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Senegal y España, copresidentes de IDRA, celebran un acto de alto nivel en la COP28 Australia, Colombia, Comoras, Italia, Jordania, Uruguay y la Commonwealth son los últimos en unirse Dubai, 1 de diciembre de 2023—Mientras 2023 toca a su fin como el año más cálido jamás registrado, la incorporación de ocho nuevos miembros a la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA) indica una creciente voluntad política para actuar contra uno de los desastres naturales más mortíferos y costosos del mundo. La incorporación de seis países y cuatro importantes organizaciones intergubernamentales y de investigación, anunciada en la Cumbre del Clima de la ONU COP28 en Dubai, eleva el número total de miembros de la IDRA a 36 países y 28 organizaciones. Los países que han unido a la alianza este año son Australia, Colombia, Italia, Jordania, la Unión de las Comoras, que actualmente preside la Unión Africana, y Uruguay. Además, se anunció la adhesión a la IDRA de la Secretaría de la Commonwealth, así como de otras tres organizaciones: la Comisión del Clima para la Región del Sahel (CCRS), la Comisión Centroamericana de Clima y Medio Ambiente (CCAD) y el Instituto Internacional para la Gestión del Agua (IWMI), miembro de la asociación mundial de investigación CGIAR. Juntos, representan el trabajo en curso para aumentar la resiliencia a la sequía nivel nacional, regional y mundial, y hacerlo en base a la ciencia. IDRA es la primera coalición mundial dedicada movilizar el capital político y los recursos financieros y técnicos para un futuro resiliente a la sequía. Tras ser presentada en la COP27 por los líderes de España y Senegal, la Alianza consagró 2023 a movilizar aliados al más alto nivel político. A partir de 2024, IDRA se apoyará en la fortaleza colectiva de sus miembros para impulsar políticas, acciones y capacitaciones concretas para el bien común, reconociendo que sólo la resiliencia a la sequía y al cambio climático depende de la salud de nuestras tierras. La secretaría de IDRA tiene su sede en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). Unidos para el cambio Los copresidentes de IDRA han enfatizado la urgencia de aumentar la resiliencia a la sequía, ya que se prevé que la demanda mundial de agua dulce supere la disponibilidad en un 40% para 2030. Asimismo, aplaudieron la voluntad de los nuevos miembros de transformar el modo abordar la sequía. "La sequía no conoce fronteras, por lo que necesitamos una acción común y solidaria para hacer frente a la emergencia", ha afirmado el Presidente de Senegal, S.E. Macky Sall, remarcando que las sequías afectan a 1.840 millones de personas en todo el mundo, el 85% de ellas en países de renta baja y media. La transferencia de tecnologías, la puesta en común de experiencias y el intercambio de buenas prácticas, así como una transición energética justa, son elementos centrales de esta acción. El Presidente del Gobierno de España, S.E. Pedro Sánchez, ha resumido los logros de IDRA en su primer año, desde la movilización de países y organizaciones globales, hasta el trazado de un marco común de acción con inversiones prioritarias para la resiliencia a la sequía, pasando por el apoyo al desarrollo de estrategias en áreas como el Corredor Seco centroamericano. "La sequía es un fenómeno global. A aquellos que aún no son miembros de IDRA, les invito a unirse a esta Alianza para potenciar los esfuerzos individuales y transformarlos en acción colectiva", dijo Sánchez. "Aprovechemos el impulso político de la COP28 para aumentar la resiliencia ante los fenómenos extremos". Por su parte, la Secretaria General de la Commonwealth, S. E. Patricia Scotland, ha afirmado: "Muchos de los 56 países de la Commonwealth que experimentan fenómenos meteorológicos extremos acogerán IDRA como una oportunidad para promover el aprendizaje mutuo y la acción colaborativa en materia de resiliencia a la sequía. Esta labor conjunta ayudará a nuestros países a aplicar soluciones eficaces y proteger a las comunidades más vulnerables." El Secretario Ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, ha concluido: "Las sequías son un fenómeno natural, pero las estamos empeorando con el manejo insostenible de la tierra, la deforestación y la alteración de los sistemas naturales, incluido el clima. Lo que la humanidad hizo por negligencia, debe y puede arreglarlo mediante una acción concertada, o se enfrentará a un futuro cada vez más duro". Resiliencia a la sequía en la COP28 Los nuevos miembros de IDRA han sido anunciados durante el evento de alto nivel ‘De la concienciación a la acción: unidos por la resiliencia a la sequía frente a un clima cambiante,’ en la COP28. El acto ha reunido a los copresidentes de la IDRA, Senegal y España, y a los miembros de la Alianza para hacer balance del primer año de la iniciativa y dar paso a una nueva fase centrada en la acción. Durante el evento, la CNULD presentó su informe ‘Retrato global de la sequía’ un compendio información y datos relacionados con la sequía que busca informar a los negociadores de la COP28, así como a responsables de la toma de decisiones y a profesionales de todo el mundo. Un segundo evento de alto nivel de IDRA, previsto para el 9 de diciembre y centrado en las soluciones basadas en la naturaleza y la financiación para la resiliencia a la sequía, reunirá a líderes de diferentes países y organismos para tratar sobre formas prácticas de acelerar la acción. Notas para los editores Para entrevistas y consultas, póngase en contacto con: press@unccd.int y/o unccd@portland-communications.com Fotos (crédito UNCCD): https://drive.google.com/drive/folders/1rNhWAFqQxc5ZoDK1QdISbRhaRszoONaF?usp=sharing Redes sociales Twitter: @UNCCD / Instagram: @unccd Para información sobre IDRA y los eventos de la UNCCD en la COP28 visite: https://idralliance.global y https://www.unccd.int/cop28pavilion Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la voz de la tierra y la visión global para futuro. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos,sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar la tierra del mundo con vistas a la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de la tierra y avanzar en la gestión de la tierra del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva. Acerca de IDRA La Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA) es la primera coalición mundial que moviliza capital político, financiero y técnico para un futuro resiliente a la sequía. Como plataforma de más de 30 países y 20 instituciones, IDRA se apoya en las fortalezas colectivas de sus miembros para promover políticas, acciones y capacidades que aumenten la preparación ante la sequía. Los miembros de la coalición, que sigue expandiéndose, reconocen nuestra resiliencia a la sequía y al cambio climático depende de la salud de nuestras tierras. La labor de la IDRA está en consonancia con el mandato de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), que alberga la Secretaría de la IDRA y apoya su cometido.
