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El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2025: Restaurar la tierra. Generar oportunidades

Bonn, 7 de abril de 2025 – Acelerar el progreso en la restauración de 1.500 millones de hectáreas de tierras degradadas en todo el mundo y fomentar una economía de restauración de tierras de un billón de dólares será el tema central del Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año. La conmemoración, que se celebrará el 17 de junio de 2025 bajo el lema ‘Restaurar la tierra. Generar oportunidades’, destacará los múltiples beneficios de mejorar la salud de las tierras. Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), afirmó: “La degradación de tierras y la sequía son afectan gravemente nuestra economía, estabilidad, producción de alimentos, acceso al agua y calidad de vida. Además, intensifican el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la pobreza, las migraciones forzadas y los conflictos por el acceso a la tierra fértil y al agua. La restauración de tierras es una oportunidad para revertir estas alarmantes tendencias. Una tierra restaurada es una fuente de infinitas oportunidades. Es hora de aprovecharlas.”  Más de la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza, por lo que una tierra sana está en la base de economías prósperas. Sin embargo, este capital natural se agota a un ritmo alarmante: cada año se degradan un millón de km2 de tierras fértiles y productivas, una superficie equivalente a la de Egipto.    A medida que el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030 llega a su ecuador, es crucial redoblar los esfuerzos para restaurar tierras a escala planetaria. Si las tendencias actuales se mantienen, será necesario restaurar 1.500 millones de hectáreas para 2030 para lograr la neutralidad en la degradación de tierras. Hasta la fecha, diversos países se han comprometido a restaurar un total 1.000 millones de hectáreas de tierras degradadas mediante marcos voluntarios como la Iniciativa Mundial de Restauración de Tierras del G20 auspiciada por la CNULD.    Restaurar la tierra genera múltiples beneficios tanto para las personas como para la naturaleza. Por ejemplo, cada dólar invertido en la restauración de tierras degradadas tiene un retorno de entre 7 y 30 dólares. Pero a pesar de los argumentos de peso en favor de la restauración, ésta no se está realizando a la escala ni la velocidad necesarias.   Según la última evaluación de las necesidades financieras del Mecanismo Mundial de la CNULD, el mundo necesita 1.000 millones de dólares diarios entre 2025 y 2030 para combatir la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Actualmente, las inversiones en restauración de tierras y resiliencia a la sequía son de 66.000 millones de dólares anuales, de los cuales sólo el 6 % provienen del sector privado.  “Debemos aumentar la ambición y la inversión tanto por parte de los gobiernos como de las empresas. Aunque los beneficios de la restauración superan con creces los costes, se necesitan inversiones iniciales de miles de millones de dólares. Es fundamental desbloquear nuevas fuentes de financiamiento, generar puestos de trabajo dignos en el sector del uso sostenible de la tierra y promover innovaciones, mientras se saca el máximo partido de los conocimientos tradicionales”, concluyó el Secretario Ejecutivo de la CNULD.  Acerca del Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía   Declarado oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115), el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra cada 17 de junio, es una ocasión única para poner de relieve soluciones prácticas para combatir la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía. Cada año, un país anfitrión acoge las celebraciones mundiales.   El lema de 2025 es ‘Restaurar la tierra. Generar oportunidades’, que refleja los múltiples beneficios vinculados a la restauración de ierras. Además del evento principal, en diversos países y comunidades de todo el mundo se llevarán a cabo actividades conmemorativas.  En años anteriores, las celebraciones mundiales del Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía previas tuvieron lugar en Alemania (2024), Estados Unidos (2023), España (2022), Costa Rica (2021), República de Corea (2020), Turquía (2019), Ecuador (2018) y Burkina Faso (2017).  Para más información, póngase en contacto con:  Oficina de Prensa de la CNULD en press@unccd.int; o visitando la página web https://www.unccd.int/events/desertification-drought-day     Acerca de la CNULD   La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz en favor de unas tierras sanas a nivel mundial. Reúne a gobiernos, científicos, responsables de la formulación de políticas, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo en beneficio de las personas y del planeta. La CNULD ─que es mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes─ representa un compromiso multilateral para mitigar los efectos de la degradación de las tierras y avanzar en la gestión de las tierras del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva.  

