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Nuevos datos de la ONU advierten de que las tierras se están degradando más rápido de lo que podemos restaurarlas. La degradación de tierras se acelera en África, Asia y América Latina El progreso mundial para poner fin a la pérdida de tierras se examinará el mes que viene Uzbekistán Bonn, 24 de octubre de 2023 - La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) anuncia el lanzamiento de su primer Panel de Datos, elaborado en base los informes nacionales de 126 países, y que muestra el avance galopante de la degradación de tierras en todas las regiones. Entre 2015 y 2019, el mundo perdió al menos 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas cada año, lo que equivale a dos veces el tamaño de Groenlandia. Estas estadísticas subrayan la necesidad de actuar con urgencia, dado que la creciente degradación de tierras sigue desestabilizando mercados, comunidades y ecosistemas de todo el mundo. El lanzamiento del Panel de Datos de la CNULD se produce en un momento clave, ya que los líderes y expertos mundiales se reunirán en Samarcanda (Uzbekistán) del 13 al 17 de noviembre de 2023 para la 21ª reunión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención de la CNULD (CRIC 21). Los delegados examinarán el progreso global hacia la neutralidad de la degradación de tierras (NDT) y tratarán cuestiones acuciantes como la mejora de la resiliencia a la sequía, la promoción de los derechos de las mujeres sobre la tierra y el combate contra las tormentas de arena y polvo. El Secretario Ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, ha declarado: "el primer Panel de Datos de la CNULD revela la rápida pérdida de tierras sanas y productivas en todo el mundo, con graves consecuencias para miles de millones de personas. Al mismo tiempo, estamos viendo algunos datos esperanzadores en países que están enfrentado de forma eficaz la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Cuando nos reunamos en Uzbekistán el mes que viene para examinar los avances globales hacia el fin de la pérdida de tierras, el mensaje será claro: las disparidades regionales en materia de degradación de tierras exigen una atención inmediata." Disparidades regionales El Panel de Datos de la CNULD refleja una realidad alarmante alrededor del planeta y revela disparidades significativas en lo que se refiere a la proporción de tierras degradadas en cada región. Las regiones de Asia oriental y central, y América Latina y el Caribe son las que experimentan una degradación más grave, que afecta al menos al 20 por ciento de su superficie total. Asimismo, el ritmo de degradación de tierras en África subsahariana, Asia occidental y meridional, y América Latina y el Caribe, supera la media mundial. En África subsahariana y en América Latina y el Caribe, 163 millones de hectáreas y 108 millones de hectáreas, respectivamente, han sucumbido a la degradación de tierras desde 2015. Avances en la restauración de tierras A pesar del preocupante panorama mundial, hay ejemplos de países que están abordando de forma eficaz la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. En África subsahariana, Botsuana ha reducido la proporción de tierras degradadas, pasando a suponer del 36 por ciento al 17 por ciento de su territorio. El país se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de degradación de tierras en una extensión total de 45,3 millones de hectáreas, incluyendo tanto medidas para evitar una mayor degradación como intervenciones de restauración en lugares críticos. Botsuana también ha declarado que 1,42 millones de hectáreas han sido rehabilitadas mediante actividades de remediación. En la República Dominicana, la proporción de tierras degradadas cayó del 49 por ciento al 31 por ciento entre 2015 y 2019, y el país está trabajando para restaurar 240.000 hectáreas en la cuenca del río Yaque del Norte y en áreas de producción de cacao en la provincia de San Francisco de Macorís. Aunque Uzbekistán registró la mayor proporción de tierras degradadas (26,1 por ciento) en la región de Asia Central, también experimentó la mayor disminución (del 30 por ciento al 26 por ciento) con relación a 2015. En este país, un total de 3 millones de hectáreas de tierra se han degradado debido a la desecación del Mar de Aral. Entre 2018 y 2022, Uzbekistán plantó saxaúl en un área de 1,6 millones de hectáreas para eliminar las emisiones de sal y polvo del fondo desecado del mar de Aral. Las metas de neutralidad en la degradación de tierras se pueden alcanzar Aunque las tendencias de degradación de tierras varían según la región, los datos de la CLD advierten de que, si siguen las tendencias actuales, el mundo necesitará restaurar 1.500 millones de hectáreas de tierras degradadas para 2030 para alcanzar las metas de neutralidad en la degradación de tierras (NDT) consagradas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Barron