La CNULD presenta el informe ‘Retrato global de la sequía’ en la COP28 en colaboración con la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA) Datos recientes relacionados con la sequía, basados en investigaciones realizadas en los dos últimos años y recopilados por la ONU, apuntan a "una emergencia sin precedentes a escala planetaria, en la que los impactos masivos de las sequías inducidas por el hombre apenas están empezando a manifestarse". Según el informe ‘Retrato global de la sequía’, presentado por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y publicado coincidiendo con el inicio de la cumbre del clima COP28 en los EAU, pocos peligros se cobran más vidas, causan más pérdidas económicas y afectan a más sectores de la sociedad que la sequía. La CNULD es una de las tres convenciones surgidas de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Las otras dos abordan el cambio climático (CMNUCC) y la biodiversidad (CDB). El Secretario Ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, afirma: "A diferencia de otras catástrofes que atraen la atención de los medios de comunicación, las sequías ocurren en silencio, a menudo pasan desapercibidas y no provocan una respuesta pública y política inmediata. Esta devastación silenciosa perpetúa un ciclo de abandono, llevando a las poblaciones afectadas a soportar la carga de forma aislada." "El ‘Retrato global de la sequía’ revela la urgencia de esta crisis y el imperativo de aumentar la resiliencia a la sequía en todo el mundo”, declara Thiaw. “Necesitamos una transformación profunda para hacer frente a sequías que cada vez son más frecuentes y graves, reduciendo los niveles de los embalses, hundiendo el rendimiento agrícola, afectando la diversidad biológica y extendiendo las hambrunas”. "Esperamos que esta publicación sea un llamado de atención", ha concluido. Datos destacados sobre sequía 15-20%: proporción de la población de China que se enfrenta a una mayor frecuencia de las sequías de moderadas a graves este siglo (Yin et al., 2022) 80%: aumento previsto de la intensidad de la sequía en China para 2100 (Yin et al., 2022) 23 millones: personas en situación de inseguridad alimentaria grave en el Cuerno de África en diciembre de 2022 (PMA, 2023) 5%: área de los Estados Unidos continentales que sufría una sequía de grave a extrema en mayo de 2023, según el Índice de sequía de Palmer (NOAA, 2023) 78: años desde que cuenca del río Plata de Brasil-Argentina no vivía una sequía tan grave como la de 2022. Ello ha reducido el rendimiento agrícola y afectado a los mercados mundiales de cultivos (OMM, 2023a) 630.000 km2 (aproximadamente la superficie combinada de Italia y Polonia): extensión de Europa afectada por la sequía en 2022, cuando experimentó su verano más caluroso y el segundo año más cálido registrado, casi cuatro veces la media de 167.000 km2 afectados entre 2000 y 2022 (AEMA, 2023). 500: años desde la última vez que Europa sufrió una sequía tan grave como la de 2022 (Foro Económico Mundial, 2022) 170 millones: personas que se prevé que sufran sequías extremas si la temperatura media mundial aumenta 3 ºC por encima de los niveles preindustriales, 50 millones más de lo previsto si el calentamiento se limita a 1,5 ºC (IPCC, 2022) Agricultura y bosques 70%: cultivos de cereales dañados por la sequía en el Mediterráneo entre 2016-2018 33%: pérdida de tierras de pastoreo en Sudáfrica debido a la sequía (Ruwanza et al., 2022) El doble o el triple: pérdidas forestales previstas en la región mediterránea con un calentamiento de 3 °C en comparación con el riesgo actual (Rossi et al., 2023) 5: Fracasos consecutivos de la temporada de lluvias en el Cuerno de África, causando la peor sequía de la región en 40 años (con Etiopía, Kenia y Somalia particularmente afectadas). Ello ha contribuido a la reducción de la productividad agrícola, la inseguridad alimentaria y los altos precios de los alimentos (OMM, 2023). 73.000 km2: superficie media de tierras de cultivo de la UE (o ~5%) afectada por la sequía entre 2000-2022, que contribuyó a la pérdida de cosechas (AEMA, 2023) 70.000 millones de dólares: Pérdidas económicas relacionadas con la sequía en África en los últimos 50 años (OMM, 2022). 44%: Caída prevista en la producción de soja de Argentina en 2023 en relación con los últimos cinco años. Ello supone la cosecha más baja desde 1988/89, lo que contribuirá a una caída estimada del 3% en el PIB de Argentina para 2023 (EU Science Hub, 2023) Agua 75%: reducción de la capacidad de carga de algunos buques en el Rin debido al bajo nivel del río en 2022, causando graves retrasos en las llegadas y salidas de los buques (Foro Económico Mundial, 2022). 5 millones: personas afectadas en el sur de China por el descenso récord del nivel del agua en el río Yangtsé debido a la sequía y al calor prolongado (OMM, 2023a) 2.000: atasco de barcazas en el río Misisipi a finales de 2022 debido a los bajos niveles de agua, causando 20.000 millones de dólares en interrupciones de la cadena de suministro y otros daños económicos (Foro Económico Mundial, 2022) De 2 a 5 veces: aceleración de las tasas de descenso del nivel de las aguas subterráneas y degradación de la calidad del agua en las cuencas del Valle Central de California en los últimos 30 años debido al bombeo inducido por la sequía (Levy et al., 2021) Dimensiones sociales 85%: Personas afectadas por las sequías que viven en países de renta baja o media (Banco Mundial, 2023) 15 veces: Mayor probabilidad de morir por inundaciones, sequías y tormentas en regiones muy vulnerables en relación con regiones con muy baja vulnerabilidad, 2010 a 2020 (IPCC, 2023) 1,2 millones: personas del Corredor Seco centroamericano que necesitan ayuda alimentaria tras cinco años de sequía, olas de calor y lluvias impredecibles (PNUMA, 2022) Remedios Hasta un 25%: Emisiones de CO2 que podrían compensarse con soluciones basadas en la naturaleza, incluida la restauración del suelo (Pan et al., 2023) Casi el 100%: reducción mundial de la conversión de bosques y tierras naturales para la agricultura si la mitad de los productos animales como el cerdo, el pollo, la ternera y la leche que se consumen hoy en día se sustituyeran por alternativas sostenibles (Carbon Brief, 2023) Del 20 al 50%: reducción potencial del derroche de agua si los sistemas convencionales de aspersión se sustituyeran por la microirrigación (riego por goteo), que suministra el agua directamente a las raíces de las plantas (STEM Writer, 2022). 20%: Las zonas terrestres y marinas de la UE deberán estar sujetas a medidas de restauración para 2030, y para 2050 se habrán adoptado medidas para todos los ecosistemas que necesiten ser restaurados (Consejo Europeo, 2023). 2.000 millones de dólares: inversión de AFR100 anunciada este año y dirigida a organizaciones, empresas y proyectos gubernamentales africanos. A ello se suman otras inversiones previstas de 15.000 millones de dólares para restaurar 20 millones de hectáreas de tierra para 2026, lo que puede generar unos beneficios estimados de 135.000 millones de dólares para unos 40 millones de personas. (Hess, 2021) 6: los países ribereños de la cuenca del Volta (Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Ghana, Malí y Togo) que participan en la primera iniciativa transfronteriza a gran escala para la gestión integrada de inundaciones y sequías. Ello incluye un sistema integral de alerta temprana para predecir dichos fenómenos (Deltares, 2023). ~45%: pérdidas mundiales por catástrofes cubiertas por seguros en 2020, frente al 40% en 1980-2018. A pesar de ello, la cobertura de los seguros contra catástrofes sigue siendo muy baja en muchos países en vías de desarrollo (UNDRR, 2022) 50 km: resolución de los mapas de distribución de agua gracias a un método de reciente desarrollo que combina mediciones por satélite con datos meteorológicos de alta resolución. Previo a este avance, la resolución era de 300 kilómetros (Gerdener et al., 2023). El informe se ha dado a conocer en un acto de alto nivel con la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA) en Dubai (retransmisión por Internet en www.youtube.com/@THEUNCCD, 16:00 hora de Dubai / 12:00 GMT. El evento forma parte de la serie de ‘Diálogos sobre tierras y sequía’ de la CNULD en la COP28: https://bit.ly/3Gh7GZd). Lanzada por los líderes de España y Senegal en la COP27, IDRA es la primera coalición mundial que moviliza capital político, financiero y técnico para un futuro resiliente a la sequía. Durante la COP28, se anunciarán los nuevos miembros de IDRA, incluyendo Australia, Colombia, Italia y la Unión de las Comoras, junto con la Secretaría de la Commonwealth y otras organizaciones internacionales de primer nivel. Con ellos, la Alianza pasará a contar con un total de 34 países y 28 entidades. Otros aspectos destacados del informe: Varias conclusiones de este informe destacan la restauración del suelo, la gestión sostenible de tierras y las prácticas agrícolas respetuosas con la naturaleza como aspectos críticos para aumentar la resiliencia global a la sequía. Adoptando técnicas agrícolas como cultivos resistentes a la sequía, métodos de riego eficientes, labranza cero y otras prácticas de conservación del suelo, los agricultores pueden reducir el impacto de la sequía en sus cosechas y en sus ingresos. La gestión eficiente del agua es otro componente clave de la resistencia mundial a la sequía. Esto incluye la inversión en sistemas sostenibles de suministro de agua, medidas de conservación y la promoción de tecnologías eficientes en el uso del agua. La preparación ante los desastres y los sistemas de alerta temprana también son esenciales para la resistencia mundial a la sequía. Invertir en vigilancia meteorológica, recopilación de datos y herramientas de evaluación de riesgos puede ayudar a responder rápidamente a las emergencias por sequía y minimizar sus impactos. Para aumentar la resiliencia mundial a la sequía es necesaria la cooperación internacional, el intercambio de conocimientos y la justicia medioambiental y social. "Varios países ya sufren hambrunas inducidas por el cambio climático", dice el informe. "Las migraciones forzosas crecen en todo el mundo; los conflictos violentos por el agua están aumentando; y la base ecológica que permite toda la vida en la Tierra se está erosionando más rápidamente que en ningún otro momento de la historia conocida de la humanidad". "El único modo de avanzar es respetando los límites planetarios y las interdependencias de todas las formas de vida. Tenemos que llegar a acuerdos globales vinculantes sobre las medidas proactivas que deben tomar las naciones para reducir las sequías", apunta el documento. "Cuanto menos espacio ocupe el mundo humano desarrollado, más intactos permanecerán los ciclos hidrológicos naturales. Restaurar, reconstruir y revitalizar todos esos paisajes que degradamos y destruimos es el imperativo de nuestro tiempo. La intensificación urbana, la planificación familiar activa y el freno al rápido crecimiento demográfico son indispensables para un desarrollo de la sociedad que respete los límites planetarios." Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la voz de la tierra y la visión global para futuro. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar la tierra del mundo con vistas a la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de la tierra y avanzar en la gestión de la tierra del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva. Acerca de IDRA IDRA es la primera coalición mundial que moviliza capital político, financiero y técnico para un futuro resiliente a la sequía. Como plataforma de más de 30 países y 20 instituciones, IDRA se apoya en las fortalezas colectivas de sus miembros para promover políticas, acciones y capacidades que aumenten la preparación ante la sequía. Los miembros de la coalición, que sigue expandiéndose, reconocen nuestra resiliencia a la sequía y al cambio climático depende de la salud de nuestras tierras. La labor de la IDRA está en consonancia con el mandato de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), que alberga la Secretaría de la IDRA y apoya su cometido.