El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2025: Restaurar la tierra. Generar oportunidades
Agroforestry in Jimma, Ethiopia: A Story of resilience and restoration

On the outskirts of Jimma, Ethiopia, a modest tree nursery is thriving against all odds. Here, vibrant green seedlings have sprouted from soil once rendered barren by relentless droughts. Hussein, a local farmer, walks among rows of avocado, banana and papaya seedlings, each symbolizing a new beginning for his family. “These trees are an important source of hope and pride for us,” he says, his voice a mix of pride and relief. This land has endured severe droughts for decades, with erratic rainfall extending the dry season and turning the soil to dust. But in Jimma, an agroforestry project offers a beacon of stability rooted in the soil.The path to Jimma’s environmental rejuvenation commenced with a thorough evaluation of its degraded soil, which had suffered from years of intensive agriculture and persistent droughts. This initiative, the Greening Drylands Partnership, bolstered by the Changwon Initiative, launched by the Republic of Korea during the UNCCD COP10 in 2011, aiming to support the global target of a land degradation-neutral world. Financial backing was provided by the Korea Forest Service through the United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) and the United Nations Environment Programme (UNEP). They conducted extensive soil sampling throughout the region to assess nutrient and moisture levels and thus the resilience of the soil. Encouragingly, despite its depletion, Jimma’s soil showed potential; with proper care, it was capable of supporting new life.Hussein was one of the first to volunteer, intrigued by the idea that trees could provide benefits beyond his seasonal crops. At first, he didn’t believe trees could survive in this kind of soil, he admits. “We had always relied on corn and tomatoes, but when the drought came, they just dried up.” Today, he stands in the middle of his orchard, surveying the lush canopy that now protects his land. His fruit trees, once tiny saplings, have grown sturdy, their roots reaching deep into the earth. Where corn and peppers once struggled, avocado and banana trees thrive, providing a steady income he’d never imagined. In the past four months alone, he has earned about 72,000 Ethiopian Birr (about $1,300) from fruit sales. For Hussein, the change is more than financial. Hussein is not alone in this transformation. His neighbor, Mohammed, and women’s collectives have also joined the agroforestry project, moving from annual crops to a permanent orchard. They have seen a steady income and now employ other villagers to help with the harvest, extending the project’s impact beyond his land.Jimma’s agroforestry success is part of a larger movement. Across Ethiopia, the Green Legacy Initiative, a national reforestation campaign launched in 2019, has inspired communities to plant trees and protect natural resources. The program has surpassed its initial goal of planting 20 billion trees, setting the country on a path to reverse decades of environmental degradation. The Greening Drylands Partnership, with its direct economic benefits, demonstrates the potential to combine reforestation with income generation, giving struggling farmers a reason to protect their land.In Jimma, agroforestry is gaining traction as a movement, guided by farmers like Hussein, who recognize the importance of selecting the right seeds, planted with care, to ensure resilience.Ethiopia’s droughts persist. Each year, as temperatures rise and rains fail, the country faces increasing pressure to adapt. However, the farmers of Jimma have demonstrated that adaptation is not a matter of surrender. Through agroforestry, they have found a way to thrive in conditions that once seemed impossible. They are actively engaged in reshaping their future, planting trees with a sense of urgency and dedication, as if their very survival depends on it.The roots of resilience are spreading, offering a roadmap for other drought-prone regions in the Horn of Africa and beyond. It serves as a reminder that sometimes the most powerful solution is already present and waiting within our communities. 

Agroforestry in Jimma, Ethiopia: A Story of resilience and restoration
Mongolia acogerá la próxima conferencia de la ONU sobre gestión sostenible de la tierra 

