Tierras bajo presión: desde pequeñas islas hasta grandes naciones sin litoral
-
26 Agosto 2026
-
Press release
-
Drought
-
Land Degradation Neutrality
Ulán Bator, Mongolia, 26 de agosto de 2026 (CNULD) — Desde islas remotas hasta grandes estepas, las tierras del mundo se ven sometidos a una presión cada vez mayor debido a una gestión deficiente, la sobreexplotación y la sequía, todo ello agravado por el cambio climático, advierten los expertos de la ONU.
Los informes de la Perspectiva Mundial sobre la Tierra (GLO) sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) y sobre Asia Central, presentados hoy por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), documentan un grave deterioro de la salud y la productividad de los recursos terrestres e hídricos en más de 50 países y territorios, lo que socava su desarrollo sostenible a largo plazo y, en algunos casos, amenaza su propia supervivencia. Ambos informes ofrecen una visión transformadora para revertir este deterioro y potenciar la resiliencia de las comunidades que viven en estos contextos geográficos únicos.
Los PEID ofrecen soluciones escalables para gestionar su activo más preciado: las tierras
Compuestos por 39 Estados y 18 territorios, los PEID albergan a unos 74 millones de personas en el Caribe, el Pacífico, el Atlántico y el Océano Índico, así como en el Mar de China Meridional. Estas diversas naciones y territorios también cuentan con algunos de los activos naturales, el patrimonio cultural y los conocimientos ecológicos tradicionales más extraordinarios del mundo. Unos 18,8 millones de hectáreas de tierra —equivalentes al 16,5 % de la superficie terrestre total de los PEID — se encuentran degradadas en mayor o menor medida, una cifra ligeramente superior a la media mundial, lo que intensifica la competencia por los escasos recursos naturales.
Las características inherentes a los PEID —su pequeño tamaño, su aislamiento geográfico, su estrecha conectividad ecológica y la gestión comunitaria— los convierten en incubadoras ideales de innovación para la aplicación de enfoques integrados de gestión de la tierra y el agua que tengan en cuenta los estrechos vínculos entre los ecosistemas terrestres y marinos. Estos enfoques también tienen el potencial de generar modelos de desarrollo económico positivos para la naturaleza que puedan ampliarse de las islas a los continentes.
Asia Central, un epicentro de la degradación, se encuentra a mitad de camino de cumplir los objetivos sobre la tierra para 2030
Asia Central, una región que en su día fue famosa por sus extensas estepas y sus fértiles oasis, es ahora uno de los epicentros mundiales de la degradación del suelo. Más de 80 millones de hectáreas —más de una cuarta parte de la región— ya están degradadas, lo que afecta a casi el 30 % de la población: 24 millones de personas que viven en los cinco países de Asia Central: Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.
El Informe temático de la GLO sobre Asia Central hace balance de la situación actual: “Los cinco Estados de Asia Central han adoptado Objetivos Nacionales Voluntarios de Neutralidad en la Degradación del Suelo (LDN) en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 15.3 y la mitad de estos objetivos ya se han cumplido. Este no es un momento de triunfo, sino el fin de la negación. La LDN ha pasado de la teoría a la práctica y ahora está integrada en las estrategias nacionales de economía verde, los planes de desarrollo agrícola y las políticas de adaptación al cambio climático”.
Los países de Asia Central mantienen amplias alianzas internacionales y la cooperación regional e interregional —que cuenta con el firme respaldo de la Convención— sirve de importante plataforma para la colaboración con gobiernos, organizaciones internacionales, instituciones financieras de desarrollo e inversores del sector privado con el fin de promover la gestión sostenible de tierras y reforzar la resiliencia climática.
“A pesar de sus geografías y retos muy diferentes, tanto los PEID como los países de Asia Central demuestran que la vulnerabilidad no tiene por qué ser sinónimo de inevitabilidad.Los PEID pueden convertirse en laboratorios de soluciones integradas para la tierra y el agua que conecten ecosistemas, comunidades y desarrollo, mientras que Asia Central está demostrando cómo la neutralidad en la degradación de las tierras puede pasar de ser un objetivo a formar parte de la política y la práctica nacionales. La prioridad ahora es acelerar ese progreso, invirtiendo en la gestión responsable de tierras, reforzando la cooperación regional e internacional y garantizando que las personas y los ecosistemas sigan ocupando un lugar central en las decisiones sobre desarrollo”, afirmó la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad.
Estos dos informes de la GLO se publicaron durante la decimoséptima sesión de la Conferencia de las Partes (COP 17) de la CNULD, que se celebra actualmente en Ulán Bator (Mongolia). Representantes de 196 países y de la Unión Europea se han reunido para negociar las futuras orientaciones políticas en materia de restauración de los suelos y resiliencia ante la sequía. La CNULD es la primera de las tres COP de las Convenciones de Río que se celebran este año, precediendo a la COP sobre biodiversidad que tendrá lugar en Armenia en octubre y a la COP sobre el clima que se celebrará en Turquía en noviembre.
Para más información:
Oficina de prensa de la CNULD: press [at] unccd.int (press[at]unccd[dot]int)
Notas para los editores
Los informes completos pueden consultarse en línea en:
- Informe temático de la GLO sobre los pequeños Estados insulares en desarrollo
- Informe temático de la GLO sobre Asia Central
Los informes en cifras:
PEID
- A pesar de cubrir menos del 0,5 % de la superficie total del mundo, los PEID albergan más del 20 % de la biodiversidad mundial, con una riqueza de especies endémicas 9,5 veces superior a la de las zonas continentales.
- Unos 18,8 millones de hectáreas —o el 16,5 % de la superficie terrestre total de todos los PEID— están degradadas.
- El 43 % de la superficie terrestre total de los PEID se han visto aftectados por la sequía, de la cual el 3 % sufrió una sequía grave y el 6 %, una sequía extrema. La superficie total afectada por la sequía extrema aumentó un 30 % en todos los PEID.
- Más del 70 % de los PEID se enfrentan a un riesgo de escasez de agua, una cifra que asciende al 91 % en los PEID de baja altitud.
- Se estima que 16,3 millones de personas se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria en los PEID, de las cuales 11,5 millones están desnutridas.
- Los PEID reciben solo unos 2 000 millones de dólares al año en financiación pública para la adaptación, lo que supone aproximadamente el 0,2 % de la financiación climática mundial total. Necesitarán al menos 11.700 millones de al año para fines de adaptación, casi seis veces el nivel actual de financiación.
- Entre 2016 y 2023, una media de unos 487 millones de dólares al año de financiación para el desarrollo destinada a los PEID se destinó a iniciativas para combatir la desertificación, la degradación de tierras y la sequía.
Asia Central
- Más de 80 millones de hectáreas —más de una cuarta parte de la región, una superficie aproximadamente cuatro veces mayor que la de Kirguistán— ya están degradadas.
- Cada año, Asia Central pierde entre 2.000 y 6.000 millones de dólares debido a la degradación del suelo.
- Asia Central se está calentando al doble de la media mundial. Los glaciares —que en su día fueron las ‘torres de agua’ de la región— se han reducido en un 30 % en tan solo 50 años.
Acerca de la CNULD
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz global en materia de tierras. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo en pro de la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 Partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación del suelo y promover la gestión responsable de la tierra en el futuro, con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva.