La CNULD y China profundizan su cooperación estratégica en materia de restauración de tierras, resiliencia…
-
16 Julio 2026
-
Press release
-
Sustainable land management & restoration
Pekín/Bonn, 16 de julio de 2026 – A medida que la degradación de tierras, la sequía y la escasez de agua se intensifican en todas las regiones, los países buscan cada vez más formas de restaurar los ecosistemas, reforzar los sistemas alimentarios, salvaguardar los medios de vida y fomentar la resiliencia.
En la actualidad, hasta el 40 % de la superficie terrestre está degradada, lo que afecta a casi la mitad de la humanidad, mientras que las sequías han aumentado casi un 30 % desde el año 2000. Todo ello convierte la restauración de tierras en uno de los retos medioambientales, económicos y de desarrollo más acuciantes de nuestro tiempo.
En este contexto, la cooperación entre la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y China sigue profundizándose en algunas de las prioridades estratégicas de la Convención, desde los pastizales y las tormentas de arena y polvo hasta la financiación sostenible, la innovación y la cooperación Sur-Sur.
Durante su primera visita oficial a China, Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la CNULD, mantuvo conversaciones con socios chinos para reforzar la cooperación en materia de restauración de tierras, resiliencia ante la sequía e inversión sostenible, de cara a la 17.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP 17) de la CNULD, que tendrá lugar en Ulán Bator (Mongolia) del 17 al 28 de agosto.
China ha desempeñado un papel importante en la historia de la Convención. En 2017, acogió la COP13 de la CNULD en Ordos, donde las Partes adoptaron el Marco Estratégico 2018-2030 de la Convención, un hito en el avance hacia la neutralidad en la degradación de tierras a escalamundial.
En las últimas décadas, China también ha demostrado cómo la continuidad de las políticas a largo plazo, la planificación científica y la inversión sostenida pueden contribuir a restaurar tierras a gran escala, al tiempo que generan beneficios socioeconómicos tangibles para las comunidades, lo que ofrece lecciones prácticas a los países que buscan ampliar la aplicación de la Convención.
“La experiencia de China demuestra que restaurar tierras a gran escala requiere una visión a largo plazo, continuidad en las políticas, innovación científica e inversión sostenida”, afirmó Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la CNULD.
“Igualmente importante es garantizar que la restauración aporte beneficios tangibles a las personas. Unas tierras sanas son la base de la seguridad alimentaria e hídrica, los medios de vida y la resiliencia económica. La experiencia de China demuestra que, cuando la restauraciónse integra en una planificación del desarrollo más amplia, la acción medioambiental se convierte en una inversión en las personas y en la prosperidad. A medida que nos acercamos a la COP17, la prioridad es traducir experiencias prácticas como esta en una cooperación mássólida, una mayor inversión y una aplicación más rápida, ya que la magnitud actual de la degradación de tierras y la sequía exige una acción más firme y coordinada”.
Ese espíritu de cooperación también se ha reflejado en la iniciativa ‘Caravana de la Ruta de la Seda’ de la CNULD —un esfuerzo multinacional que conecta experiencias de restauración, sistemas pastorales y cooperación en tierras áridas a lo largo de Eurasia.
Aprovechando el impulso generado en la COP16 de Riad, la iniciativa comenzó en Turquía y continuó por Hohhot y Xilinhot, en China, antes de dirigirse a la COP17 en Ulán Bator.
A lo largo del recorrido, ha creado una plataforma para que los países intercambien soluciones prácticas, refuercen las alianzas regionales y muestren enfoques exitosos para restaurar tierras en regiones que se enfrentan a retos comunes de sequía y degradación del suelo.
Durante la visita de Fouad a China, un foco de la discusión durante fue la creciente importancia de los pastizales y los sistemas pastorales, que cubren más de la mitad de la superficie terrestre, sustentan a unos 2.000 millones de personas y proporcionan casi el 70 % del pienso para el ganado a nivel mundial, pero que siguen figurando entre los ecosistemas menos reconocidos y con menos financiación del mundo.
A medida que el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (IYRP 2026) atrae una renovada atención mundial hacia estos paisajes, su papel en la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la resiliencia se hace cada vez más evidente.