Bonn, 21 de febrero de 2025 – El Gobierno de Mongolia y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) han firmado un acuerdo que allana el camino para la 17ª sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención (COP17) en Ulán Bator en 2026.  La COP17 reunirá a las 197 Partes de la CNULD en un foro mundial clave para acelerar la acción contra la desertificación, la degradación de la tierra y la sequía. Mongolia, uno de los países más afectados por la desertificación, con casi el 77 % de sus tierras degradadas, aprovechará la COP17 para proponer soluciones para la restauración y la gestión sostenible de la tierra, y el aumento de la resiliencia en todo el mundo.  En la ceremonia de la firma en Bonn (Alemania), Odontuya Saldan, Ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Mongolia, declaró: «Mongolia se ha comprometido a luchar contra la desertificación y a restaurar las tierras degradadas. A través de iniciativas como la campaña Mil millones de árboles, estamos dando pasos decisivos para proteger nuestro medio ambiente y garantizar un futuro sostenible para las generaciones venideras». Por su parte, el Secretario Ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw afirmó que «no se puede exagerar la urgencia de abordar la desertificación y la sequía. La COP17 en Mongolia aprovechará el impulso de la COP16 en Riad para mejorar los compromisos mundiales, reforzar los mecanismos financieros y fomentar las alianzas intersectoriales». Según datos de la CNULD, hasta un 40 % de las tierras del planeta están degradadas, lo que afecta casi a la mitad de la humanidad y amenaza la estabilidad climática, la biodiversidad y los medios de subsistencia. Abordar la degradación de la tierra es esencial para la seguridad alimentaria, el abastecimiento de agua y la resiliencia al cambio climático. La COP17, fijada para 2026 durante el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (AIPP) – declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas y promovido por Mongolia – se basará en los esfuerzos para impulsar la gestión sostenible, la restauración y la conservación de los pastizales.  Estos inmensos sistemas de pastoreo son vitales para la economía, la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la resiliencia al cambio climático. Sin embargo, más del 50 % de ellos se enfrentan a una alarmante degradación. Los pastizales no sólo sirven de sustento a pequeños ganaderos, agricultores y comunidades indígenas, sino que también desempeñan un papel crucial en la estabilización del suelo, la regulación de los ciclos del agua, la mejora de la biodiversidad y el almacenamiento de carbono. Gestionar los pastizales de manera efectiva es esencial para la economía de unos 500 millones de pastores, lo que convierte a la COP17 en un momento clave para los Pueblos Indígenas y las comunidades locales. Dado que el 60 % de las tierras de Asia Central y Mongola se usan como pastizales y sustentan a casi un tercio de la población de la región, la gestión sostenible de la tierra es una prioridad nacional. A pesar de su valor, históricamente han recibido menos atención y financiación que los bosques y los humedales. La COP17 y el AIPP proporcionarán una plataforma vital para avanzar en la gestión sostenible de la tierra y reforzar los compromisos mundiales para la restauración de los pastizales. La conferencia, de dos semanas de duración, incluirá una serie de sesiones de alto nivel, diálogos temáticos y foros, como el caucus de género y el primer caucus de Pueblos Indígenas. Además, el Foro de la Juventud y el Foro Business4Land involucrarán a los jóvenes y al sector privado en soluciones de gestión sostenible de la tierra.  La COP17 de Mongolia servirá de plataforma mundial para abordar los retos climáticos, y se centrará en la desertificación, la sequía y la transición hacia las energías renovables. Reforzar la cooperación internacional será clave para impulsar la inversión climática, crear empleos verdes y fomentar el desarrollo sostenible. Mongolia se enfrenta a graves amenazas medioambientales, tales como la degradación del suelo, las tormentas de arena y polvo y la desertificación, por lo que la protección del medio ambiente y el crecimiento ecológico son prioridades nacionales. En consonancia con los objetivos de Neutralidad de Degradación de la Tierra (LDN por sus siglas en inglés), Mongolia pretende reducir la deforestación y la degradación forestal para mantener el 9 % de la superficie total cubierto de bosques para 2030, promover la gestión sostenible de los pastizales para detener la degradación, aumentar el rendimiento agrícola y garantizar que no haya pérdida neta de humedales para 2030. Sobre la base de los avances logrados en la COP16 de la CNULD, celebrada en Riad (Arabia Saudí) en diciembre de 2024, los países trabajarán para finalizar un régimen mundial integral contra la sequía que mejore la preparación y la resiliencia frente a los crecientes riesgos de sequía.  Si desea obtener más información, póngase en contacto con la oficina de prensa de la CNULD (press@unccd.int) o yendo a la página web https://www.unccd.int/, o a nuestra cuenta de X @unccd. Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es un acuerdo internacional sobre la buena gestión de la tierra. Ayuda a las personas, las comunidades y los países a crear riqueza, hacer crecer las economías y garantizar alimentos suficientes, agua limpia y energía asegurando a los usuarios de la tierra un entorno propicio para la gestión sostenible de la tierra. A través de asociaciones, las 197 Partes de la Convención establecen sistemas sólidos para gestionar la sequía con prontitud y eficacia. Una buena gestión de la tierra basada en políticas y conocimientos científicos sólidos ayuda a integrar y acelerar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aumenta la resiliencia al cambio climático y evita la pérdida de biodiversidad.  Acerca del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores Por iniciativa de Mongolia, La Asamblea General de las Naciones Unidas ha designado 2026 Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (AIPP 2026) para mejorar la gestión de los pastizales y la vida de los pastores. Con esta declaración, se hace un llamamiento a los Estados Miembros de la ONU para que inviertan en la gestión sostenible de los pastizales, restauren las tierras degradadas, mejoren el acceso de los pastores a los mercados, mejoren los servicios de extensión ganadera y colmen las lagunas de conocimiento sobre los pastizales y el pastoreo. El AIPP 2026 coincidirá con la COP17 de la CNULD que acogerá Mongolia. 