Land & Drought Pavilion to be set in the Blue Zone / Opportunities Petal from 1-10 December Bonn (Germany), 23/11/2023 – To mark their presence at the UN Climate Conference (COP28), the United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) will be co-hosting the first-ever Land & Drought Pavilion together with its two flagship initiatives: the G20 Global Land Initiative and the International Drought Resilience Alliance (IDRA), as well as partners, the Arab Gulf Programme for Development (AGFUND) and the Arab Bank for Economic Development in Africa (BADEA). From 1st to 10th December, the Pavilion will curate a broad range of high-level dialogues, innovation showcase sessions, and interactive discussions highlighting the importance of healthy land as a climate solution and the urgent need to build drought resilience. UNCCD will also be launching its Drought in Numbers 2023 report and announcing next year’s Desertification and Drought Day– which will mark the 30th anniversary of the Convention. All sessions will be open to accredited COP28 delegates and held in the Blue Zone / Opportunities Petal, Thematic Arena 4, 1st floor, stand 205 and livestreamed on UNCCD’s YouTube and Facebook channels. Among the highlights of the programme: The Opening Dialogue, Raising Land & Drought on the Climate Agenda on 1 December will convene partners and experts to discuss expected outcomes from land and drought conversations at COP28. The high-level event of the International Drought Resilience Alliance co-chaired by Spain and Senegal leaders on 1 December will see the launch of Drought in Numbers 2023 report. IDRA will also welcome new member countries and update on progress achieved thus far. A high-level event “Rio Conventions on the Road to 2024” will bring together the leadership of the three Rio Conventions: CBD, UNFCCC and UNCCD. A high-level dialogue on women’s land rights will be hosted on 4th December, which will also coincide with Gender Equality Day at COP28. On 6th December, several start-ups will gather in the Pavilion to showcase their land restoration innovations, in a hackathon format. A high-level session will take place on 9th December, where the Convention will announce the host country of the next Desertification and Drought Day, 17 June 2024. Remarks from high-level representatives from the host country and city are expected. Youth-led dialogues, including panels on empowering female ecopreneurship and a Youth4Land Intergenerational Dialogue. A ‘Dry delights reception’ will be hosted on the last day of the Pavilion (10th December). Experts will showcase drought-resilient foods, namely water lentils, explaining the production process, walking attendees through its nutritional benefits, and providing an opportunity to taste. Notes to Editors The detailed programme and timings can be found here: https://unccd.int/cop28pavilion Daily highlights from the sessions will be available on UNCCD’s website. Visual assets are available here: https://trello.com/b/6EexwgYj/unccd-cop28-dubai-2023 For additional information on UNCCD’s presence at COP28 and other media-related enquiries, please contact press@unccd.int and/or unccd@portland-communications.com About UNCCD The United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) is the global vision and voice for land. We unite governments, scientists, policymakers, private sector and communities around a shared vision and global action to restore and manage the world’s land for the sustainability of humanity and the planet. Much more than an international treaty signed by 197 Parties, UNCCD is a multilateral commitment to mitigating today’s impacts of land degradation and advancing tomorrow’s land stewardship in order to provide food, water, shelter and economic opportunity to all people in an equitable and inclusive manner.
Excellences, Mesdames et Messieurs, « Pour une Afrique résiliante et démocratique : approche intégrée face à l’instabilité récurrente et aux fragilités institutionnelles ». Choix de thème ne pouvait être plus judicieux. Riche mais pauvre. Plusieurs intervenants ont déjà mis l’accent sur ce paradoxe vécu en Afrique. En Afrique, on parle de potentialités et d’opportunités. En Afrique, on aspire à transformer l’essai, c’est-à-dire à dépasser la phase de transition et mouvoir vers la pleine valorisation des richesses naturelles. Construire une Afrique résiliante et démocratique, suggère d’adopter une approche sécuritaire plus intégrée et adresser véritablement les causes profondes du mal africain. Mieux gérer les convoitises diverses et variées qui gangrènent le continent. Convoitises liées à la terre, à l’eau, aux hydrocarbures, aux resources minières, forestières, halieutiques et fauniques. Dans un contexte de changement climatique et de croissance démographique explosive, combinés à une faible gouvernance politique, économique et sociale, les ingrédients sont réunis pour une situation complexe. Aujourd’hui, les risques sécuritaires les plus élevés dans le monde (et en Afrique) ne sont plus les conflits armés entre nations ennemies. Nous ne sommes plus dans un contexte de rivalité Est-Ouest, de décolonisation ou de guerres de libération. Aujourd’hui, parmi les premières causes d’insécurité figure la détérioration de l’environnement. On se tue pour l’accès à un lopin de terre fertile, à un point d’eau ou à un pâturage. L’instabilité s’installe dans certains pays riches en ressources naturelles, maintenant ainsi leurs populations dans une pauvreté absolue, comme si quelqu’un avait décidé, avec un dessein plus ou moins avoué, que plus le pays africain est riche, plus ses populations doivent rester dans la pauvreté. Certains évoquent -non sans me révolter profondément- le concept de malédiction des ressources. Cependant, si le concept d’insécurité a changé de centre de gravité, notre réponse est restée largement figée dans le temps ; par conséquent, souvent mal adaptée. On le voit chaque jour, par la fermeture des opérations de maintien de la paix (alors qu’il n’y a point de paix), le retrait de troupes étrangères venues en masse, avec la meilleure volonté du monde. On le voit par l’inadaptation des réponses offertes par nos forces de défense nationales, parfois mal formées aux situations conflictuelles asymétriques. On le voit aussi par l’inadaptation des réponses des Etats aux nombreux défis environnementaux, dont les départements chargés de l’environment disposent de budgets faméliques et de ressources inadéquates. Si les causes profondes de notre maladie sont liées à l’environnement, pourquoi donc la gestion des resources naturelles continue d’être ignorée dans les accords de paix ou dans les manifestes de partis et d’élus politiques ? Pourquoi les budgets, ressources et politiques relatifs à la gestion des resources naturelles continuent de figurer en filigrane ? Comment peut-on soigner un malade dont le diagnostic continue d’être faussé ? Les meilleurs médecins de brousse n’étant pas forcément de bons mages, il est essentiel que le patient joue à la transparence. Vous me permettrez de citer deux cas de figure pour illustrer mes propos : Première illustration : la rareté des ressources comme source de conflit. Dans son rapport sur le pastoralisme et la sécurité, le Bureau des Nations Unies pour l’Afrique de l’Ouest et le Sahel[1] confirme que la compétition croissante pour l'accès à l'eau et aux pâturages est l'un des principaux moteurs des conflits dans la sous-région. Au départ, l’on assiste à une compétition classique entre usagers de la nature : agriculteurs et éleveurs. A l’arrivée, l’on peut faire face à un conflit inter-ethnique. Non, les Peuls et les Dogons ne sont pas des ennemis. Pas plus que les Haoussa et les Touaregs ; les Toubous et les Djerma. Bien au contraire, ces groupes avaient en fait, depuis des siècles, pacifié leurs relations grâce à la puissante « parenté à plaisanterie », introduite au début du 13è siècle par le régime de Soundiata Keita. Des pactes sacrés et des actes concrets étaient institutionnalisés pour ne jamais verser le sang de son « cousin à plaisanterie ». Malheureusement, les points de rupture écologiques ont été atteints depuis longtemps, et ces compétitions pour l’accès à la terre et à l’eau s’amplifient, prenant parfois des dimensions confessionnelles. Mal gérés, ils alimentent les rhétoriques de mouvements Jihadistes, dont certains reprochent aux Etats de prendre partie. Là aussi, il est à craindre que nous déployons des réponses mal adaptées aux défis. Le Sahel est d’abord et avant tout malade de l’effrondrement du vivant. Les causes des conflits évoluent donc, nos réponses ne le sont pas. La rareté des ressources naturelles n’est pas la seule cause de conflits dans nos régions. Hélas, autre signe de mauvaise gouvernance, l’abondance des ressources est aussi un germe dévastateur. Les ressources minières, les hydrocarbures, les ressources fauniques, halieutiques et forestières attisent d’énormes convoitises. Et cela n’a rien de récent. Déjà en 1885, la conférence de Berlin consacrait le dépècement de l’Afrique par huit puissances européennes. Les indépendances politiques des Etats modernes n’ont pu se défaire d’un joug économique bien établi, basé essentiellement sur l’extraction. Ces convoitises prennent de l’ampleur avec l’avénement de l’économie-monde, avec de nouveaux venus sur la scène, qui cherchent aussi une place au soleil. Un rapport stratégique conjoint de l’UNEP et d’INTERPOL sur l’environnement, la paix et la sécurité en République Démocratique du Congo [2], note que des criminels exploitent illégalement les ressources naturelles, y compris l'or, le coltan et les diamants. Plus grave, ces exploitants illégaux financent divers groupes armés non-étatiques qui se battent entre eux, de telle sorte qu’aucun groupe ne domine l’autre. Une façon de perpétuer le chaos et, par conséquent l’exploitation abusive des ressources. Le rapport estime qu'au moins 40 % des conflits internes sont liés aux ressources naturelles. La criminalité environnementale ne peut être combattue de manière isolée. Pour lutter contre ces crimes organisés, de loin les plaies les plus profondes infligées à l’économie africaine, les réponses doivent être multi-formes, organisées et bien coordonnées. Pour être efficace, une telle lutte nécessite un effort global et coopératif. Cela exigera également une réponse plus large de la part de la communauté internationale, mais surtout des pays concernés. L’abondance comme la rareté des ressources ne doivent pas être des fatalités. Ni l’une ni l’autre ne devrait constituer une menace sérieuse à la paix et à la sécurité. En fait, elles ne le sont que lorsque la gouvernance est défaillante. Parlant des réponses à ces crises, empruntons une analogie médicale : ne vaut-il pas mieux chercher les causes profondes de la maladie, plutôt que de prodiguer un traitement symptomatique superficiel ? Jusque-là, les réponses militaires ont été privilégiées– y compris au Sahel. Nul doute que les vaillantes forces armées sont nécessaires, mais elles ne peuvent demeurer la seule réponse, face aux urgences climatiques, aux pénuries d’eau, aux déficits alimentaires et à la pauvreté. L’on ne tire pas une balle sur un feu de brousse si l’on veut l’éteindre. La Police n’arrêtera ni un vent de sable, ni un ouragan. Pour lutter contre l’élévation du niveau de la mer qui menace des millions de citoyens, la solution est à chercher du côté de la réduction des émissions de gaz à effet de serre, ou tout au moins des techniques d’adaptation au changement climatique. Le développement durable et la sécurité humaine sont comme des siamois. Inséparables, ils sont complémentaires. Le développement n’est point envisageable sans la sécurité. De même, il n’y a point de sécurité sans une gestion durable de nos ressources naturelles. Permettez-moi, pour conclure, d’en dire un mot sur l’immigration clandestine, une de nos plaies ouvertes et cause d’une grave insécurité humaine. Si ce phénomène est aussi ancien que l’humanité, les récentes vagues de départs non-organisés sont autant socialement douloureuses qu’elles ne sont économiquement pénibles. Les pertes des moyens de production dues à la dégradation des terres agricoles et pastorales ou à la sur-exploitation des pêcheries ont jeté des millions de jeunes sur des routes périlleuses. Ces départs, vers des destinations de plus en plus lointaines, sont d’abord des fuites de cerveaux ou de bras valides. Certains, mais une minorité de plus en plus réduite, s’en sortent. La majorité n’y parviennent pas. Là aussi, certains pays de destination ont adopté la politique du tout-sécuritaire, allant jusqu’à construire des murs, physiques ou virtuels. Nous pensons que l’une des meilleures solutions seraient d’investir sur les zones et pays d’émigration, sur la restauration des terres dégradées, afin de permettre une production décente et sécurisante pour les familles. De Antananarivo à Tanger, de Djibouti à Dakar, de Luanda à Mombasa, l’Afrique regorge de ressources, de solutions et d’opportunités. Ne manquant ni de terre ni de soleil, ni de bras ni de génie, l’Afrique est comme ce fruit mûr qui demande à être cueilli. Dans un monde assailli par de féroces compétitions, l’Afrique doit s’inventer des solutions favorables à son développement et s’affranchir d’un joug politique et économique qui n’a que trop durer. Je vous remercie. [1] Pastoralisme et Sécurité en Afrique de l’Ouest et au Sahel Vers une coexistence pacifique Etude du Bureau des Nations Unies pour l’Afrique de l’Ouest et le Sahel (UNOWAS) Aout 2018 https://unowas.unmissions.org/sites/default/files/rapport_pastoralisme_fr-avril_2019_-_online.pdf [2] INTERPOL-UN Environment (2016). Strategic Report: Environment, Peace and Security – A Convergence of Threats https://wedocs.unep.org/handle/20.500.11822/17008;jsessionid=2EAB6CD7FA6C6DB77CC024356BEC658C