Los pastizales también enfrentan retos asociados a las zonas áridas, incluida la creciente frecuencia e intensidad de las tormentas de arena y polvo —un fenómeno transfronterizo que afecta a unos 330 millones de personas en más de 150 países, con importantes repercusiones en la salud, la agricultura, el transporte y las infraestructuras. Reforzar la gestión sostenible y la restauración de tierras sigue siendo una de las respuestas a largo plazo más eficaces para reducir estos riesgos, al tiempo que ayuda a las comunidades a ser más resilientes ante futuras crisis climáticas.
Ampliar la escala de estas soluciones requerirá una inversión significativamente mayor. La CNULD estima que se necesitan 355.000 millones de dólares al año hasta 2030 para restaurar las tierras degradadas y reforzar la resiliencia ante la sequía, aunque los flujos de inversión anualesactuales siguen estando muy por debajo de ese nivel.
Abordar este déficit de financiación sigue siendo uno de los principales retos para restaurar más tierras. La financiación pública, el capital privado y las instituciones multilaterales tienen un papel que desempeñar a la hora de mejorar la viabilidad financiera de la restauración y acelerarsu implementación.
La participación del sector privado está cobrando cada vez más importancia, no solo porque los recursos públicos por sí solos son insuficientes, sino porque las propias empresas se enfrentan a riesgos medioambientales crecientes que afectan a las cadenas de suministro, la seguridadhídrica, la producción alimentaria y la productividad a largo plazo.
La tecnología y la innovación también están desempeñando un papel cada vez más importante a la hora de respaldar este cambio. La teledetección, los sistemas geoespaciales y la inteligencia artificial están mejorando la vigilancia de las sequías, la planificación del uso del suelo y lossistemas de alerta temprana. Todo ello, ayuda a los países a prepararse y a aumentar su resiliencia ante la sequía, en lugar de limitarse a responder a situaciones de crisis.
En este contexto cambiante, el Sistema de Examen del Desempeño y Evaluación de la Aplicación (PRAIS) de la CNULD sigue reforzando la recopilación, la presentación de informes y el análisis de datos, lo que ayuda a los países a realizar un seguimiento de los avances hacia losobjetivos de neutralidad en la degradación de tierras y a respaldar una toma de decisiones más basada en datos empíricos.
Estos esfuerzos también están abriendo nuevas oportunidades para la cooperación Sur-Sur, en particular a través de un mayor intercambio de conocimientos, la colaboración técnica y soluciones prácticas de restauración en África, Asia y otras regiones de tierras áridas. Durante la visita, la puesta en marcha del centro chino de ‘Business for Land’ (B4L) puso de relieve el papel del sector privado a la hora de movilizar inversiones, fomentar la innovación y ampliar la restauración y la gestión sostenible de tierras.
“La desertificación y la degradación de tierras son importantes desafíos ecológicos que afectan la supervivencia y el desarrollo de la humanidad”, declaró Liu Guohong, al frente de la Administración Nacional de Bosques y Pastizales de China. “China aplica un enfoque integrado para proteger y gestionar de forma sistemática las montañas, los ríos, los bosques, las tierras agrícolas, los lagos, los pastizales y las zonas arenosas, y ha puesto en marcha una serie de proyectos de conservación y restauración ecológica a gran escala, entre ellos, el Programa del Cinturón Forestal de Protección de las Tres Regiones del Norte. Estos esfuerzos han mejorado de manera sistemática la calidad de los ecosistemas, impulsado una transición coordinada hacia un desarrollo más verde y trazado una vía para la restauración de tierras que se ajusta tanto a las leyes de la naturaleza como a las condiciones nacionales y locales de China”.
Guohong añadió: “China concede gran importancia a su prolongada cooperación con la CNULD y está dispuesta a compartir conocimientos y buenas prácticas sobre restauración de tierras con todas las partes para hacer frente a la desertificación y la degradación de tierras de forma conjunta. Esperamos trabajar con todas las partes interesadas en la COP17 para explorar medidas concretas que permitan ampliar la financiación destinada a restaurar tierras y fortalecer la lucha mundial contra la desertificación, contribuyendo así a una convivencia armoniosa entre la humanidad y la naturaleza”.
Estas cuestiones marcarán el rumbo de los debates en la COP17, donde las Partes tratarán de acelerar la aplicación de la Convención, reforzar la preparación ante la sequía, impulsar sistemas alimentarios sostenibles y movilizar una mayor inversión en la restauración de tierras. Una cooperación más sólida y unas alianzas prácticas serán esenciales para ampliar las soluciones que mejoren la vida de las personas al tiempo que se restauran las tierras de las que depende la humanidad.