoblando la presión sobre los pastizales del mundo, lo que contribuye a la erosión del suelo, el estrés hídrico y la pérdida de biodiversidad.Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre del planeta, sustentan a unos 2.000 millones de personas y proporcionan casi el 70 % del pienso para el ganado a nivel mundial, lo que los convierte en uno de los sistemas de producción alimentaria más importantes del mundo; sin embargo, a menudo están infravalorados. A medida que las sequías se intensifican y la escasez de agua se extiende, los científicos, las comunidades locales y los gobiernos están reclamando medidas urgentes para reconocer, proteger y restaurar los pastizales. Asimismo, piden apoyar a los grupos que habitan y gestionan los pastizales, como es el caso de las comunidades pastorales.En un mensaje de vídeo con motivo del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2026, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha afirmado:“Este año también se celebra el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, una oportunidad para apoyar a los pastores y a los pueblos indígenas, cuyos conocimientos tradicionales pueden ayudar a salvaguardar estos ecosistemas. Para proteger nuestro futuro, debemos proteger las tierras.”Celebrado bajo el lema ‘Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar’, el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2026 se ha centrado en la creciente importancia del pastoreo sostenible, la resiliencia ante la sequía y la restauración de los ecosistemas. Organizada por el Gobierno de Kenia, la celebración mundial de la jornada ha reunido a autoridades nacionales y locales de alto nivel, comunidades, representantes de la juventud y socios para el desarrollo en la Escuela Primaria Central de Vipingo, en el condado de Kilifi (Kenia). Las tierras áridas y los pastizales cubren alrededor del 80 % de la superficie terrestre de Kenia y sustentan a millones de personas a través del pastoreo, la producción ganadera y las cadenas de valor relacionadas.“Felicito al Gobierno de Kenia por ayudar a llamar la atención mundial sobre la importancia de los pastizales y los pastores. A medida que las sequías se intensifican y crece la competencia por las tierras y el agua, la restauración de los pastizales integrarse en los esfuerzos de los países para fortalecer la resiliencia, proteger los sistemas alimentarios, reducir riesgos y apoyar los medios de vida. El conocimiento y las soluciones ya existen. El reto ahora es ampliar la inversión y la implementación”, ha indicado la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad.La secretaria del Gabinete de Kenia para el Medio Ambiente, el Cambio Climático y la Silvicultura, Deborah M. Barasa, ha declarado: “Kenia se enorgullece de acoger este importante momento mundial. Para nosotros, este no es simplemente otro evento mundial. Es un diálogo que concierne a la vida cotidiana de nuestra gente, especialmente de nuestros pastores, agricultores, mujeres, jóvenes y comunidades que viven en pastizales, quienes comprenden mejor que nadie el valor de la tierra, el agua, el ganado y la naturaleza.”“Al reunirnos aquí en el condado de Kilifi, aprovechemos esta ocasión para escuchar, aprender unos de otros y renovar nuestro compromiso de actuar. Debemos reconocer el verdadero valor de los pastizales, respetar a las comunidades que dependen de ellos y los cuidan, y trabajar juntos para restaurar estos paisajes para las generaciones venideras.”De Eurasia al sur de ÁfricaEn toda Eurasia, el cambio climático, el empeoramiento de las sequías y la gestión insostenible de las tierras están acelerando la degradación de los pastizales en la región de pastoreo continuo más grande del mundo. Con una extensión de más de 8.000 kilómetros desde el Mar Negro hasta el norte de China, las estepas euroasiáticas comprenden alrededor de una cuarta parte de los pastizales del mundo y sustentan a millones de pastores y ganaderos.El recorrido de la Caravana de la Ruta de la Seda de la CNULD a través de Eurasia, previo a la COP17 en Mongolia, también pone de relieve la importancia del pastoreo sostenible y la restauración de los pastizales en estos paisajes.Los científicos advierten de que el aumento de las temperaturas y la creciente intensidad de las sequías están contribuyendo a la erosión del suelo, el estrés hídrico y la pérdida de biodiversidad en toda la región. Estudios recientes también han revelado que la productividad annual de las praderas euroasiáticas se deplomó un 43 % en condiciones de sequía extrema, frente al 25 % en las praderas norteamericanas.En Sudamérica, algunas de las praderas y sabanas más productivas del mundo están siendo transformadas por la expansión agrícola, la deforestación y la ganadería intensiva. El Gran Chaco, el Cerrado y la Pampa se ven cada vez más presionados por los monocultivos y la conversión de tierras, mientras que las sequías prolongadas y las olas de calor están reduciendo la resiliencia de la vegetación autóctona y los sistemas pastorales.Mientras tanto, en África meridional, donde alrededor del 70 % de la tierra se utiliza para el pastoreo de ganado, las comunidades están recuperando los sistemas de pastoreo tradicionales y los enfoques locales de gestión de la tierra para fortalecer la resiliencia ante la sequía, restaurar las tierras degradadas y mejorar la retención de agua y suelo.En países como Zimbabue y Angola, las iniciativas locales basadas en el pastoreo rotativo y los sistemas pastorales tradicionales están ayudando a restaurar los ecosistemas, mejorar la disponibilidad de agua y reducir los conflictos por los recursos naturales.Restauración y resilienciaA pesar de las crecientes presiones, ya existen soluciones viables. El pastoreo rotativo, la movilidad de los pastores, los sistemas silvopastorales, los conocimientos indígenas y la gestión comunitaria de los pastizales están demostrando cómo las tierras degradadas pueden recuperarse, sustentando los medios de vida, la producción de alimentos y la biodiversidad.Los datos de múltiples regiones también muestran que los pastizales sanos suelen ser más resilientes a la sequía debido a su vegetación perenne y a sus sistemas radiculares profundos, que ayudan a retener el agua y a proteger los suelos durante los períodos de sequía prolongados.Los pastizales y los pastores serán el centro de atención en la próxima 17.ª sesión de la Conferencia de las Partes de la CNULD (COP17), que tendrá lugar en Ulán Bator (Mongolia) del 17 al 28 de agosto de 2026.Se espera que la COP17 contribuya a impulsar la cooperación internacional en materia de gestión sostenible de la tierra, resiliencia ante la sequía y financiación para restaurar tierras, a medida que los países intensifican sus esfuerzos para hacer frente a la degradación de tierras y la sequía en todo el mundo.--FIN--Notas para los editores:Página web sobre el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2026 Acceda a los materiales audiovisuales sobre el evento de conmemoración del Día aquí.Para más información, póngase en contacto con: Oficina de Prensa de la CNULD press@unccd.intAcerca del Día de Lucha contra la Desertificación y la SequíaDeclarado oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115), el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra anualmente el 17 de junio, es una ocasión para destacar soluciones prácticas frente a la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía. Países de todo el mundo se movilizan para conmemorar este Día mediante actividades educativas, culturales, científicas y comunitarias.Este año, el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía se ha conmemorado mediante eventos e iniciativas en 18 países de África, Asia, Europa y América Latina, entre ellos Egipto, Ecuador, Alemania, España, Grecia y Kenia, así como a través de la iniciativa ‘Caravana de la Ruta de la Seda’, que abarca varios países de Eurasia. Los eventos han incluido desde diálogos científicos y campañas de restauración hasta intercambios entre pastores y debates sobre políticas regionales centrados en la resiliencia ante la sequía, la gestión sostenible de los pastizales y la restauración de los ecosistemas.
Ahead of Desertification and Drought Day (DDD) on 17 June, and during this important year for the three Rio Convention COPs, attention is increasingly focused on the links between healthy land, resilient livelihoods and long-term stability. Globally, up to 40 per cent of the Earth's land is degraded, affecting nearly half of humanity and threatening food security, biodiversity and economic development.These challenges are particularly acute in the Sahel, where communities face the combined pressures of climate change, land degradation and economic vulnerability. Here, sustainable value chains are demonstrating how private sector engagement can contribute to both environmental restoration and rural development.Few examples illustrate this connection more clearly than the acacia gum sector, which links millions of rural producers to global markets while supporting the restoration of dryland ecosystems. At the center of this effort is Nexira, a global leader in natural ingredients and a member of the UNCCD Business4Land (B4L) Champions’ Council, working alongside SOS SAHEL to strengthen the resilience of communities and landscapes across the Sahel.Why acacia gum mattersGum acacia, or gum arabic, a natural ingredient harvested from acacia senegal and acacia seyal trees, is used worldwide in food, beverage, nutrition and cosmetic products. Yet beyond its functional applications, the gum acacia value chain plays a critical role in some of the world's most fragile dryland regions.The vast “gum belt” stretching across a dozen countries in the Sahel supports millions of people whose livelihoods depend on acacia-based agroforestry systems. In many dryland areas, these trees provide one of the few reliable sources of income while helping communities adapt to increasingly frequent droughts and climate shocks. Beyond their economic value, they help stabilize soils, improve fertility through nitrogen fixation, reduce erosion and strengthen the resilience of dryland ecosystems to drought. As a result, gum acacia production creates a direct link between economic opportunity and sustainable land managementA long-term partnership for people and landscapesFor more than 15 years, Nexira and the NGO SOS SAHEL have worked together through the Acacia Project, an ambitious initiative designed to restore degraded landscapes while strengthening rural livelihoods in Chad. The program combines agroforestry, ecosystem restoration, producer training and community development to create long-term benefits for both people and nature.The first phases of the programme delivered significant results, including the restoration of degraded lands, large-scale tree planting, biodiversity enhancement and support for local communities. The third phase, which is currently in process (2022–2030), aims to scale these efforts further, reaching 200 villages and 50,000 producers while supporting the sustainable management of 300,000 hectares of forest landscapes. The program is also expected to generate substantial carbon sequestration benefits while strengthening the gum acacia value chain and expanding economic opportunities for rural communities.A key feature of the program is its focus on social inclusion. Efforts to strengthen women's participation in producer organizations and leadership structures are helping ensure that the benefits of ecosystem restoration and value chain development are shared more broadly across communities.The broader framework: the Great Green Wall and its AcceleratorThe Acacia Project does not exist in isolation. It is part of a far larger continental ambition. The Great Green Wall initiative, launched by the African Union, aims to restore 100 million hectares of degraded land, sequester 250 million tons of carbon and create 10 million green jobs by 2030 in the Sahel.To accelerate progress toward these targets, the Great Green Wall Accelerator was launched during the One Planet Summit hosted by French President Emmanuel Macron in January 2021, securing USD 19 billion in funding commitments. Hosted by the UNCCD Global Mechanism, the Accelerator was created to strengthen the monitoring of the Initiative's funding and results, and has played a pivotal role in enhancing governance, fundraising efforts, and stakeholder engagement across the Initiative.Among its five pillars, the Accelerator specifically targets investment in small and medium-sized farms and the strengthening of value chains and local markets, the exact terrain where the Acacia Project operates. While governments provide the policy framework, achieving the Great Green Wall's ambitions will depend heavily on private sector investment capable of transforming restoration into viable economic opportunities for local communities. Nexira's long-term commitment in Chad is precisely the kind of private sector engagement the Accelerator was designed to catalyse and scale.Value chains as the engine of restoration: what the evidence showsThe strategic case for nature-based value chains in the Sahel was crystallised in a landmark 2022 report by the World Economic Forum's 1t.org initiative. The Untapped Potential of Great Green Wall Value Chains: An Action Agenda to Scale Restoration in the Sahel, based on interviews with more than 100 stakeholders, identified nine tree crop value chains with the greatest environmental, social and market potential across the region: among them African baobab, shea, moringa and gum acacia, the very crop at the heart of Nexira's Acacia Project.The report's findings paint a striking picture of untapped opportunity. Beyond the environmental benefits of restoration, the Sahel's nature-based value chains represent a significant economic opportunity. Despite a global personal care market worth an estimated $240 billion per year, the Sahel captures only around $5 billion in value across all its products. In the $150 billion superfoods market, GGW products show stronger competitiveness, though production costs remain high and consumer awareness limited. The diagnosis is clear: the raw material, the ecological potential and the communities are there, but the value chains connecting them to global markets remain underdeveloped and underfinanced.Critically, the nine prioritised crops, including gum acacia, are all naturally adapted to Sahelian conditions, require no fertilisation or irrigation, and already deliver a range of co-benefits: community resilience, food security, income opportunities for women, soil quality improvement, biodiversity support and carbon sequestration. The report also flagged that despite significant carbon sequestration potential, almost no natural resource carbon projects were being implemented in the Sahel at the time of writing, pointing to a major financing opportunity still waiting to be unlocked.The report's core recommendation was that multistakeholder partnerships, bringing together public actors, private companies, civil society and local entrepreneurs, are the essential mechanism for scaling these value chains and turning their environmental and economic potential into reality on the ground.Nexira's Acacia Project is precisely this kind of partnership in action. By combining responsible sourcing with long-term landscape investment and producer support in Chad, it demonstrates that closing the gap between the Sahel's natural wealth and global markets is both achievable and transformative, for supply chains, for communities and for the land itself.Business leadership for land restorationNexira's work illustrates the growing recognition that land restoration is not only an environmental imperative but also a business priority. Through responsible sourcing, investment in producer communities and long-term landscape restoration, companies can help build more resilient supply chains while contributing to sustainable development.This approach aligns closely with the objectives of Business4Land (B4L), UNCCD's flagship private sector initiative, which seeks to mobilize companies to address land degradation, strengthen drought resilience and contribute to the global goal of restoring 1.5 billion hectares of land by 2030. Achieving this target will require unprecedented collaboration between governments, businesses, financial institutions and local communities.As one of the founding members of the B4L Champions’ Council, Nexira is helping demonstrate how private sector leadership can translate ambitious land commitments into concrete action on the ground. Celebrating Desertification and Drought Day in ParisTo mark Desertification and Drought Day 2026, Nexira and SOS SAHEL are joining a special public event on 17 June at the Jardin des Serres d'Auteuil, Paris' botanical garden. The event will bring together experts, organizations and the public to explore the resources, knowledge and restoration solutions emerging from the Sahel, while highlighting the importance of combating desertification and strengthening resilience in drylands.The event offers an opportunity to showcase how sustainable value chains, community-led restoration and long-term partnerships can contribute to both environmental recovery and economic opportunity.Investing in land, investing in resilienceThe challenges facing the Sahel are complex and interconnected. Land degradation undermines livelihoods, increases vulnerability to climate shocks and can contribute to instability. At the same time, restoring productive landscapes creates opportunities for income generation, food security and community resilience.The experience of the Acacia Program demonstrates that when businesses, local communities and civil society organizations work together, nature-based value chains can become powerful drivers of sustainable development.In the Sahel, where the health of the land and the wellbeing of communities are deeply interconnected, initiatives such as the Acacia Project demonstrate that restoration can be more than an environmental objective. It can create jobs, strengthen resilience, support local economies and help turn global restoration commitments into tangible results on the ground.
