La COP17 de la CNULD impulsa nuevas vías para la restauración de tierras, la resiliencia ante la sequía y la…
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28 Agosto 2026
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Press release
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Rangelands and pastoralists
- Presentada una cartera de financiación de 1.300 millones de dólares destinada a restaurar tierras y aumentar la resiliencia ante la sequía en 23 países, incluyendo 1.200 millones de dólares para 45 proyectos sobre pastizales.
- Avances hacia la neutralidad en materia de degradación de tierras (LDN): Brasil ha presentado un nuevo objetivo voluntario de LDN para 2030 que incluye 17 subobjetivos, mientras que Asia Central ya ha alcanzado la mitad de sus objetivos de LDN.
- La Alianza Global de Riad para la Resiliencia ante la Sequía, puesta en marcha por Arabia Saudí en la COP16, avanza en una una propuesta de fondo común para apoyar a unos 70 países vulnerables.
- La CNULD y Luxemburgo ponen en marcha el Fondo de Inversión para la Resiliencia ante la Sequía, cuyo objetivo es movilizar hasta 400 millones de dólares en capital público y privado para la resiliencia ante la sequía.
ULÁN BÁTOR, MONGOLIA, 28 de agosto de 2026 — Tras dos semanas de negociaciones sobre cómo abordar la degradación de las tierras y la sequía, la decimoséptima sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP17 de la CNULD) concluyó hoy en Ulán Bator, Mongolia.
Tanto en el ámbito de las negociaciones como en el de la Agenda de Acción, la conferencia de Ulán Bator ha reunido elementos clave para la aplicación de la Convención: orientación política, ciencia, financiación, proyectos listos para la inversión, alianzas y una mayor participación de las personas que gestionan las tierras del mundo.
La reunión bianual de las 197 Partes de la CNULD situó los pastizales del mundo en el centro de la agenda mundial sobre la tierra. Los pastizales, cubren el 54 % de la superficie terrestre del planeta, sustentan a unos 2.000 millones de personas y son gestionados por unos 500 millones de pastores.
Puesta en marcha en Ulán Bator durante el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, la Iniciativa Emblemática sobre los Pastizales reúne 1.200 millones de dólares repartidos entre 45 proyectos, lo que supone la mayor movilización de fondos para los pastizales en la historia de la Convención.
Paralelamente a las negociaciones, la COP17 dio lugar a una serie de iniciativas y compromisos financieros destinados a acelerar las medidas de restauración de tierras y resiliencia frente a la sequía.
Los gobiernos, los bancos de desarrollo, los fondos y las empresas anunciaron una cartera de financiación de 1.300 millones de dólares en 23 países de los cinco continentes, en diferentes fases de desarrollo. Esto incluye 644,5 millones de dólares identificados como financiación nueva, de los cuales 216,4 millones ya están confirmados y en vías de ejecución.
La secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, declaró: “Llegamos a Ulán Bator diciendo que la COP17 debía ser una COP de la aplicación. Nos marchamos con más elementos de la estructura necesaria para que eso sea posible: decisiones políticas, una base científica más sólida, mecanismos de financiación innovadores, canales de inversión y alianzas que ayuden a llevar las soluciones a gran escala.
Pero Ulán Bátor no será juzgada por lo que se anunció en el seno de esta conferencia. Su legado se medirá por lo que suceda a continuación: si los países están mejor preparados para la sequía, si se restauran las tierras degradadas y los pastizales, si la financiación llega a proyectos viables y si las personas que gestionan la tierra perciben un cambio real en sus vidas”.
Su Excelencia Battsetseg Batmunkh, ministra de Asuntos Exteriores de Mongolia y presidenta de la COP17 de la CNULD, declaró: “Como país anfitrión y presidente de la COP17 de la CNULD, Mongolia ha trabajado con el espíritu de garantizar un ambiente abierto, transparente, inclusivo y basado en el consenso para los debates, y se ha esforzado por acercar las posiciones de las Partes con el fin de lograr resultados tangibles.
En el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, Mongolia ha demostrado al mundo que los pastizales constituyen un ecosistema de importancia estratégica que conecta la alimentación, el medio ambiente, la economía, la biodiversidad y los medios de vida de los pastores.
En el ejercicio de la Presidencia de la COP17 de la CNULD, Mongolia se ha guiado por el principio de ‘de las promesas a la puesta en práctica y de los debates a la concreción sobre el terreno”.