Orr, científico jefe de la CNULD, ha declarado: "Aunque las tendencias mundiales van en la dirección equivocada, todavía es posible alcanzar e incluso superar los objetivos de neutralidad en las degradación de tierras. Esto puede lograrse deteniendo el avance de la degradación y, al mismo tiempo, redoblando los esfuerzos en los compromisos existentes para restaurar mil millones de hectáreas de tierra para 2030 con la financiación y las acciones adecuadas." Hoy en día, 109 países han establecido objetivos voluntarios de NDT para 2030 y otros 21 están en proceso de hacerlo. Entre 2016 y 2019, se destinaron unos 5.000 millones de dólares de fondos bilaterales y multilaterales a nivel mundial para combatir la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Ello ayudó a 124 países a poner en marcha una amplia gama de proyectos para lograr la neutralidad en la degradación de tierras y abordar los desafíos planteados por la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Nota para los editores Para entrevistas y consultas relacionadas con los medios de comunicación, póngase en contacto con press@unccd.int y/o con unccd@portland-communications.com Puede acceder al Panel de Datos de la CNULD aquí: https://data.unccd.int Para cualquier consulta sobre datos y metodología, escriba a reporting@unccd.int Los datos se recopilan de forma global, agregada y tal como figuran en los informes nacionales para 2022 que 126 Partes enviaron a la CNULD. Por lo tanto, los datos presentan una estimación parcial de los avances a nivel mundial y regional, en términos de la situación y las tendencias de estos indicadores/parámetros, ya que no todas las Partes han comunicado todos los indicadores. La información presentada no debe interpretarse en modo alguno como una evaluación global o regional exhaustiva de la situación y las tendencias de los indicadores/medidas. Redes sociales: @unccd Para más información sobre la 21ª reunión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC21): https://www.unccd.int/cric21 Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la voz de la tierra y la visión global para su futuro. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo con vistas a la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de tierras y avanzar en la gestión de tierras del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva.
Innovative finance imperative to unlock the social, economic, environmental, and risk-reduction benefits of drought preparedness Bonn/Stockholm, 22 August 2023 – Preparing for droughts, instead of waiting until they strike, saves lives and livelihoods. Building drought resilience comes with an array of social and environmental co-benefits, and the economic returns are between 2 and 10 times bigger than the initial investment, according to new analysis by the UN Convention to Combat Desertification (UNCCD). The policy brief ‘Investing in resilience: Innovative finance for drought preparedness’, demonstrates that enhancing resilience is one of the most cost-effective actions countries can take, and is typically far less expensive than interventions focused on responding to the impacts of droughts. But innovative financing mechanisms such as insurance schemes, risk pools, and government issued bonds are essential to fund the necessary long-term investments. The Spanish Deputy Prime Minister for Ecological Transition and Demographic Challenge, H.E. Teresa Ribera, said: “As we know too well in Mediterranean countries, drought can devastate vital economic sectors such as agriculture and tourism. Our planet reached the hottest month on record in July: a reminder that investing in early warning systems and better land and water management is not a choice, but an existential imperative.” The Minister for Environment, Climate Change and Forestry of Kenya, H.E Soipan Tuya, noted: “With the Africa Climate Summit just days away, the need to invest in drought resilience becomes both urgent and clearer. By building our preparedness to drought, we also pave the way for a resilient tomorrow that echoes our commitment to combat climate challenges and chart a course toward prosperity for Africa and the world.” Mobilizing investments in drought resilience is a key pillar of the International Drought Resilience Alliance (IDRA), a growing coalition of more than 30 countries and 20 institutions driving drought resilience in the face of climate change that is hosted by UNCCD. Benefits beyond mitigating risk Investing in drought resilience comes with a triple dividend: it helps avoid future losses; reduces risk, boosting productivity and innovation; and can improve human health, rural livelihoods, soil and water quality and climate change adaptation, among other benefits. For example, improving early warning systems and weather forecasts could save 23,000 lives and up to USD2 billion in developing countries every year. According to the brief, sound economic evidence is essential for decision- and policy-making. An investment of USD 1.8 trillion in resilience and adaptation, focused on five priority areas from 2020 to 2030, could generate USD 7.1 trillion in total net benefits. Also, for every USD 1 spent in building resilience there could be up to USD 3 in benefits from reduced need for humanitarian aid and avoided losses. Innovative finance solutions Despite all multiple benefits, the costs of drought to societies and economies are often underestimated and investments in drought resilience are insufficient. Over the past decade, for instance, the official development assistance linked to disasters reached USD 141 billion, but only 5 per cent was allocated to preparedness. The public sector will continue to be a major source of finance for drought resilience, meaning that governments must both make a more effective use of existing resources and increase available funding through innovative finance options. The policy brief encourages governments to incorporate drought preparedness into existing financing plans, and to leverage a mix of financial strategies such as national disaster funds, credit lines, social protection programmes and weather-indexed insurances. Policies, regulations and environmental, social and governance (ESG) standards can make it easier for private actors to invest in adaptation and resilience while staying competitive, and blended finance arrangements can draw on public resources to de-risk private investment. UNCCD’s Executive Secretary Ibrahim Thiaw said: “Droughts are one of the world’s costliest and deadliest natural hazards, and they are hitting harder and faster because of climate change. Decision-makers must urgently leverage innovative financing mechanisms to boost resilience and deliver new economic opportunities for their countries, communities and companies.” Notes to editors Access the policy brief and its recommendations for governments, development partners, financial institutions and businesses here. For media related inquires please contact the UNCCD Press Office: press@unccd.int About UNCCD The United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) is the global vision and voice for land. We unite governments, scientists, policymakers, private sector and communities around a shared vision and global action to restore and manage the world’s land for the sustainability of humanity and the planet. Much more than an international treaty signed by 197 parties, UNCCD is a multilateral commitment to mitigating today’s impacts of land degradation and advancing tomorrow’s land stewardship in order to provide food, water, shelter and economic opportunity to all people in an equitable and inclusive manner. About IDRA IDRA is the first global coalition creating political momentum and mobilizing financial and technical resources for a drought-resilient future. As a growing platform of more than 30 countries and 20 institutions, IDRA draws on the collective strengths of its members to advance policies, actions, and capacity-building for drought preparedness, acknowledging we are only as resilient to drought and climate change as our land is. The work of IDRA is aligned with, and supportive of, the mandate of the United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD), which hosts the IDRA Secretariat.
Protecting and restoring nature can help drive a green recovery and prevent future pandemics. Investing in nature-based solutions, specifically land restoration, will allow us to build forward better, greener, healthier, stronger, and more sustainably. COVID-19 has revealed how vulnerable our societies and economies are to global, systemic risk. Its root causes - land degradation, biodiversity loss, and climate change – are interlinked. Furthermore, they are planetary crises in themselves. The pandemic, rooted as it is in exploitation of the environment, has been a devastating but timely wake-up call. It has shown that if we continue to abuse nature, waves of crises will cascade across our economies and societies. On the other hand, it has also shown that we can respond decisively when political will, collective action and sustained investment are aligned. Today, more than ever, societies are ready for change; there is broad consensus that it is not only desirable but possible to build forward better, towards sustainable development anchored in multilateralism and global solidarity. Land restoration is an essential component of any building-forward strategy. In preparation for the UN PGA High-level event on desertification, land degradation and drought, the UNCCD secretariat prepared a brief that presents land-centered solutions for green recovery post COVID-19. Read more: High-level dialogue on desertification, land degradation and drought Role of land in COVID response