As women’s rights are under increasing pressure worldwide and climate-related crises deepen existing inequalities, UN Women, UNCCD and UN Climate launched the Bonn Hub of the International Gender Champions.
Bonn, Germany, 8 June 2026 – The United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) and the German Agency for International Cooperation (GIZ) signed a Memorandum of Understanding (MoU) today in Bonn, reinforcing their cooperation on land restoration, drought resilience and sustainable rural development at a time when land degradation and water stress are increasingly affecting communities and economies worldwide. The agreement was signed by UNCCD Executive Secretary Yasmine Fouad and GIZ Executive Board Member Ingrid-Gabriela Hoven during a ceremony attended by representatives of UNCCD, GIZ and the German Federal Ministry for Economic Cooperation and Development (BMZ). Building on longstanding cooperation between UNCCD, GIZ and BMZ, the agreement aims to expand joint work on land restoration, drought resilience and sustainable rural development through technical cooperation, joint initiatives and knowledge exchange. The partnership comes at a time of growing international recognition that desertification, land degradation and drought are not only environmental challenges, but also major risks to food security, water resources, livelihoods, economic stability and resilience. Current estimates indicate that around USD 355 billion per year is needed globally to combat desertification, land degradation and drought, while investment remains significantly below that level. At the same time, experience from many regions shows that sustainable land management can generate strong environmental and economic returns, with studies estimating benefits ranging from USD 7 to 30 for every dollar invested. “Land degradation and drought are increasingly affecting ecosystems, food systems and communities around the world, with impacts that go far beyond the environment,” said UNCCD Executive Secretary Yasmine Fouad. “No single institution can address these challenges alone. Strengthening partnerships and accelerating implementation on the ground will be essential to build resilience, restore productive landscapes and support sustainable development. The scale of the challenge requires the same scale of ambition and cooperation. This agreement reflects our shared commitment to turning cooperation into practical action.” Through the agreement, UNCCD and GIZ will work together to help scale up practical solutions on land restoration and drought resilience, while promoting knowledge exchange, technical cooperation and new investment opportunities. "Land degradation, climate change and biodiversity loss are interconnected challenges that require integrated solutions. Stopping desertification helps the climate, because farmland and forests store significantly more carbon dioxide than deserts. Our deepened partnership can really make a difference,” said GIZ's Ingrid Gabriela Hoven.“As Germany’s National Focal Point to the UNCCD, BMZ strongly supports land- and nature-based solutions and underlines the central role of land for synergies between the Rio Conventions,” said BMZ's Kerstin Henke. “Today’s agreement further strengthens collaboration between UNCCD, BMZ and GIZ in securing land, strengthening resilience and building strong partnerships for sustainable development. Ahead of the seventeenth session of the Conference of the Parties (COP17) to UNCCD , which will take place in Ulaanbaatar, Mongolia, from 17 to 28 August 2026, the agreement reflects growing international attention to land restoration and drought resilience as essential to food security, climate resilience and long-term stability. Under the theme “Restoring Land, Restoring Hope,” UNCCD COP17 will provide an important opportunity to accelerate partnerships, mobilize investment and advance practical solutions at the scale required to address global land degradation and drought challenges. GIZ has long supported sustainable development and international cooperation efforts worldwide, including initiatives related to land restoration, rural development and climate resilience. The agreement will help strengthen collaboration between GIZ and UNCCD in support of the Sustainable Development Goals and global efforts to address desertification, land degradation and drought.