El Foro Mundial de la Alimentación y el Diálogo de Roma sobre el Agua piden medidas urgentes en materia de…
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15 Octubre 2025
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Story
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Food security & agriculture
Durante siglos, la vida de las personas ha estado ligada a la tierra y al agua: los pastores dependen de los pastizales y los agricultores del caudal de los ríos para regar sus campos. Estos paisajes han moldeado culturas, medios de vida y tradiciones en todo el mundo.
Pero hoy en día, las presiones provocadas por el ser humano —el cambio climático, la degradación de tierral y la sequía— están destruyendo en pocos años lo que las comunidades han construido y protegido durante siglos. A nivel mundial, hasta el 40 % de la tierra está degradada, lo que pone en peligro a casi la mitad de la humanidad. Solo las sequías ya afectan a más de 1.800 millones de personas en todo el mundo, lo que somete a los sistemas hídricos a una presión sin precedentes. En conjunto, estas presiones amenazan no solo los ecosistemas y la biodiversidad, sino también la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la estabilidad climática.
En el Foro Mundial de la Alimentación 2025 (10-17 de octubre) celebrado en Roma, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) se unió a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en dos diálogos con un mismo mensaje: la salud de las tierras y la gestión sostenible del agua deben ir de la mano. La sesión conjunta sobre los pueblos indígenas y los pastizales hizo hincapié en los derechos sobre la tierra y el valor cultural de estos ecosistemas. En el Diálogo de Roma sobre el Agua 2025, dirigido por la FAO, las comunidades compartieron cómo la restauración de los suelos y la protección del agua pueden garantizar las cosechas y ayudar a las familias a hacer frente al cambio climático.
Al margen del Foro, la FAO y la CNULD renovaron su asociación para fortalecer la cooperación en materia de gestión sostenible de la tierra, el suelo y el agua.
El memorando de entendimiento, firmado el 15 de octubre por el Director General de la FAO, Dr. QU Dongyu, y la Secretaria Ejecutiva de la CNULD, Dra. Yasmine Fouad, establece un marco conjunto para evitar, reducir y revertir la degradación de tierras y del suelo, mejorar la resiliencia a la sequía y promover soluciones integradas que vinculen la restauración de tierras, la transformación de los sistemas agroalimentarios y la acción climática.
La asociación se llevará a cabo mediante un Plan de Acción Conjunto FAO-CNULD, que moviliza los conocimientos especializados de las redes institucionales y se ajusta a las prioridades tanto de la FAO como de la CNULD. El Plan de Acción se centra en tres áreas clave: apoyar el diálogo sobre políticas y el desarrollo de capacidades para combatir la degradación de tierras, fomentar la resiliencia frente a la sequía y promover enfoques basados en datos y el intercambio de conocimientos.
Custodios de los pastizales del mundo
Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y albergan un tercio de los puntos críticos de biodiversidad del planeta. Proporcionan medios de vida a 500 millones de personas y almacenan casi un tercio del carbono terrestre, lo que los hace fundamentales tanto para la estabilidad climática como para el patrimonio cultural. Sin embargo, las prácticas insostenibles y el cambio climático están llevando a muchos de estos ecosistemas a umbrales peligrosos.
Para las personas que dependen de ellos, esta realidad se vive cada día. Los pastores recorren distancias más largas en busca de pastos. Los conocimientos ancestrales, transmitidos de generación en generación, se encuentran ahora amenazados. Las mujeres suelen ser las primeras en sentir estos impactos, ya que deben caminar más para obtener agua y combustible, y estirar las escasas cosechas para alimentar a sus hijos.
Sin embargo, estas mismas comunidades también están liderando las soluciones. Las mujeres están revitalizando los suelos y protegiendo las semillas. Los pueblos indígenas están salvaguardando la gobernanza tradicional y los conocimientos ancestrales. Las comunidades locales se esfuerzan por mantener sus medios de vida dentro de sus propias familias. Los jóvenes aportan innovación para tender puentes entre la tradición y la tecnología. Su gestión demuestra que la restauración de los pastizales no solo es posible, sino que ofrece enormes oportunidades de recompensa para todos.