Samarkand, 17 November 2023 – Halting and reversing rapid land loss around the world is key for addressing global challenges of climate change, food and water security, and forced migration, concluded the five-day conference of the UN Convention to Combat Desertification (UNCCD). The 21st session of the Committee to Review the Implementation of the Convention (CRIC21) was hosted by the Government of Uzbekistan in Samarkand from 13-17 November, bringing together some 1,000 delegates from 117 countries representing governments, civil society and academia. The meeting marked a halfway checkpoint towards reaching the global goal to end land loss by 2030. It also focused on tackling worsening sand and dust storms and droughts, in the region and beyond, and empowering women in land restoration efforts. UNCCD Executive Secretary Ibrahim Thiaw said: “Land degradation and drought are disruptors, wreaking havoc on societies and people’s lives, and throwing millions on the dangerous roads of migration. We must urgently scale up investment in land restoration to ensure stability and prosperity for billions of people around the world.” The meeting convened against the backdrop of new UNCCD data collected from 126 countries, indicating that some 420 million hectares, an area roughly the size of Central Asia, were degraded between 2015-2019. If current trends persist, a staggering 1.5 billion hectares of land will need to be restored by 2030 to reach global goals. Commenting on the outcomes of CRIC21, Biljana Kilibarda, CRIC Chair, said: “Convening for the first time in Central Asia, this meeting was an opportunity to put stronger emphasis on the relevance of problems of land degradation and drought to the whole region and the role of international cooperation in solving them. We reviewed the progress in the implementation of the Convention and provided recommendations to accelerate our efforts.” On 15 November, the Government of Uzbekistan convened a high-level event on sand and dust storms. According to UNCCD experts, more than 2 billion tonnes of sand and dust enter the atmosphere every year, with far-reaching implications for economies, human health, and even security. Obidjon Kudratov, First Deputy Minister of Ecology, Environmental Protection and Climate Change of Uzbekistan, commented: “This high-level event brought recognition of sand and dust storms as a global problem.” He also noted that the Central Asian region is losing US$ 6 billion a year to land degradation. For the first time, a two-part Gender Caucus convened during CRIC to advance the implementation of the Convention’s Gender Action Plan, and bolster women’s engagement in land restoration and drought resilience efforts. CRIC21 recommendations will inform decision-making by the Convention’s 196 country Parties and the European Union ahead of the next UNCCD Conference of the Parties (COP), to be held in Riyadh, Saudi Arabia, in December 2024. UNCCD is one of three Conventions originated at the 1992 Earth Summit in Rio de Janeiro alongside climate change (UNFCCC) and biodiversity (CBD). CRIC21 convened just under two weeks before the start of the UNFCCC COP28 in Dubai, UAE. “We are in a vicious circle, where land degradation is fueling climate change and climate change is exacerbating land loss in the world. Our message to COP28 is clear: we are only resilient to climate change as our land is,” concluded Thiaw. Notes to editors For interviews and enquires please contact: press@unccd.int and/or unccd@portland-communications.com More information about the 21st session of the UNCCD Committee on the Review of the Implementation of the Convention (CRIC21): https://www.unccd.int/cric21 About UNCCD The United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) is the global vision and voice for land. We unite governments, scientists, policymakers, private sector and communities around a shared vision and global action to restore and manage the world’s land for the sustainability of humanity and the planet. Much more than an international treaty signed by 197 parties, UNCCD is a multilateral commitment to mitigating today’s impacts of land degradation and advancing tomorrow’s land stewardship in order to provide food, water, shelter and economic opportunity to all people in an equitable and inclusive manner.
Dos mil millones de toneladas de arena y polvo, con un peso equivalentes a 350 Grandes Pirámides de Giza, entran en la atmósfera cada año Los expertos de la CNULD atribuyen más del 25% del problema a la actividad humana El fenómeno causa estragos desde el norte y centro de Asia hasta África subsahariana Los efectos sobre la salud son poco conocidos Las tormentas de arena y polvo son un problema infravalorado cuya frecuencia ha aumentado de forma “dramática” en algunos lugares del mundo, en un 25% de los casos fruto de la actividad humana, según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). La advertencia, acompañada de recomendaciones políticas, llega en el marco de una reunión de cinco días que se celebra en Samarcanda (Uzbekistán) para evaluar los avances mundiales en la aplicación de la Convención. La CNULD es una de las tres convenciones creadas durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992. Las otras tratan sobre el cambio climático (CMNUCC) y la biodiversidad (CDB). La reunión, que se celebra del 13 al 17 de noviembre (https://www.unccd.int/cric21), incluye una sesión de alto nivel sobre cómo hacer frente a los efectos de las tormentas de arena y polvo en la agricultura, la industria, el transporte, la calidad del agua y del aire y la salud humana a escala mundial. La sesión, organizada por el Gobierno de Uzbekistán, está prevista para el 15 de noviembre. Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la CNULD, ha declarado: "La visión de nubes oscuras y ondulantes de arena y polvo engullendo todo a su paso y convirtiendo el día en noche es uno de los espectáculos más intimidantes de la naturaleza. Es un fenómeno costoso que causa estragos desde el norte y centro de Asia hasta el África subsahariana". "Las tormentas de arena y polvo suponen un desafío formidable para lograr un desarrollo sostenible. Las tormentas de arena y polvo se ven exacerbadas por las actividades humanas, lo que también significa que podemos reducirlas adoptando las medidas pertinentes", ha remarcado Thiaw. Las tormentas de arena y polvo son un fenómeno natural estacional y común en la región, pero se están agravando a causa de la mala gestión de la tierra y el agua, las sequías y el cambio climático, según los expertos de la CNULD. Y las fluctuaciones en su intensidad, magnitud o duración "pueden hacer que las tormentas de arena y polvo sean impredecibles y peligrosas". Se calcula que cada año entran en la atmósfera 2.000 millones de toneladas de arena y polvo, una cantidad equivalente en peso a 350 Grandes Pirámides de Giza. Ello tiene repercusiones mucho más allá de las regiones de origen. En algunas zonas, el polvo del desierto se ha duplicado en el último siglo. "Las tormentas de arena y polvo son cada vez más frecuentes y graves y tienen importantes repercusiones transfronterizas. Sus efectos se comprenden cuestiones como el medio ambiente, el clima, la salud, la agricultura, los medios de subsistencia y el bienestar socioeconómico de las personas. La acumulación de impactos de las tormentas de arena y polvo puede ser significativa", ha afirmado Feras Ziadat, experto técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que preside la Coalición de las Naciones Unidas para la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo. "En las zonas de origen, estas tormentas dañan los cultivos, afectan al ganado y despojan la capa superficial del suelo. En las zonas de depósito, el polvo atmosférico puede causar o agravar problemas de salud humana como las enfermedades respiratorias, sobre todo, cuando se combina con la contaminación industrial local. Las comunicaciones, la generación de energía, el transporte y las cadenas de suministro también pueden verse perturbados por la baja visibilidad y los fallos mecánicos inducidos por el polvo. La Coalición de las Naciones Unidas para Combatir las Tormentas de Arena y Polvo, ahora presidida por la FAO, se creó en 2019 para liderar los esfuerzos mundiales para hacer frente a este fenómeno." En su ‘Compendio sobre tormentas de arena y polvo’ y la ‘Caja de herramientas’ que lo acompaña (https://www.unccd.int/land-and-life/sand-and-dust-storms/toolbox), la CNULD, la FAO y sus socios presentan enfoques y metodologías para la recopilación y evaluación datos sobre estos fenómenos; monitoreo y alerta temprana; mitigación de impactos y preparación; mapeo de fuentes; y mitigación de fuentes antropogénicas a nivel subnacional, nacional, regional y mundial. El debate sobre estas tormentas forma parte de la reunión en curso del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC 21) de la CNULD, que examina los avances mundiales en los objetivos estratégicos de la Convención. El evento se realiza en Uzbekistán y supone la primera vez que la CNULD convoca una de sus reuniones más importantes en Asia Central. La reunión llega en un momento crítico, ya que las estadísticas recientes publicadas a través del nuevo panel de datos de la CNULD (https://data.unccd.int/) muestran que el mundo está perdiendo casi un millón de kilómetros cuadrados de tierra sana y productiva cada año, o unos 4,2 millones de kilómetros cuadrados entre 2015 y 2019. Ello equivale, aproximadamente, a la superficie combinada de cinco países de Asia Central: Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Durante la reunión (a las 18:00 hora local / 13:00 GMT, martes 14 de noviembre) los expertos de la CNULD y la FAO presentarán tres informes: Tormentas de arena y polvo. Guía de medidas de mitigación, adaptación, políticas y gestión de riesgos en la agricultura. Proceso de planificación de contingencias para catalizar inversiones y acciones que mejoren la resiliencia frente a las tormentas de arena y polvo en la agricultura en la República Islámica de Irán y Preparación de la planificación de contingencia contra las tormentas de arena y polvo con las comunidades de pastores: un estudio de caso sobre Mongolia. Otros puntos de la agenda del CRIC 21 son el fomento de la gestión sostenible de la tierra; la garantía de unos derechos justos de las mujeres sobre las tierras, y la lucha contra las sequías y los incendios forestales exacerbados por el cambio climático y la degradación medioambiental. * * * * * Antecedentes: Tormentas de arena y polvo Las tormentas de arena y polvo se conocen con muchos nombres locales: siroco, haboob, polvo amarillo, tormentas blancas o harmattan. Aunque pueden fertilizar los ecosistemas terrestres y marinos, también presentan una serie de peligros para la salud humana, los medios de subsistencia y el medio ambiente. Dichas tormentas suelen originarse en zonas áridas y subhúmedas de baja latitud donde la cubierta vegetal es escasa o inexistente. También pueden producirse en otros entornos, como zonas agrícolas y de altas latitudes en regiones húmedas, cuando coinciden determinadas condiciones atmosféricas y de viento. Las tormentas de arena y polvo pueden tener impactos transfronterizos sustanciales a lo largo de miles de kilómetros. Por ello, se necesitan respuestas políticas globales y regionales unificadas y coherentes, especialmente para abordar la mitigación en origen, gestionar los sistemas de alerta temprana y la vigilancia. Las tormentas de polvo y arena suelen tener importantes repercusiones económicas: por ejemplo, se calcula le cuestan 190 millones de dólares anuales al sector petrolero de Kuwait, mientras que un solo evento en 2009 provocó daños valorados en 229-243 millones de dólares en Australia. Las principales fuentes mundiales de polvo mineral se encuentran en el hemisferio norte, especialmente, en el norte de África, Oriente Medio y Asia Oriental. En el hemisferio sur, Australia, Sudamérica y el sur de África son las principales fuentes de polvo. Más del 80% de Asia Central está cubierta por desiertos y estepas que, junto con el cambio climático y las sequías duraderas, representan una importante fuente natural de tormentas de arena y polvo. El desecado Mar de Aral es una fuente importante de tormentas de arena y polvo, ya que emite más de 100 millones de toneladas de polvo y sales venenosas cada año, lo que repercute en la salud no sólo de las personas que viven en las inmediaciones, sino mucho más allá, y genera pérdidas anuales de 44 millones de dólares. Las tormentas de polvo y arena suponen un riesgo de desastre, aunque no todas las regiones reconocen este peligro en la misma medida. El reconocimiento es elevado en el noreste de Asia, partes de Asia occidental y Norteamérica, y menor en otras geografías. Este escaso reconocimiento debe al hecho de que, a menudo, las tormentas no ocasionan muertes o heridos de forma directa e inmediata. También puede deberse a la falta de seguimiento y documentación de sus impactos a largo plazo en aspectos como la salud y la economía. Tormentas de polvo y arena y salud El fenómeno puede poner en peligro la vida de las personas con problemas de salud. Las partículas finas de polvo alcanzan niveles troposféricos elevados (a diversos kilómetros de altura), donde los vientos pueden transportarlas a grandes distancias. Las implicaciones para la salud han sido objeto de una creciente investigación durante las últimas décadas, y la mayoría de los estudios se han realizado en Asia Oriental, Europa y Oriente Medio. Faltan estudios en África Occidental. Una de las principales áreas de investigación ha sido la modificación de la contaminación atmosférica por estas tormentas. La relación causa-efecto entre la arena y el polvo en la atmósfera y los resultados sanitarios sigue sin estar clara y requiere un estudio más exhaustivo. Lo que sí puede afirmarse es que los miembros de riesgo de una población, especialmente aquellos con problemas cardiopulmonares preexistentes, incluido el asma infantil, pueden tener una mayor tasa de mortalidad o morbilidad durante una tormenta de polvo. Las tormentas de polvo y arena también pueden imponer costes importantes al sector agrícola por la destrucción de cosechas o la reducción del rendimiento, la muerte de animales o la disminución del rendimiento de la leche o la carne, y los daños a las infraestructuras. En el caso de los cultivos anuales, las pérdidas se deben a que las plántulas o los cultivos quedan enterrados, y los chorros de arena causan la pérdida de tejido vegetal y la reducción de la actividad fotosintética. Ello puede provocar la pérdida total de la cosecha en una región o reducir su rendimiento. También puede haber un efecto a más largo plazo en algunos cultivos perennes debido a daños en árboles o plantas como, por ejemplo, la alfalfa. Como aspecto positivo, el polvo de puede contener nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, e incluso carbono orgánico. Algunos lugares se benefician de esta deposición de nutrientes en la tierra, y de la deposición de minerales y nutrientes en el agua, especialmente en las masas oceánicas. Cuando se depositan, pueden aportar nutrientes a las zonas de cultivo o pasto situadas a sotavento. Sin embargo, los daños que ocasionas dichas tormentas son muy superiores a sus beneficios. A escala mundial, las principales fuentes de polvo son los lagos secos; a nivel local, destacan las llanuras de afloramiento glaciar, las zonas de cenizas volcánicas y los campos recién arados. Los impactos intersectoriales y transnacionales de las tormentas de polvo y arena afectan directamente a 11 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible; sin embargo, el reconocimiento global de este fenómeno como un peligro es generalmente bajo debido, en parte, a su complejidad y su impacto estacionalmente acumulativo, junto con la escasez de datos. La falta de información y de evaluaciones de impacto dificulta una toma de decisiones y una planificación eficaces para abordar de forma efectiva las fuentes y los impactos de dichos eventos. La CNULD ayuda a los gobiernos a crear políticas basadas en los últimos avances científicos para la gestión sostenible de la tierra y la mitigación de riesgos. En colaboración con el Centro Regional de Medio Ambiente para Asia Central, la CNULD ayuda a los países vulnerables a la sequía y a las tormentas de arena y polvo de Asia Central a desarrollar y aplicar estrategias de reducción de riesgos a nivel nacional y regional. La CNULD anima a los países a adoptar una estrategia integral de reducción de riesgos con sistemas de vigilancia y alerta temprana para mejorar la preparación y la capacidad de recuperación ante estas catástrofes medioambientales. Entre las medidas que más urgen se encuentran las siguientes: Enfoque multisectorial reforzado por el intercambio de información, las intervenciones a corto y largo plazo, la participación de múltiples partes interesadas y la concienciación sobre las tormentas de polvo y arena. Restauración de tierras, utilizando prácticas de gestión de suelos y agua para proteger los suelos y aumentar la cubierta vegetal. Se ha demostrado que ello reduce de forma significativa la extensión y la vulnerabilidad de las áreas de origen de las tormentas, y reduce la intensidad de los eventos. Alerta temprana, seguimiento y previsión, basándose en el conocimiento actualizado de los riesgos. Participación de todas las partes interesadas, incluidas las poblaciones en riesgo, para garantizar que las alertas se emiten de manera oportuna y específica. Mitigación del impacto mediante una buena preparación para reducir la vulnerabilidad, aumentar la resiliencia y permitir una respuesta oportuna y eficaz a las tormentas de arena y polvo. * * * * * Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la voz de la tierra y la visión global para su futuro. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo con vistas a la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de tierras y avanzar en la gestión de tierras del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva. La Secretaría de la CNULD dirigió la creación del documento Compendio de las FDS en colaboración con la Interfaz Ciencia-Política (ISP) de la CNULD, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ONU Mujeres, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) y expertos y socios externos.