Su Excelencia Sandag-Ochir Tsend, ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático de Mongolia y presidente del Comité Nacional para la Organización de la COP17 de la CNULD, declaró: “Mongolia ha acogido con éxito la COP 17 de la CNULD, reuniendo a países de todo el mundo para impulsar soluciones prácticas contra la desertificación, la degradación del suelo y la sequía. Uno de los resultados más significativos de la conferencia para Mongolia fue conseguir el apoyo de las Partes, las organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil para el ‘Plan de las Estepas’, un legado político clave de la COP17.
En el marco del Plan de las Estepas, el Gobierno de Mongolia puso en marcha oficialmente tres iniciativas internacionales: la Iniciativa Emblemática sobre Pastizales, la Iniciativa sobre el Nexo Agua-Tierra y la Iniciativa sobre Soluciones Basadas en la Naturaleza para una Infraestructura Sostenible. Estas iniciativas han creado nuevas oportunidades para desarrollar proyectos, reforzar la cooperación internacional y movilizar inversiones en estas áreas prioritarias.
Aunque la COP17 concluye hoy, nuestro trabajo no termina aquí. Nuestra próxima prioridad es traducir en acciones tangibles las decisiones adoptadas, las alianzas establecidas y los compromisos de inversión conseguidos en la conferencia, y garantizar que las iniciativas puestas en marcha desde las estepas de Mongolia ofrezcan resultados cuantificables.”
De los compromisos a la aplicación
La conferencia se celebró en un contexto mundial preocupante. Hasta un 40 % de la superficie terrestre mundial está degradada, mientras que los países se han comprometido a restaurar más de mil millones de hectáreas para 2030. Más de 70 países cuentan ahora con planes nacionales contra la sequía, frente a solo un puñado en 2013, pero la financiación y la aplicación siguen sin estar a la altura de la magnitud y la rapidez del desafío. En este contexto, las Partes hicieron un llamamiento a una mayor movilización de recursos financieros, al desarrollo de capacidades y a la cooperación técnica para reforzar la gestión proactiva de la sequía, especialmente en los países africanos, sin descuidar a otros países en desarrollo afectados.
Un importante conjunto de nuevos datos presentados en Ulán Bator puso de relieve tanto los costes de la inacción como los beneficios de invertir en una tierra sana. Nuevos informes examinaron los aspectos económicos de la restauración de los pastizales del mundo, los crecientes impactos humanos y económicos de la sequía, los retos específicos a los que se enfrentan los pequeños Estados insulares en desarrollo y Asia Central, y el valor de invertir en la salud del suelo.
Los resultados revelaron que 18,8 millones de hectáreas de tierra están degradadas en los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), mientras que en Asia Central más de 80 millones de hectáreas —más de una cuarta parte de la región— ya están degradadas, lo que afecta a 24 millones de personas. Al mismo tiempo, los cinco países de Asia Central han adoptado objetivos voluntarios de neutralidad en la degradación de la tierra, la mitad de los cuales ya se han cumplido.
En conjunto, los informes pusieron de manifiesto cómo la degradación del suelo y la sequía están afectando a la seguridad alimentaria e hídrica, a los medios de vida y a las economías de diversas regiones, al tiempo que justificaban desde el punto de vista económico la importancia de la prevención, la gestión sostenible del suelo y la restauración.
Junto a estos nuevos datos, Brasil presentó un importante compromiso nacional a través de su objetivo voluntario de neutralidad en la degradación del suelo (LDN) para 2030, que comprende 17 subobjetivos vinculados a políticas, planes y programas nacionales.
El objetivo incluye la recuperación o restauración de más de 163.000 km², entre otras cosas mediante la recuperación de la vegetación autóctona y los sistemas agroforestales, mientras que otros 3,51 millones de km² están cubiertos por medidas destinadas a prevenir la degradación mediante la conservación y la gestión sostenible de la tierra. En conjunto, los 17 subobjetivos abarcan aproximadamente 3,67 millones de km².
Este compromiso respalda los esfuerzos de Brasil por alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15.3, evitando, reduciendo y revirtiendo la degradación de las tierras, al tiempo que se refuerza la seguridad alimentaria e hídrica, la biodiversidad y la resiliencia climática.