«Proteger las tierras indígenas no es opcional: es una cuestión de supervivencia, dignidad y justicia», afirmó Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la CNULD. «Los pueblos indígenas y los pastores son socios indispensables en nuestros esfuerzos globales».
Aprovechando el impulso de la 16.ª sesión de la Conferencia de las Partes de la CNULD (COP16) celebrada en Riad, donde los países adoptaron la primera decisión global sobre pastizales y pastores y establecieron un Caucus de Pueblos Indígenas, los participantes en Roma pidieron que se reforzaran los derechos sobre la tierra, se reconociera la gobernanza tradicional y se garantizara la plena participación de las comunidades indígenas en la elaboración de políticas. Destacaron que la restauración de los pastizales no solo tiene que ver con la protección de los medios de vida, sino también con la absorción de carbono, la protección de las comunidades frente a las crisis climáticas y la salvaguarda de la biodiversidad.
El agua como cultura, memoria y supervivencia
El Diálogo de Roma sobre el Agua 2025, el foro insignia de la FAO sobre el agua y la agricultura, se hizo eco de la urgencia. Las sequías son ahora un tercio más frecuentes que en 2000 y ya le cuestan a la economía mundial más de 300.000 millones de dólares al año en múltiples sectores. La degradación de tierras y la sequía juntas suponen unos costes anuales de casi 900,000 millones de dólares. Si las tendencias actuales continúan, tres de cada cuatro personas en todo el mundo podrían enfrentarse a la sequía en 2050.
Pero el agua no es solo un activo económico. Es cultura, memoria y supervivencia. Cuando los ríos se secan o los deltas se salinizan, las comunidades pierden no solo sus cosechas, sino también las historias, las canciones y las formas de vida vinculadas a ellas. Los sistemas terrestres e hídricos saludables nutren a las familias, regulan el clima y protegen la biodiversidad. Protegerlos significa defender tanto los medios de vida como la capacidad del planeta para sustentar la vida.
En el Diálogo, la FAO, la CNULD y más de 80 socios presentaron soluciones desarrolladas a lo largo de décadas, desde el riego y la reducción del riesgo de desastres hasta la agricultura regenerativa, la restauración de humedales y el pastoreo sostenible. Las pruebas demuestran que cada dólar invertido genera entre 7 y 30 dólares de rendimiento en medios de vida, resiliencia climática, alimentos y ecosistemas.
«El agua es vida. Pero el agua también es tierra, alimentos y paz», señaló Yasmine Fouad, de la CNULD. «Los sistemas alimentarios no pueden ser resilientes sin sistemas hídricos resilientes. Y los sistemas hídricos no pueden ser resilientes sin tierras saludables».
Mensaje desde Roma
Al término de los dos diálogos, los hilos de la tierra y el agua se habían entrelazado en un mensaje clave: las crisis no pueden resolverse de forma aislada. La restauración de los pastizales y la protección de los sistemas hídricos son dos caras de la misma moneda, esenciales para la alimentación, el clima y la paz.
Como resumió la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad: «Gestionar el agua y los pastizales de forma sostenible para garantizar la seguridad alimentaria conlleva múltiples beneficios. La comunidad mundial avanzará en estos frentes en la COP 17 de la CNULD».
Las reuniones también pusieron de relieve la importancia de la inclusión. Las mujeres, los pueblos indígenas y los jóvenes no solo se encuentran entre los más afectados, sino que también están a la vanguardia de las soluciones. Desde los pastores que restauran las praderas en el Sahel, hasta los jóvenes innovadores que diseñan herramientas climáticamente inteligentes, pasando por las mujeres que protegen las semillas y el patrimonio, su liderazgo ya está remodelando el futuro.
La COP 17 de la CNULD en Mongolia y el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores se están acercando. En este contexto, el mensaje de Roma es claro: las herramientas y los conocimientos existen; lo que se necesita ahora es la voluntad política para ampliarlos, protegiendo tanto los sistemas naturales que sustentan la vida como las culturas que les dan sentido.
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