Mongolia acogerá la próxima conferencia de la ONU sobre gestión sostenible de la tierra 
Empowering women through Shea Parkland restoration

Dano, Ioba province of Burkina Faso - As dawn breaks, the village of Tambiri, in Burkina Faso's Ioba province, is already quite busy. Women like Dabiré Ngalle, head of the Ngongele women's group, start their day with a sense of urgency, shaped by generations of struggle and survival. Dabiré leads her team into the shea groves, which are the main source of income for their families and communities. Yet these emblematic Sahelian trees are now at the heart of a long-running ecological crisis. Dabiré Ngalle, president of the Ngongele Women’s Cooperative | The women of Tambiri stand together at the heart of their community, bearing generations of knowledge and responsibility for preserving shea trees.The shea tree (Vitellaria paradoxa), often called the "tree of life," has long provided shade, food and income throughout West Africa. In Burkina Faso alone, its economic and cultural value is considerable: some 800,000 tons of shea nuts are harvested each year, with women forming the backbone of this supply chain. But these trees are disappearing.Decades of deforestation, unsustainable farming practices and climate change have decimated the shea tree population. Studies show that drought stress alone has led to seedling mortality rates of up to 40% in some regions. Traditional farming methods, based on slow-growing seeds, are no longer sufficient."Every tree we lose is a piece of our history that is disappearing", Dabiré says in a measured but determined voice.The shea tree is more than a commodity; it's a key species in the Sahel's fragile ecosystem. For many rural women, it provides up to 80 percent of their household income. The production of shea butter, valued worldwide for its cosmetic and therapeutic properties, is both a livelihood and a heritage. But the decline of shea plantations has forced women to adapt in ways that strain their already precarious livelihoods.In Niemi, a neighboring village to Tambiri, memories of the abundance of shea trees are fading. "When I was young, shea trees were everywhere," recalls one woman. "Now the groves are like scattered islands, shrinking every year.The challenges women face go beyond the environmental. In Tambiri and beyond, traditional land tenure practices mean that women often have no guaranteed rights to the land on which they depend. This legal insecurity is a major obstacle to long-term investment in agroforestry or soil restoration.If my husband dies, my farm will be taken over by my in-laws," explains one woman. Her story is repeated throughout the region, where patriarchal norms limit women's autonomy in land-use decisions. Advocacy for land reform has gained momentum, with local leaders and NGOs pushing for policies that grant women ownership or long-term leases, but progress remains slow.Despite the challenges, new initiatives are offering a glimmer of hope. The Global Shea Alliance (GSA), in partnership with local NGOs and international bodies like the UNCCD are introducing regenerative agroforestry practices. These methods aim to balance ecological restoration with economic resilience."We used to plant trees without fully understanding how to take care of them," admits a participant in a training program in Niemi. "Now we know how to take care of the seedlings, so they survive."The programs also provide boreholes, which have reduced the backbreaking work of fetching water, and tricycles, which streamline the transportation of heavy shea nuts. These interventions are modest but meaningful, allowing women to reclaim time and energy for other tasks.The GSA's latest call to action - to restore four million hectares of Sahel parkland by 2030 - is ambitious. This restoration effort dovetails with the Great Green Wall Initiative, a broader strategy to address land degradation across the Sahel. But such large-scale projects often face funding gaps and logistical hurdles."It's not just about planting trees," emphasizes Gilles Amadou Ouedraogo, a UNCCD program officer. "It's about restoring ecosystems, empowering women, and ensuring the long-term viability of these landscapes."As daylight fades in Tambiri, Dabiré reflects on the challenges ahead. For her and the women of the Ngongele cooperative, the struggle is personal and generational. Each tree they plant is a seed of hope, an act of quiet defiance against the forces eroding their world."We're not just planting trees; we're panting for the survival of our children and their children," she says. Her words convey the quiet resilience of a community determined to preserve not just a species, but an entire way of life.The future of shea - and the millions who depend on it - will depend on a delicate balance of politics, environmental stewardship and the enduring determination of women like Dabiré.

Empowering women through Shea Parkland restoration
UNCCD COP16 side events deadline: 6 September 2024

Side events organized within the sidelines of the official sessions of the Conference of the Parties (COP) and/or its subsidiary bodies convened by the UNCCD provide an informal opportunity for Parties and accredited observer organizations to exchange information and experiences on diverse issues related to the objectives of the Convention. Parties and accredited observers wishing to organize a side event during the conference are requested to apply using the following form and submitting it to: sideevent@unccd.int The application form can be downloaded from the Resources tab on this page and should be submitted by 6 September 2024. Participants are advised that the secretariat is responsible only for room allocation. Time slots and rooms will be accommodated according to availability on a first come, first serve basis. For more information, click here.

UNCCD COP16 side events deadline: 6 September 2024