Una nueva arquitectura global para la resiliencia ante la sequía
Tras unas negociaciones prolongadas, las Partes decidieron continuar los debates en la COP18, partiendo de los avances logrados en la COP16 y la COP17, con vistas a adoptar una decisión sobre la gestión proactiva de la sequía a todos los niveles.
Las Partes también decidieron que la sequía seguirá siendo un punto independiente del orden del día en la COP18 y en cada sesión ordinaria posterior. La Alianza Global de Riad para la Resiliencia ante la Sequía, creada en la COP16, avanzó hacia su puesta en marcha en Ulán Bator. Su primera Asamblea de Socios impulsó los trabajos sobre una propuesta de fondo común, destinado a ayudar a unos 70 países de ingresos bajos y medios-bajos mediante el desarrollo de capacidades, programas listos para la inversión y financiación para la resiliencia ante la sequía.
La COP17 también fue testigo del lanzamiento del Fondo de Inversión para la Resiliencia ante la Sequía (DRIF), la primera plataforma global de financiación catalítica dedicada a la resiliencia ante la sequía. Creado conjuntamente por la CNULD y Luxemburgo con el apoyo de la Alianza Internacional para la Resiliencia ante la Sequía (IDRA), el Fondo tiene como objetivo movilizar hasta 400 millones de dólares estadounidenses en capital público y privado para inversiones en seguridad hídrica, agricultura sostenible, soluciones basadas en la naturaleza y restauración de tierras. Su primera alianza estratégica con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial explorará oportunidades para movilizar financiación privada y filantrópica.
La fase II del Observatorio Internacional de Resiliencia ante la Sequía, elaborado en el marco de IDRA, también presentó el primer Índice de Resiliencia ante la Sequía del mundo, que proporciona a los países una nueva herramienta para evaluar su capacidad de anticiparse a la sequía, prepararse para ella y adaptarse a ella, así como para orientar mejor las políticas y las inversiones.
La financiación para la tierra cobra mayor relevancia
La COP17 también trató de reducir la brecha entre los compromisos mundiales en materia de tierras y la financiación disponible para cumplirlos.
Se estima que se necesitan 355.000 millones de dólares al año hasta 2030 para cumplir los compromisos mundiales de restauración de tierras, frente a los aproximadamente 77.000 millones de dólares que se invierten actualmente, lo que deja un déficit de financiación anual de 278.000 millones de dólares. La financiación privada representa solo alrededor del seis por ciento de la inversión mundial en restauración de tierras.
Los gobiernos, los bancos de desarrollo, los fondos y las empresas anunciaron una cartera de financiación de 1.300 millones de dólares estadounidenses destinada a la restauración de los terrenos y la resiliencia ante la sequía en 23 países de los cinco continentes, en diferentes etapas de desarrollo. De esta cantidad, 644,5 millones de dólares estadounidenses se consideran financiación nueva, mientras que 216,4 millones de dólares estadounidenses ya están confirmados y en vías de ejecución. La cartera abarca la restauración de pastizales y paisajes, la resiliencia ante la sequía y la adaptación impulsada a nivel local.
Los debates en Ulán Bator también se centraron en abordar las barreras que han mantenido baja la inversión en tierras, incluyendo cómo hacer que la tierras, la salud del suelo y la resiliencia ante la sequía sean más visibles y rastreables dentro de las categorías existentes de financiación de la naturaleza. Los participantes también exploraron un mayor uso de garantías, capital de primera pérdida, seguros y mecanismos de preparación de proyectos para convertir los planes de restauración en proyectos listos para la inversión.
Mongolia, el país anfitrión, puso en marcha el primer centro nacional de Business 4 Land (B4L), junto con principios de financiación sostenible, una taxonomía verde nacional y un objetivo del 10 % de préstamos verdes para 2030. Rusia siguió sus pasos con su propio centro nacional, mientras que Luxemburgo dio un paso adelante para crear una Fundación B4L y Alemania apoyó un Grupo de Expertos en Finanzas de B4L.
Pastizales: de ecosistemas ignorados a activos económicos
Organizada por Mongolia durante el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores de las Naciones Unidas, la COP17 concedió especial relevancia a los pastizales y a las personas que los gestionan. Las Partes reconocieron a los pastores como guardianes esenciales de los ecosistemas de pastizales, destacando la importancia de la movilidad transfronteriza y el valor de los conocimientos y la experiencia de los pastores. A pesar de su importancia mundial, los pastizales siguen siendo en gran medida ignorados en las políticas y las inversiones: contienen aproximadamente un tercio de las áreas clave para la biodiversidad del mundo, pero solo figuran en los planes nacionales sobre el clima de 24 países, frente a los 181 en los que se incluyen los bosques.
Un nuevo análisis económico presentado en Ulán Bator estimó que los pastizales generan entre 21 y 47 billones de dólares estadounidenses en servicios ecosistémicos cada año —hasta casi la mitad del PIB mundial— a través de beneficios que incluyen la producción de alimentos, el agua, el almacenamiento de carbono y la biodiversidad. La restauración de los pastizales suele reportar entre 4 y 6 dólares estadounidenses por cada dólar invertido, cifra que asciende hasta 36 dólares estadounidenses cuando se incluyen beneficios públicos más amplios, como el suministro de agua.
La Iniciativa Emblemática sobre Pastizales, anunciada en la COP17, pretende traducir esos argumentos económicos en inversiones, reuniendo proyectos que apoyan la gestión sostenible de los pastizales, su restauración y los medios de vida de los pastores.
El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) está apoyando la coordinación de la iniciativa mediante una inversión de 3,3 millones de dólares estadounidenses en el Proyecto Legado de la COP17 de la CNULD. En los últimos cuatro años, el Fondo también ha aprobado más de 50 proyectos valorados en más de 300 millones de dólares para apoyar a pastizales y a las comunidades de pastores.
Los pueblos indígenas y las comunidades locales convocan nuevos grupos de trabajo en la COP17
La conferencia supuso las primeras reuniones formales del Grupo de Trabajo de los Pueblos Indígenas y del Grupo de Trabajo de las Comunidades Locales de la CNULD, tras la decisión de las Partes en la COP16 de Riad de establecer ambos órganos y proporcionar espacios específicos para sus perspectivas y prioridades en el marco de la Convención.
Asimismo, reunió a la mayor representación de pueblos indígenas en la historia de una Conferencia de las Partes de la CNULD. Un acto especial de alto nivel celebrado con motivo del Día de la Tierra y los Pueblos destacó a los pueblos indígenas como titulares de derechos, depositarios de conocimientos y socios en la aplicación, centrándose en los sistemas de conocimiento indígenas, la gobernanza consuetudinaria, el pastoreo sostenible, la gestión responsable de tierras y el acceso directo a la financiación para las acciones lideradas por los pueblos indígenas.
A lo largo de la COP17, los pueblos indígenas, los pastores y las comunidades locales reclamaron derechos más sólidos sobre la tierra y la movilidad, un mayor acceso directo a la financiación, una participación significativa en la toma de decisiones y el reconocimiento de los conocimientos indígenas y tradicionales en la restauración de tierras y la resiliencia ante la sequía.
Los debates también pusieron de relieve el liderazgo de las mujeres y los jóvenes, incluyendo llamamientos a invertir en los jóvenes como líderes de la restauración de tierras y a reforzar su participación en las acciones relacionadas con la tierras y la sequía.
De Mongolia a Egipto
Se prevé que la próxima sesión de la Conferencia de las Partes de la CNULD, la COP18, tenga lugar en Egipto, en 2028, dando continuidad al impulso generado en Ulán Bator.
De cara al futuro, Egipto ha hecho hincapié en la importancia de reforzar la cooperación y promover enfoques integrados frente a la degradación de tierras, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad que refuercen la seguridad alimentaria e hídrica y la resiliencia.
La COP18 supondrá el próximo hito importante para que los países evalúen los avances en materia de restauración de tierras y resiliencia frente a la sequía, y aprovechen los resultados alcanzados en Ulán Bator.
Notas para los editores
Para consultas de los medios de comunicación y solicitudes de entrevista:
Oficina de Prensa de la CNULD: press [at] unccd.int (press[at]unccd[dot]int)
Las decisiones de la COP17 están disponibles aquí: https://www.unccd.int/cop17/official-documents
Acerca de la CNULD
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz global en materia de tierras. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo en pro de la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 Partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los efectos actuales de la degradación del suelo y promover su gestión responsable de cara al futuro, con el fin de proporcionar alimentos, agua, vivienda y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva.