El 17 de septiembre, en Luxemburgo, el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores y Europeos, Cooperación y Acción Humanitaria, Xavier Bettel, el ministro de Finanzas, Gilles Roth, y Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), firmaron un acuerdo por el que se establece el Fondo de Inversión para la Resiliencia ante la Sequía (DRIF). Como primer fondo creado en el marco del Fondo de Impacto Terrestre de Luxemburgo (LEIF), el nuevo Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía supone un gran paso adelante en materia de financiación sostenible. Con un objetivo de 400 millones de dólares, el fondo respaldará la agricultura sostenible, mejorará el acceso al agua y promoverá soluciones basadas en la naturaleza. Luxemburgo aportará dos millones de euros como financiación inicial, reafirmando su compromiso con la cooperación mundial y la inversión verde. Una crisis mundial que no se puede ignorar Hasta el 40% de la tierra del mundo ya está degradada, lo que amenaza la alimentación, el agua y los medios de vida de casi la mitad de la humanidad. Esta degradación se ve agravada por la sequía, un desastre silencioso, pero cada vez más grave que ya le cuesta a la economía mundial más de 307.000 millones de dólares al año, lo que alimenta el hambre, la migración forzosa y el aumento de las desigualdades. La CNULD, establecida en 1994, es el único tratado internacional jurídicamente vinculante centrado en la gestión sostenible de tierras. Luxemburgo ratificó la Convención en 1997 y, con la puesta en marcha del DRIF, reafirma su liderazgo en la respuesta mundial a la degradación de tierras y la sequía. Aprovechar el impulso mundial La COP16 de la CNULD, que Riad acogió en diciembre de 2024, marcó un punto de inflexión importante para la resiliencia frente a la sequía: se comprometieron más de 12.000 millones de dólares a través de la Alianza Mundial de Riad para la Resiliencia frente a la Sequía con el fin de apoyar a los países vulnerables. Sin embargo, el sector privado sigue representando solo el 6% de la financiación mundial en este ámbito. El DRIF está diseñado para salvar esa brecha ofreciendo vías estructuradas de inversión de impacto. Respaldado por datos contrastados —cada dólar invertido en soluciones basadas en la naturaleza contra la sequía puede generar un rendimiento de hasta 27 dólares—, el Fondo tiene como objetivo facilitar inversiones escalables, rentables y sostenibles para las comunidades propensas a la sequía. “La creación de este fondo no es solo una innovación financiera, es un salvavidas para las comunidades que se encuentran en primera línea de la sequía”, afirmó Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la CNULD. “Demuestra lo que se puede conseguir cuando los gobiernos, el sistema de las Naciones Unidas y el sector privado se unen en torno a una visión común: un futuro más resiliente para las personas y el planeta”. El liderazgo de Luxemburgo en finanzas sostenibles El apoyo de Luxemburgo al DRIF refuerza su papel como pionero en finanzas sostenibles y de impacto. Con esta iniciativa, Luxemburgo contribuye a abrir un nuevo capítulo en la cooperación internacional en materia de resiliencia a la sequía; un capítulo en el que el liderazgo público y la inversión privada unen sus fuerzas para proteger los medios de vida, restaurar la tierra y garantizar el agua para las generaciones futuras.
La 23.ª reunión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC23) se celebrará en Ciudad de Panamá, Panamá, del 1 al 5 de diciembre de 2025 El emblema de la CRIC23 destaca el Pacto de Panamá con la Naturaleza, que aúna sus compromisos sobre tierra, clima y biodiversidad Bonn/Ciudad de Panamá, 15 de septiembre de 2025 – Representantes de 196 países y de la Unión Europea se reunirán en Panamá del 1 al 5 de diciembre de 2025 para examinar sus esfuerzos contra la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía como Partes del único tratado mundial jurídicamente vinculante en la materia, una de las tres Convenciones de Río, junto con las de biodiversidad y clima. La 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC 23) para la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) reunirá a unos 500 delegados de gobiernos, la sociedad civil y el mundo académico para evaluar los avances en la consecución de los objetivos del tratado. Panamá, signatario de la CNULD desde 1996, se ha comprometido a alcanzar la neutralidad en la degradación de las tierras para 2030, ha identificado 31 zonas críticas y está impulsando programas de reforestación y adaptación en el Corredor, lo que subraya su papel como anfitrión regional. En 2023, el país se enfrentó al año más seco de su historia, cuando la escasez de agua interrumpió el tráfico a través del Canal de Panamá y mostró cómo una sequía localizada puede tener consecuencias a nivel mundial. El Ministro de Medio Ambiente de Panamá, Juan Carlos Navarro, declar: “Nunca antes un país había albergado en un mismo año a las tres grandes convenciones ambientales de Naciones Unidas: acción climática, biodiversidad, y desertificación y gestión sostenible de tierras. Con ello, Panamá reitera su compromiso con la conservación de la naturaleza y el desarrollo sostenible, así como su llamado a gestionar juntos estos tres pilares de manera integral para enfrentar la crisis planetaria y construir un futuro resiliente para nuestras comunidades”. La secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, dijo: “Las graves sequías y la pérdida de tierras fértiles ya están afectando a la producción de alimentos y energía, desarraigando a las comunidades rurales y amenazando los medios de vida de millones de personas. Ello es especialmente evidente en América Latina y el Caribe, donde la degradación afecta a por lo menos el 20% de la tierra. Al acoger la CRIC23, Panamá se sitúa en el centro de la respuesta colectiva, que demuestra con gestos como su compromiso nacional con la naturaleza y con la iniciativa regional del Corredor Seco. Asimismo, Panamá impulsa los esfuerzos – necesarios y urgentes – para aumentar la resiliencia a la sequía y restaurar tierras en todo el mundo”. Esta CRIC también pondrá un énfasis especial en la perspectiva de género. Las mujeres son de las más afectadas por la degradación de la tierra, pues enfrentan a diario las consecuencias de los suelos degradados y la sequía, al tiempo que siguen estando en la primera línea para sostener a las familias y garantizar alimentos. Datos recientes de la CNULD muestran por qué urge tomar medidas: el mundo está perdiendo casi 100 millones de hectáreas de tierra sana al año y la aridez ha aumentado en más del 70 % de la superficie terrestre en los últimos 30 años, lo que socava la capacidad del planeta para sostener una población cada vez mayor. El mundo necesita 1000 millones de dólares diarios desde ahora hasta 2030 para cumplir los objetivos mundiales de restauración de tierras y combatir la desertificación y la sequía, una fracción de lo que se destina a incentivos perversos e inversiones dañinas. La CRIC23 se celebrará en el Centro de Convenciones de Panamá, en la ciudad de Panamá. Las partes examinarán los progresos realizados y formularán recomendaciones para alcanzar los objetivos mundiales de prevenir y revertir la degradación de las tierras y fomentar la resiliencia frente a la sequía para 2030. Además, la CRIC23 debatirá el marco estratégico para después de 2030 y reunirá a las principales partes interesadas, desde las mujeres y los jóvenes hasta los pueblos indígenas y las comunidades locales. El logotipo de la CRIC23 se inspira en la flor del Espíritu Santo (Peristeria elata), la flor nacional de Panamá. En su centro, emerge el contorno de una paloma blanca en vuelo, símbolo universal de paz y unidad. Hoy en día, esta delicada flor se ve cada vez más amenazada por la desertificación de sus hábitats naturales, lo que subraya el imperativo de proteger la biodiversidad y restaurar nuestros suelos. El emblema del CRIC23 destaca además el Pacto de Panamá con la Naturaleza, que aúna los compromisos del país en materia de tierra, clima y biodiversidad. El logotipo también rinde homenaje al patrimonio natural y cultural de Panamá y refleja la determinación del país de construir un futuro resiliente, sostenible y en armonía con la naturaleza. Notas para los editores Se invita a los representantes de los medios de comunicación acreditados a asistir e informar sobre el CRIC23 y los eventos asociados. El IISD proporcionará un resumen diario de los aspectos más destacados del CRIC23 en su Boletín de Negociaciones de la Tierra El calendario de eventos paralelos está disponible aquí: https://www.unccd.int/cric23/side-events Los recursos visuales sobre el CRIC23 y el enlace al Panel de Datos de la CNULD están disponibles aquí: https://trello.com/b/zq0kxtkK/unccd-cric23-panama-2025 La inscripción en línea para los representantes de los medios de comunicación estará disponible a partir del 15 de septiembre de 2025 aquí: https://indico.un.org/e/unccd-cric23 (haga clic en ‘Registro de medios’). Para inscribirse, proporcione los siguientes documentos: Una fotografía reciente tamaño pasaporte;Una tarjeta de prensa válida;Una copia (páginas con fotografía y firma) del pasaporte nacional (para periodistas extranjeros) o del documento nacional de identidad (para solicitantes locales);Una carta de presentación en papel con membrete oficial del jefe de la oficina, la empresa de medios de comunicación o la editorial.Los periodistas autónomos deben presentar una carta de la organización de medios de comunicación que los asigna para cubrir la conferencia. Después de esta fecha, el registro in situ se realizará en el Centro de Acreditación y Registro del Centro de Convenciones de Panamá (Calle General Juan D. Perón, Amador, Ciudad de Panamá) durante el horario oficial de registro. Los periodistas que se inscriban en línea podrán recoger su acreditación en el Centro de Convenciones de Panamá previa presentación de una tarjeta de prensa válida y un documento de identidad. Para obtener más información sobre la normativa que rige las solicitudes de visado y la introducción de material periodístico en Panamá, consulte: https://es.tourismpanama.com/planea-tus-vacaciones/requisitos-de-viaje/ Para consultas sobre la acreditación de los medios de comunicación o la cobertura del evento, póngase en contacto con: press@unccd.int En el lugar de celebración de la conferencia habrá un espacio de trabajo dedicado a la prensa y los medios de comunicación. En el sitio web de la CNULD se podrá encontrar información adicional y actualizaciones para los medios de comunicación sobre la Convención y el CRIC 23: https://www.unccd.int/cric23 Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz global para las tierras. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar la tierra del mundo en aras de la sostenibilidad de la humanidad y el planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 Partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de la tierra y promover la gestión sostenible de tierras para proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva.
Riyadh, 14 September 2025 – On her first official mission as UNCCD Executive Secretary, Yasmine Fouad met with HE Eng. Abdulrahman Al-Fadley, Saudi Minister of Environment, Water and Agriculture and COP16 President, at the Ministry’s headquarters in Riyadh."My visit to Riyadh was an opportunity to reinforce our shared commitment and emphasize the critical leadership of the Saudi COP16 Presidency as we work toward COP17," said Dr. Fouad. "To address the profound impacts of land degradation on food insecurity and economic uncertainty, we must act decisively and collectively. Our partnership is key to mobilizing political will and resources to restore land and hope."Discussions focused on shared priorities, including accelerating efforts toward drought resilience, transforming food systems, and creating new opportunities for private sector engagement in land restoration.On drought resilience, the meeting followed up on the launch of the Riyadh Global Drought Resilience Partnership at COP16, emphasizing the need for a proactive, global approach to preparedness and response, and for strong policies that support vulnerable communities and ecosystems.On food systems, the two leaders highlighted the crucial link between healthy land and sustainable food production. Building on the landmark COP16 decision on productive agricultural lands, they noted that agriculture remains a major driver of land degradation, deforestation, freshwater extraction and biodiversity loss worldwide, and must be transformed to become part of the solution.On private sector engagement, discussions built on the Business for Land Initiative endorsed by leaders at COP16, concentrating on strategies to unlock financing and innovation, reduce investment risks, and develop a compelling business case for companies to become key partners in achieving Land Degradation Neutrality, supporting sustainable agricultural practices and restoring land.Hosted by the Kingdom of Saudi Arabia in December 2024, UNCCD COP16 was the largest and most inclusive in the Convention’s history, resulting in 39 decisions adopted by UNCCD’s 197 Parties."I am confident that through the Saudi COP16 Presidency and the upcoming Mongolian COP17 Presidency, we will be able to showcase that we can be united for land, united for people and united with hope," Ms. Fouad added.For more information, please contact: UNCCD Press Office press@unccd.int; About UNCCD The United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) is the global vision and voice for land. We unite governments, scientists, policymakers, private sector and communities around a shared vision and global action to restore and manage the world’s land for the sustainability of humanity and the planet. Much more than an international treaty signed by 197 parties, UNCCD is a multilateral commitment to mitigating today’s impacts of land degradation and advancing tomorrow’s land stewardship in order to provide food, water, shelter and economic opportunity to all people in an equitable and inclusive manner.
‘Invertir la curva’ de la degradación de tierras es un imperativo que exige reducir el desperdicio de alimentos, aprovechar el potencial de los alimentos de origen marino producidos de forma sostenible y restaurar la mitad de las tierras para 2050 En Nature, 21 científicos destacados proponen hoy formas de utilizar los sistemas alimentarios para detener y revertir la degradación de tierras, subrayando que hacerlo debe convertirse en una prioridad mundial para mitigar el cambio climático y detener la pérdida de biodiversidad. Con el horizonte de 2050, el artículo cuantifica por primera vez el impacto que tendría reducir desperdicio de alimentos en un 75 % y la maximizar la producción sostenible de alimentos de origen marino, medidas que por sí solas podrían salvaguardar una superficie de tierras mayor que África. Según el documento: “Los sistemas alimentarios aún no se han incorporado plenamente a los acuerdos intergubernamentales, ni reciben suficiente atención en las estrategias actuales para hacer frente a la degradación de la tierra. Sin embargo, unas reformas rápidas e integradas centradas en los sistemas alimentarios mundiales pueden hacer que la salud de la tierra pase de la crisis a la recuperación y garantizar un planeta más sano y estable para todos”. Los autores subrayan la importancia de frenar el desperdicio de alimentos y gestionar de forma sostenible las tierras. Asimismo, proponen el objetivo ambicioso, pero alcanzable, de restaurar el 50% de las tierras para 2050 (actualmente el objetivo es del 30 % para 2030). Además, hacen hincapié en que las medidas esbozadas reportarían enormes beneficios para el clima, la biodiversidad y la salud global. Fernando T. Maestre, autor principal del estudio y miembro de la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST) de Arabia Saudí, afirma: “El documento presenta un conjunto de medidas audaces e integradas para abordar de forma conjunta la degradación de tierras, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, además de indicar una hoja de ruta clara para su aplicación de aquí a 2050”. “Transformando los sistemas alimentarios, restaurando las tierras degradadas, aprovechando el potencial de los productos pesqueros sostenibles y fomentando la cooperación entre naciones y sectores, podemos ‘invertir la curva’ de la degradación de la tierra, al tiempo que avanzamos hacia los objetivos de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y otros acuerdos mundiales”. El coautor Barron J. Orr, científico jefe de la CNULD, añade: “Una vez que los suelos pierden su fertilidad, los niveles freáticos se agotan y se pierde la biodiversidad, restaurar la tierra se vuelve exponencialmente más caro. La contínua degradación de tierras contribuyen a una cascada de crecientes desafíos mundiales como la inseguridad alimentaria e hídrica, los desplazamientos forzosos y las migraciones, el malestar social y la desigualdad económica". “La degradación de tierras no es solo un problema para el mundo rural, sino que afecta a los alimentos que consumimos, al aire que respiramos y a la estabilidad del mundo en el que vivimos. No se trata ya de salvar el medio ambiente, sino de asegurar nuestro futuro común”, afirma Orr. Recomendaciones clave: 1. Restaurar el 50 % de las tierra degradada del mundo mediante prácticas de gestión sostenible de la tierra, lo que correspondería a restaurar 3 Mkm² de tierras de cultivo y 10 Mkm² de tierras no cultivadas, un total de 13 Mkm². La restauración de tierras debe involucrar a las personas que viven en ella y la gestionan, especialmente los pueblos indígenas, los pequeños agricultores, las mujeres y otras personas y comunidades vulnerables, según el artículo. Para apoyarlos, los autores recomiendan: Apoyo a los pequeños agricultores: La mayor parte de los alimentos del mundo se cultivan en pequeñas explotaciones familiares. El documento pide que se transfieran las subvenciones agrícolas desde las grandes explotaciones industriales hacia los pequeños agricultores sostenibles, se incentive la buena gestión de la tierra entre los 608 millones de explotaciones agrícolas del mundo y se fomente su acceso a la tecnología, a la seguridad de los derechos sobre la tierra y a mercados justos. Impuestos o aranceles sobre la tierra: para recompensar la agricultura de bajo impacto y penalizar a los contaminadores. Etiquetado medioambiental: para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas y respetuosas con el planeta. Mejores datos e informes: para hacer un seguimiento de las emisiones y el impacto de los diversos usos de las tierras. 2. Reducir el desperdicio de alimentos en un 75 %: se estima que 56,5 Mkm² de tierra agrícola (cultivos y pastizales) se utilizan para producir alimentos, y en torno al 33 % de todos los alimentos producidos se desperdician (el 14 % se pierde después de la cosecha en las explotaciones agrícolas; el 19 % en las fases de venta al por menor, restauración y en hogares). Por lo tanto, reducir el desperdicio de alimentos en un 75 % podría salvaguardar unos 13,4 Mkm² de tierras. Los autores destacan medidas clave para remediar esta situación, entre ellas: Políticas para prevenir la sobreproducción y el deterioro de alimentos Prohibir las normas de la industria alimentaria que rechazan los productos ‘feos’ Fomentar las donaciones de alimentos y la venta con descuento de productos próximos a su fecha de caducidad Campañas educativas para reducir los residuos domésticos Apoyar a los pequeños agricultores de los países en desarrollo para mejorar el almacenamiento y el transporte. Los autores hacen referencia a la nueva legislación española que obliga a las tiendas a donar o vender los excedentes de alimentos, a los restaurantes a ofrecer envases para llevar y a todos los actores de la cadena de suministro alimentario a aplicar planes formales de reducción del desperdicio de alimentos. 3. Integrar los sistemas alimentarios terrestres y marinos: La carne roja producida de forma insostenible consume grandes cantidades de tierra, agua y piensos, y emite importantes gases de efecto invernadero. El marisco y las algas pueden ser alternativas sostenibles y nutritivas. Las algas, por ejemplo, no necesitan agua dulce y absorben el carbono atmosférico. La acuicultura responsable, centrada en especies de bajo impacto como los mejillones y los productos derivados de las algas, puede reducir la presión sobre las tierras. Los autores recomiendan: Sustituir el 70 % de la carne roja producida de forma insostenible por productos de origen marino como pescado y moluscos silvestres o de piscifactoría producidos de forma sostenible. Utilizar productos derivados de las algas marinas como sustitutos de las verduras: sustituir solo el 10 % del consumo mundial de verduras por productos derivados de las algas marinas podría liberar más de 0.4 Mkm2 de tierras agrícolas. Estos cambios son especialmente relevantes para los países más ricos con un alto consumo de carne. En algunas regiones más pobres, los productos animales siguen siendo fundamentales para la nutrición. El Total de tierra ahorrada gracias a las medidas 2 y 3 relacionadas con el sistema alimentario: es de unos 30,9 Mkm², una superficie equivalente al tamaño de África. De forma combinada, restaurar tierras, reducir el desperdicio de alimentos y modificar la dieta permitiría ahorrar o restaurar aproximadamente 43,8 Mkm² en 30 años (2020-2050). Combinar las medidas propuestas también puede: Contribuir a la reducción de emisiones al mitigar unos 13 Gt de CO2 equivalente al año hasta 2050. Reportar beneficios colaterales para la biodiversidad al mejorar la calidad del hábitat y el funcionamiento de los ecosistemas, y evitar la conversión de los ecosistemas naturales restantes en tierras de cultivo, y Ayudar a la comunidad mundial a cumplir sus compromisos en varios acuerdos internacionales, incluidas las tres Convenciones de Río (Clima, Biodiversidad y Desertificación), los Objetivos de Desarrollo Sostenible y otros. Acción coordinada entre las Convenciones de Río Para acelerar la acción sobre el terreno, los autores piden que las tres convenciones de Río de las Naciones Unidas —el CDB, la CNULD y la CMNUCC— se unan en torno a objetivos comunes en materia de sistemas terrestres y alimentarios; fomenten el intercambio de conocimientos; promuevan un seguimiento del progreso en los varios frentes, y estimulen la elaboración de políticas basadas en la ciencia. Según afirman, los sistemas terrestres y alimentarios desempeñan un papel fundamental para avanzar hacia los objetivos y metas de las tres convenciones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los autores instan a las Partes de las tres convenciones de Río a promover acciones multilaterales sobre los sistemas terrestres y alimentarios de manera coordinada y colaborativa. Las 197 Partes de la CNULD, en su última Conferencia de las Partes (COP16) celebrada en Riad (Arabia Saudita), ya han adoptado una decisión sobre la prevención, la reducción y la reversión de la degradación de las tierras y suelos agrícolas. Comentarios adicionales “La tierra es más que suelo y espacio. Alberga la biodiversidad, recicla el agua, almacena carbono y regula el clima. Nos proporciona alimentos, sustenta la vida y alberga las raíces profundas de nuestros antepasados y nuestro conocimiento. Hoy en día, más de un tercio de la superficie terrestre se utiliza para cultivar alimentos, que alimentan a una población mundial de más de 8.000 millones de personas. Sin embargo, en la actualidad, las prácticas agrícolas modernas, la deforestación y el uso excesivo están degradando el suelo, contaminando el agua y destruyendo ecosistemas vitales. La producción de alimentos por sí sola genera casi el 20 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Tenemos que actuar. Para garantizar un futuro próspero y proteger la tierra, debemos replantearnos cómo cultivamos, cómo vivimos y cómo nos relacionamos con la naturaleza y entre nosotros. Es hora de gestionar la tierra: de cuidarla como un aliado vivo y no como un mero recurso que explotar”. Coautora Elisabeth Huber-Sannwald, profesora del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, San Luis Potosí, México “La degradación de tierras es un factor clave en la migración forzosa y los conflictos por los recursos. Las regiones que dependen en gran medida de la agricultura para su sustento, especialmente los pequeños agricultores, que alimentan a gran parte del mundo, son particularmente vulnerables. Estas presiones podrían desestabilizar regiones enteras y amplificar los riesgos globales”. Coautora Dolors Armenteras, profesora de Ecología del Paisaje – Universidad Nacional de Colombia, Bogotá “La integración de los sistemas alimentarios terrestres y marinos es fundamental para lograr la seguridad alimentaria, permitir la restauración de las tierras degradadas y mantener poblaciones sanas”. Coautor Carlos M. Duarte, profesor de Ciencias Marinas, KAUST ****** En cifras 56 %: Aumento de la producción de alimentos para 2050 si seguimos al ritmo actual 34 %: Porcentaje de la superficie terrestre libre de hielo que ya se utiliza para la producción de alimentos, y que se prevé que alcance el 42 % en 2050 21 %: Porcentaje de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero producidas por los sistemas alimentarios 80 %: Proporción de la deforestación impulsada por la producción de alimentos. 70 %: Cantidad de consumo de agua dulce que se destina a la agricultura. 33 %: Porcentaje de los alimentos mundiales que se desperdician. 1 billón de dólares estadounidenses: Valor anual estimado de los alimentos perdidos o desperdiciados a nivel mundial. 75 %: Objetivo ambicioso para la reducción del desperdicio de alimentos a nivel mundial para 2050. 50 %: Porcentaje propuesto de tierras degradadas a restaurar para 2050 mediante una gestión sostenible de las mismas 278.000 millones de dólares estadounidenses: Déficit de financiación anual para alcanzar los objetivos de restauración de tierras de la CNULD 608 millones: Número de explotaciones agrícolas en el planeta 90 %: Porcentaje de todas las explotaciones agrícolas con menos de 2 hectáreas 35 %: Porcentaje de los alimentos mundiales producidos por pequeñas explotaciones agrícolas 6.500 millones de toneladas: Rendimiento potencial de biomasa utilizando 650 millones de hectáreas de océano para el cultivo de algas marinas 17,5 millones de km²: Superficie de tierra cultivable que se salvaría si la humanidad adoptara la dieta Río+ propuesta (menos carne roja, más marisco y productos derivados de algas marinas) 166 millones: Número de personas que podrían evitar deficiencias de micronutrientes con más alimentos acuáticos en su dieta ******* ‘Bending the curve of land degradation to achieve global environmental goals’ [Invertir la tendencia de la degradación de tierras para lograr los objetivos ambientales mundiales] https://doi.org/10.1038/s41586-025-09365-5 Autores ● Fernando T. Maestre – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí (autor principal) ● Emilio Guirado – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ● Dolors Armenteras – Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia ● Hylke E. Beck – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ● Mashael bint Saud AlShalan – Aeon Collective, Riad, Arabia Saudí ● Noura bint Turki Al-Saud – Aeon Collective, Riad, Arabia Saudí ● Ralph Chami – Blue Green Future LLC, Washington D.C., EE. UU. ● Bojie Fu – Laboratorio Clave de Ecología Regional y Urbana, Academia China de Ciencias y Universidad de la Academia China de Ciencias, Pekín, China ● Helene Gichenje – Consultora independiente, Nairobi, Kenia ● Elisabeth Huber-Sannwald – Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, San Luis Potosí, México ● Chinwe Ifejika Speranza – Instituto de Geografía, Universidad de Berna, Suiza ● Jaime Martínez-Valderrama – Estación Experimental de Zonas Áridas, CSIC, Almería, España ● Matthew F. McCabe – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudita ● Barron J. Orr – Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, Bonn, Alemania ● Ting Tang – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudita ● Graciela Metternicht – Universidad de Western Sydney, Australia ● Michael Miess – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudita ● James F. Reynolds – Escuela Nicholas de Medio Ambiente y Departamento de Biología, Universidad de Duke, EE. UU. ● Lindsay C. Stringer – Universidad de York, Reino Unido ● Yoshihide Wada – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ● Carlos M. Duarte – Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Arabia Saudí ******* Acerca de KAUST Fundada en 2009, la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST) es una universidad de investigación de posgrado dedicada a encontrar soluciones a algunos de los retos científicos y tecnológicos más acuciantes del mundo, así como de Arabia Saudí, en los ámbitos de la alimentación y la salud, el agua, la energía, el medio ambiente y el ámbito digital. KAUST es una universidad impulsada por la curiosidad e interdisciplinariedad. KAUST reúne a algunas de las mentes más brillantes de todo el mundo para avanzar en la investigación. Más de 120 nacionalidades diferentes viven, trabajan y estudian en el campus. KAUST es también un catalizador de la innovación, el desarrollo económico y la prosperidad social, con investigaciones que dan lugar a patentes y productos novedosos, empresas emergentes, iniciativas regionales y mundiales, y la colaboración con otras instituciones académicas, industrias y organismos saudíes. https://www.kaust.edu.sa/en Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) es un acuerdo internacional sobre la buena gestión de las tierras. Contribuye a crear riqueza, hacer crecer las economías y garantizar la seguridad alimentaria, el agua potable y la energía mediante la gestión sostenible de tierras. Las 197 partes de la Convención establecen alianzas y sistemas para gestionar la sequía de forma rápida y eficaz. La buena gestión de tierras, basada en políticas y conocimientos científicos sólidos, contribuye a integrar y acelerar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fomenta la resiliencia al cambio climático y previene la pérdida de biodiversidad. La 16.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP16) de la CNULD se celebró en Riad (Arabia Saudita) en diciembre de 2024. Del 17 al 28 de agosto de 2026, Mongolia acogerá la COP17 de la CNULD en Ulán Bator, un importante evento que coincide con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores de las Naciones Unidas. Delegados de las Partes de la CNULD, jefes de Estado, ministros, representantes de organizaciones internacionales, comunidades científicas, la sociedad civil y el sector privado se reunirán para acelerar la acción contra la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía.
Bonn, Alemania, 5 de agosto de 2025 – La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) celebra hoy una transición histórica en su liderazgo, con el traspaso de responsabilidades del secretario ejecutivo saliente, Ibrahim Thiaw, a Yasmine Fouad, exministra de Medio Ambiente de Egipto, en la sede de la secretaría de la Convención en Bonn. Thiaw, de nacionalidad mauritana, ha dirigido la secretaría de la CNULD desde 2019, tras más de 40 años al servicio del movimiento medioambiental, los 12 últimos en las Naciones Unidas. Bajo su liderazgo, la Convención ha avanzado en su misión de proteger a las personas y los ecosistemas mediante la restauración de tierras para un futuro más seguro, justo y sostenible. Aunque la degradación de tierras y la desertificación se perciben como retos insuperables, la CNULD ha demostrado que la restauración de las tierras abre múltiples soluciones. Especialmente, en el Sahel africano, Oriente Medio y Asia Central. Por ello, la CNULD ha apoyado a las Partes que lo necesitan para desarrollar y llevar a cabo actividades de restauración a gran escala, como la Gran Muralla Verde de África o la Iniciativa Verde de Oriente Medio. La recuperación de las tierras degradadas genera más alimentos, estabiliza las economías y las sociedades, combate el cambio climático, y restaura el agua y la biodiversidad. La Iniciativa Mundial para la Restauración de las Tierras del G20 también contribuye a este esfuerzo. En los últimos cuatro años se ha tomado conciencia de la necesidad de intensificar los esfuerzos mundiales para aumentar la resiliencia ante sequías cada vez más frecuentes e intensas, lo que ha culminado en la puesta en marcha de la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA) en 2022 y la Asociación Mundial de Riad para la Resiliencia a la Sequía (RGDRP) en 2024, respaldadas por firmes compromisos políticos y financieros. El rostro humano: El mandato de la CNULD abarca el bienestar humano y la protección de los ecosistemas en un contexto de vulnerabilidad o escasez. En ese contexto, las comunidades locales, los pequeños agricultores, las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas han sido el centro de atención. En la COP16 de la CNULD, las Partes en la Convención adoptaron decisiones audaces para garantizar la participación significativa de los pueblos indígenas, las comunidades locales y los jóvenes en los procesos de la Convención. El avance de los derechos de las mujeres a la tierra ha sido una prioridad para la CNULD, basándose en los sólidos antecedentes de la Convención en la defensa de la igualdad de género. Alianzas público-privadas: Si bien se han logrado avances encomiables gracias a la inversión pública, un estudio realizado por la CNULD en 2024 reveló que las inversiones del sector privado en la restauración de tierras representan solo el 6 % del total. Para movilizar la inversión del sector privado en apoyo de la restauración de tierras y la resiliencia a la sequía, la CNULD ha establecido marcos de cooperación con instituciones como el Foro Económico Mundial y ha puesto en marcha la iniciativa Business4Land. Diálogo sobre políticas científicas: La CNULD se esfuerza por tomar decisiones y proponer políticas respaldadas por la ciencia. En ese contexto, era esencial crear una interfaz más sólida entre la ciencia y la política. La COP16 otorgó un mandato para que la ciencia tenga más peso en la toma de decisiones. El secretario ejecutivo saliente, Ibrahim Thiaw, declaró: “He sido testigo de cómo las tierras degradadas se pueden convertir en paisajes restaurados donde se reactivan los medios de vida; esta transformación ha inspirado cada paso de mi trayectoria. Me enorgullece haber dirigido la Secretaría de la CNULD en su labor de cambiar la perspectiva mundial sobre la tierra para que, en lugar de ser vista como un problema, se perciba como una de las soluciones más poderosas para el desarrollo sostenible. Agradezco a las Partes de la CNULD su apoyo y doy una calurosa bienvenida a la próxima Secretaria Ejecutiva, Yasmine Fouad, a quien confío una Secretaría más fuerte e inclusiva y con un impulso renovado”. Yasmine Fouad, que ocupaba desde 2018 el cargo de ministra de Medio Ambiente de Egipto, aporta más de 25 años de experiencia en diplomacia medioambiental en la intersección entre el clima, la biodiversidad y el desarrollo sostenible, habiendo presidido la COP14 del CDB y ejercido como enviada para la COP27 de la CMNUCC, donde dirigió las negociaciones sobre financiación climática y soluciones basadas en la naturaleza. La nueva secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, declaró: “Es un gran honor para mí asumir este cargo y agradezco a mi predecesor, Ibrahim Thiaw, su inestimable contribución a la Convención y, de forma más amplia, a los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Basándome en los 30 años de sólida trayectoria de la CNULD, defenderé soluciones integradas que abarquen la tierra, el clima y la biodiversidad. Juntos, profundizaremos las alianzas, amplificaremos las voces de los más afectados e impulsaremos medidas audaces para sanar nuestras tierras, fomentar la resiliencia frente a las sequías y garantizar el futuro de las personas.” Para más información, póngase en contacto con: Oficina de prensa de la CNULD press@unccd.int – Tel. +49 228 8152859 / +49 173 2680229 Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) constituye la visión y voz en favor de las tierras a nivel mundial. Reúne a gobiernos, científicos, responsables de la formulación de políticas, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción mundial con vistas a restaurar y ordenar las tierras del mundo en beneficio de la sostenibilidad de la humanidad y del propio planeta. Más allá de ser un tratado internacional firmado por 197 partes; la CNULD representa un compromiso multilateral para mitigar los efectos de la degradación de tierras y avanzar en la gestión de las tierras del mañana para garantizar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva.
Las crisis alimentarias, hídricas y energéticas, y las tragedias humanas ocasionadas por la sequía en 2023-2025, detalladas en un amplio análisis del Centro Nacional de Mitigación de la Sequía de EE.UU. y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la DesertificaciónDesde 2023 el mundo está experimentando algunas de las sequías más extensas y dañinas de la historia, según un informe presentado hoy con el respaldo de la ONU, que apunta al cambio climático y la incesante presión sobre la tierra y los recursos hídricos como causas.Elaborado por el Centro Nacional de Mitigación de Sequías (NDMC) de EE.UU. y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) con el apoyo de la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA), ‘Puntos calientes de la sequía en el mundo 2023-2025’ describe de forma exhaustiva cómo las sequías agravan la pobreza, el hambre, la inseguridad energética y el colapso de los ecosistemas.El Secretario Ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, ha señalado: "la sequía es un asesino silencioso. Penetra sigilosamente, agota los recursos y devasta vidas a cámara lenta. Sus cicatrices son profundas"."La sequía ya no es una amenaza lejana,” ha añadido Thiaw. “Está aquí, va en aumento y exige una cooperación mundial urgente. Cuando la energía, los alimentos y el agua desaparecen a la vez, las sociedades empiezan a desmoronarse. Esa es la nueva normalidad para la que tenemos que estar preparados".El coautor del informe y director del NDMC, Mark Svoboda, ha remarcado que no estamos en un período puntual de sequía: "Se trata de una catástrofe mundial de evolución lenta, la peor que he visto nunca. Este informe subraya la necesidad de un seguimiento sistemático de cómo la sequía afecta a las vidas, los medios de subsistencia y la salud de los ecosistemas de los que todos dependemos.""Los países mediterráneos son señales de alerta para todas las economías modernas", ha añadido. "La lucha de España, Marruecos y Turquía para asegurar el agua, la producción de alimentos y la energía frente a una sequía persistente augura el futuro del agua ante un calentamiento global descontrolado. Ningún país, con independencia de su riqueza o capacidad, puede permitirse ser complaciente".Una crisis de gran alcanceEl nuevo informe sintetiza la información procedente de cientos de fuentes gubernamentales, científicas y de los medios de comunicación para poner de relieve las repercusiones en principales focos de sequía de África (Somalia, Etiopía, Zimbabue, Zambia, Malawi, Botsuana, Namibia), el Mediterráneo (España, Marruecos, Turquía), América Latina (Panamá, cuenca del Amazonas), el Sudeste Asiático y más allá.África: Más de 90 millones de personas en África oriental y meridional padecen hambre aguda. Algunas zonas han sufrido la peor sequía jamás registrada.El sur de África, ya de por sí propenso a la sequía, ha quedado devastado, con aproximadamente 1/6 de la población (68 millones) necesitando ayuda alimentaria en agosto de 2024.En Etiopía, Zimbabue, Zambia y Malawi, las cosechas de maíz y trigo han fracasado repetidamente. Sólo en Zimbabue, la cosecha de maíz de 2024 se redujo un 70% interanual, y los precios del maíz se duplicaron mientras 9.000 cabezas de ganado morían de sed e inanición.En Somalia, el gobierno estimó que 43.000 personas murieron sólo en 2022 debido al hambre vinculada a la sequía. A principios de 2025, 4,4 millones de personas —una cuarta parte de la población— se enfrentan a una crisis de inseguridad alimentaria y 784.000 van camino de alcanzar niveles de emergencia.Zambia sufrió una de las peores crisis energéticas del mundo, ya que en abril de 2024 el caudal del río Zambeze se desplomó al 20% de su media a largo plazo. La mayor central hidroeléctrica del país, la presa de Kariba, cayó al 7% de su capacidad de generación, provocando apagones de hasta 21 horas al día y el cierre de hospitales, panaderías y fábricas.MediterráneoEspaña: La escasez de agua afecta a la agricultura, el turismo y el abastecimiento doméstico. En septiembre de 2023, dos años de sequía y un calor récord provocaron un desplome del 50% en la cosecha de aceitunas en España, lo que hizo que los precios del aceite de oliva se duplicaran en todo el país.Marruecos: La población de ovejas era un 38% menor en 2025 en relación con 2016, lo que provocó una petición Real para cancelar los sacrificios tradicionales de Eid.Turquía: La sequía aceleró el agotamiento de las aguas subterráneas, provocando socavones que suponen un peligro para las comunidades y sus infraestructuras, al tiempo que reducen de forma permanente la capacidad de almacenamiento de los acuíferos.América LatinaCuenca del Amazonas: Los niveles récord de los ríos en 2023 y 2024 provocaron la muerte masiva de peces y delfines en peligro de extinción, e interrumpieron el suministro de agua potable y el transporte para cientos de miles de personas. A medida que se intensifican la deforestación y los incendios, la Amazonia corre el riesgo de pasar de ser un sumidero de carbono a una fuente de carbono.Canal de Panamá: El nivel del agua bajó tanto que los tránsitos se redujeron en más de un tercio (de 38 a 24 barcos diarios entre octubre de 2023 y enero de 2024), causando importantes interrupciones en el comercio mundial. Ante los retrasos de varias semanas, muchos buques fueron desviados a rutas más largas y costosas a través del Canal de Suez o el infame Cabo de Buena Esperanza sudafricano. Entre las repercusiones: las exportaciones de soja estadounidense se ralentizaron y las tiendas de comestibles del Reino Unido informaron de la escasez y el aumento de los precios de frutas y verduras.Sudeste asiáticoLa sequía interrumpió la producción y las cadenas de suministro de cultivos clave como el arroz, el café y el azúcar. En 2023-2024, las condiciones de sequía en Tailandia e India, por ejemplo, provocaron una escasez que condujo a un aumento del 8,9% en el precio del azúcar y los dulces en Estados Unidos.El Niño y el cambio climático: una tormenta perfectaEl fenómeno de El Niño de 2023-2024 amplificó los ya de por sí duros efectos del cambio climático, desencadenando condiciones de sequía en importantes zonas agrícolas y ecológicas del planeta. Los efectos de la sequía se dejaron sentir con más fuerza en los puntos calientes climáticos; o sea, regiones que ya venían sufriendo los efectos combinados del calentamiento global, la presión demográfica e infraestructuras frágiles."Ha sido una tormenta perfecta", ha afirmado la Dra. Kelly Helm Smith, coautora del informe, Subdirectora del NDMC e investigadora de los efectos de la sequía. "El Niño echó leña al fuego del cambio climático, agravando los efectos para muchas sociedades y ecosistemas vulnerables más allá de sus límites".El Dr. Cody Knutson, coautor y encargado de supervisar la investigación sobre planificación de sequías del NDMC, ha señalado que un episodio actual de sequía cuesta por lo menos el doble que en el año 2000, lo que está previsto que aumente entre el 35% y el 110% para 2035, según una reciente estimación de la OCDE. "El efecto dominó puede convertir las sequías regionales en crisis económicas mundiales", ha añadido Knutson. "Ningún país es inmune cuando empiezan a colapsarse sistemas críticos dependientes del agua".Las mujeres y los niños, entre los más afectadosLos más vulnerables a los efectos de la sequía: Mujeres, niños, ancianos, pastores, agricultores de subsistencia y personas con enfermedades crónicas. Los riesgos para la salud incluyen brotes de cólera, desnutrición aguda, deshidratación y exposición a aguas contaminadas.El informe destaca en particular el desproporcionado número de víctimas entre las mujeres y los niños.En África Oriental, los matrimonios infantiles forzados aumentaron más del doble, ya que las familias buscaban dotes para sobrevivir. A pesar de estar prohibidos en Etiopía, los matrimonios infantiles se duplicaron con creces en las cuatro regiones más afectadas por la sequía. Las jóvenes que se casan pueden aportar ingresos a su familia en forma de dote, al tiempo que alivian la carga financiera que supone proporcionar alimentos y otras necesidades.En Zimbabue, distritos escolares enteros sufrieron abandonos masivos debido al hambre, los costes y los problemas sanitarios de las niñas."Los mecanismos de supervivencia que vimos durante esta sequía se volvieron cada vez más desesperados", dice la autora principal Paula Guastello, investigadora del impacto de la sequía del NDMC. "Niñas sacadas de la escuela y obligadas a casarse, hospitales a oscuras y familias cavando hoyos en lechos de ríos secos sólo para encontrar agua contaminada: son signos de crisis grave".En el Amazonas, la sequía trastornó la vida de comunidades indígenas y rurales remotas. En algunas zonas, el río Amazonas cayó a su nivel más bajo jamás registrado, dejando a los residentes desamparados -incluidas las mujeres que daban a luz- y a pueblos enteros sin agua potable."A medida que se intensifican las sequías, es fundamental que trabajemos juntos a escala mundial para proteger a las personas y los ecosistemas más vulnerables y reevaluar si nuestras prácticas actuales de uso del agua son sostenibles en el cambiante mundo actual", ha indicado Guastello.La Secretaria Ejecutiva Adjunta de la CNULD, Andrea Meza, ha afirmado: “El informe muestra las profundas repercusiones de la sequía en un mundo interconectado: desde sus efectos en cadena sobre los precios de productos básicos como el arroz y el azúcar del Sudeste Asiático y el aceite del Mediterráneo; hasta la dificultad de acceso al agua potable y los alimentos en el Amazonas por la bajada del nivel de los ríos, pasando por las decenas de millones de personas afectadas por la malnutrición y los desplazamientos en África".“Las pruebas son claras”, ha concluido Meza. “Debemos invertir urgentemente en la gestión sostenible de la tierra y el agua, en soluciones basadas en la naturaleza, en cultivos adaptados y en políticas públicas integradas para aumentar nuestra resiliencia a la sequía. Esto, o nos enfrentaremos a cada vez más a crisis económicas, inestabilidad y migraciones forzosas”.Fauna salvaje sacrificada en masaAdemás de los 200 delfines de río en peligro de extinción y los miles de peces perdidos por la sequía amazónica, los impactos sobre la fauna salvaje incluyen:100 elefantes murieron en el parque Hwange de Zimbabue por inanición y acceso limitado al agua entre agosto y diciembre de 2023.Los hipopótamos quedaron varados en los lechos secos de los ríos de Botsuana en 2024.El año pasado, algunos países sacrificaron animales salvajes (por ejemplo, 200 elefantes en Zimbabue y Namibia) para alimentar a las comunidades rurales y proteger los ecosistemas del sobrepastoreo.Lecciones y recomendacionesEl informe hace un llamamiento a invertir urgentemente en la preparación ante la sequía:Sistemas de alerta temprana más sólidos y vigilancia en tiempo real de la sequía y sus efectos, incluidas las condiciones que contribuyen a la inseguridad alimentaria e hídrica.Soluciones basadas en la naturaleza, como la restauración de cuencas hidrográficas y el uso de cultivos autóctonos.Infraestructuras resistentes, como energía no conectada a la red y tecnologías alternativas de suministro de agua.Adaptación con perspectiva de género, garantizando que no se margine aún más a las mujeres y las niñas.Cooperación internacional, especialmente para proteger las cuencas fluviales transfronterizas y las rutas comerciales."Las sequías no son sólo un fenómeno meteorológico: pueden ser una emergencia social, económica y medioambiental", ha indicado Smith. "La cuestión no es si volverán a ocurrir, sino si estaremos mejor preparados la próxima vez".La experta ha recordado que la sequía tiene un efecto desproporcionado sobre los que tienen menos recursos, pero que podemos actuar ahora para reducir los efectos de futuras sequías, trabajando para garantizar que todo el mundo tenga acceso a alimentos, agua, educación, atención sanitaria y oportunidades económicas."Las naciones del mundo tienen los recursos y los conocimientos para evitar mucho sufrimiento", ha concluido Smith. "La cuestión es si tenemos la voluntad necesaria".Voces de IDRALa Vicepresidenta Tercera del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, Sara Aagesen, ha subrayado el trabajo de IDRA — la Alianza co-presidida por Senegal y España— para movilizar capital político, técnico y financiero en favor de la resiliencia a la sequía; sobre todo, entre las sociedades más vulnerables y afectadas: “Desde la Conferencia Internacional de Financiación para el Desarrollo de Sevilla estamos interpelando a aumentar la movilización de recursos financieros. Operamos en un contexto complejo, con recursos limitados, múltiples urgencias y muchas prioridades que compiten entre sí. Por tanto, debemos actuar de manera estratégica y colaborativa.”El Ministro de Medio Ambiente y Transición Ecológica de Senegal Daouda Ngom, declarado: "La sequía, en todas sus formas, es un desafío global que requiere respuestas conjuntas. El fortalecimiento de las capacidades de las comunidades, los países y las regiones debe estar en el centro de la cooperación internacional para un desarrollo equitativo y sostenible. No olvidemos que invertir en la resiliencia a la sequía es también un paso decisivo hacia una mayor justicia climática." Acerca del informeEl Centro Nacional para la Mitigación de la Sequía de la Universidad de Nebraska-Lincoln y la CNULD se propusieron documentar los impactos recientes de la sequía de forma exhaustiva para informar la política mundial y preparar mejor a las sociedades para futuras sequías. El informe se basa en más de 250 estudios revisados por expertos, fuentes de datos oficiales y noticias de más de una docena de países y regiones.* * * * *En cifras:68 millones: Personas que necesitan ayuda alimentaria en África Austral23 millones: Personas que padecen hambre aguda en África Oriental70%: Cosecha de maíz perdida en Zimbabue (2024)Hasta 21 horas al día: Cortes de electricidad en ZambiaMás de 200: Delfines de río en peligro de extinción muertos por el calor en el Amazonas (septiembre de 2023)38: Tránsitos diarios por el Canal de Panamá antes de la sequía; 24 durante la sequía50%: Caída de la producción de aceite de oliva en EspañaMás de 1 millón de personas: Personas desplazadas en Somalia debido a la sequía (2022); 4,4 millones en situación de hambre crítica (principios de 2025); 1,7 millones de niños sufren desnutrición aguda (abril-junio de 2025)70%: Caída del nivel de agua de las cataratas Victoria con respecto a 2023 (lado de Zambia, 2024)100+: Muertes de elefantes relacionadas con la sequía en el Parque Nacional Hwange de Zimbabue1.600+: Número estimado de sumideros en Turquía debido al agotamiento de las aguas subterráneasCasi el doble: Aumento del precio del maíz en Zambia22.840 millones de euros: Inversión española en infraestructuras de regadío y agua* * * * *Sobre la CNULDLa CNULD constituye la visión y voz en favor de las tierras a nivel mundial. Reúne a gobiernos,científicos, responsables de la formulación de políticas, el sector privado y las comunidades en torno auna visión compartida y una acción mundial con vistas a restaurar y ordenar las tierras del mundo enbeneficio de la sostenibilidad de la humanidad y del propio planeta. La CNULD ─que es mucho másque un tratado internacional firmado por 197 partes─ representa un compromiso multilateral paramitigar los efectos actuales de la degradación de las tierras y avanzar en la administración de lastierras del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas atodas las personas de una manera equitativa e inclusiva.Sobre IDRALa Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA) es la primera coalición mundialdedicada a crear impulso político y a movilizar recursos financieros y técnicos para un futuroresiliente a la sequía. Como plataforma en crecimiento de más de 40 países y 30 instituciones, IDRAaprovecha las fortalezas colectivas de sus miembros para promover políticas, acciones y el desarrollode capacidades para la preparación ante la sequía, reconociendo que sólo somos tan resilientes a lasequía y al cambio climático como lo es nuestra tierra. El trabajo de IDRA está en consonancia con elmandato de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), quealberga la Secretaría de IDRA, y lo apoya. Para más información: https://idralliance.global.
Colombia acoge el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2025África y América Latina lideran los compromisos mundiales de restauración de tierrasLas pérdidas mundiales por degradación de tierras triplican el importe anual de la AODSe necesitan 1.500 millones de dólares al día para sanear 1.500 millones de hectáreas de tierra Bonn/Bogotá, 17 de junio de 2025 - Si seguimos por el mismo camino, el mundo tendrá un área casi tan extensa como Sudamérica (16 millones de kilómetros cuadrados) en proceso de degradación para 2050. En Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año, las Naciones Unidas han instado a los líderes mundiales a intensificar la restauración de tierras degradadas, destacando que devolver la salud a 1.500 millones de hectáreas podría generar activar un sector económico valorado en un billón de dólares. En su mensaje, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha afirmado: "Lo que es bueno para la tierra es bueno para las personas y las economías. Pero la humanidad está degradando las tierras a un ritmo alarmante, lo que cuesta casi 880.000 millones de dólares cada año a la economía mundial, mucho más que las inversiones necesarias para atajar el problema." "Insto a los gobiernos, las empresas y las comunidades a que respondan a este llamamiento y aceleren la adopción de medidas para cumplir los compromisos compartidos sobre el uso sostenible de la tierra. Debemos revertir la degradación e impulsar la financiación para la restauración, lo que incluye promover la inversión privada", ha declarado. Este llamamiento a la acción ha estado en el centro de la celebración mundial del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año, celebrado en Bogotá (Colombia) bajo el lema ‘Restaurar la tierra. Generar oportunidades’. El Secretario Ejecutivo de la CNULD, Ibrahim Thiaw, ha declarado: "La celebración de este año pone de relieve los enormes beneficios de revitalizar nuestras tierras; beneficios que no podemos permitirnos pasar por alto, ya que la población mundial alcanzará los 10.000 millones de habitantes en 2050. Es urgente frenar la competencia por unos recursos naturales cada vez más escasos: sin alimentos nutritivos, agua limpia y materias primas no hay medios de vida; y sin ellos, no puede haber prosperidad económica, estabilidad política ni paz duradera. Una tierra restaurada es una tierra de oportunidades infinitas, y abrirnos a ellas depende de todos nosotros". Liberar el potencial de la restauración de tierras Según el último análisis de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), restaurar 1.000 millones de hectáreas de tierras degradadas en todo el mundo podría generar hasta 1,8 billones de dólares anuales, y cada dólar invertido retornaría entre 7 y 30 dólares gracias a la mejora de los servicios ecosistémicos y los medios de subsistencia. Los efectos combinados de la degradación de tierras y la sequía ya cuestan a la economía mundial 878.000 millones de dólares al año, tres veces la cifra de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) en 2023. África subsahariana, que alberga el 45% de las tierras degradadas del mundo, lidera los compromisos mundiales de restauración de tierras con más de 440 millones de hectáreas comprometidas, lo que podría crear hasta 10 millones de empleos en los sectores de la agricultura y la silvicultura sostenibles de zonas vulnerables como el Sahel. América Latina y el Caribe, que representa el 14% de las tierras degradadas del mundo, tiene el segundo mayor objetivo de restauración, con más de 220 millones de hectáreas, lo que demuestra un gran potencial y compromiso para revitalizar grandes extensiones de tierras degradadas. Asia Occidental y África Septentrional se han comprometido a restaurar más de 150 millones de hectáreas de tierras. En estas regiones, casi el 90% de la tierra está ya degradada y el impacto combinado del aumento de las temperaturas y la escasez de agua están ejerciendo una presión cada vez mayor tanto sobre las personas y los sistemas agrícolas y naturales. La degradación del suelo se debe en gran medida a la deforestación, la agricultura insostenible y la expansión urbana; además, se ve exacerbada por el cambio climático y respaldada por el doble reto de la pobreza y el consumo excesivo. Cumplir los objetivos mundiales de restauración de tierras requiere 1.000 millones de dólares al día de aquí a 2030. Ello requiere una contribución mucho mayor del sector privado, que sólo aporta 6% de las inversiones mundiales para recuperar las tierras del mundo como base de nuestras sociedades, economías y ecosistemas funcionales. Colombia pone la tierra en el centro del desarrollo Colombia, que acoge hoy la celebración mundial del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, es uno de los países que están situando la tierra en el corazón de su agenda de desarrollo, reconciliación y clima. La degradación de tierras afecta a casi el 30% de su territorio y más del 40% de sus suelos son vulnerables a la salinización, lo que repercute directamente en los medios de vida de uno de cada diez colombianos. De ahí la urgencia de conservar, gestionar de forma sostenible y recuperar la tierra. En la actualidad, el país está restaurando más de 560.000 hectáreas de tierra, ampliando los sistemas agroforestales y avanzando en la planificación del uso del suelo en las zonas rurales. En los últimos cinco años, el país ha reunido a agricultores, sociedad civil y científicos en torno a iniciativas para restaurar cuencas hidrográficas críticas, fomentar el cultivo sostenible del café y la ganadería, y mejorar la calidad de los suelos productivos, con especial atención a las regiones caribeña y andina. La Ministra de Agricultura de Colombia, Martha Carvajalino, ha destacado la integración de los planes de reforma agraria y restauración en el país: "En Colombia, sabemos que la distribución equitativa de la tierra no es suficiente; también debemos sanar nuestra tierra y nuestros suelos. En todo el mundo, la restauración de la tierra sienta las bases para la seguridad alimentaria y el empleo, sustenta la acción por el clima y la biodiversidad, y es esencial para cimentar la paz y la democracia. Al acoger la celebración mundial del Día de la Desertificación y la Sequía, reiteramos nuestro compromiso de dar prioridad a la restauración de tierras, entendiendo que las tierras son la vida. La Secretaria Ejecutiva Adjunta de la CNULD, Andrea Meza, ha declarado: "Aplaudo a Colombia por situar la salud de las tierras en el centro de la agenda de desarrollo, biodiversidad y clima del país. Restaurar la tierra no es sólo una cuestión de medio ambiente, sino un imperativo de justicia ambiental y un prerrequisito para la estabilidad y la prosperidad." La celebración mundial forma parte del Foro Global de la Tierra, auspiciado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, el Centro de Investigación y Educación Popular/Programa para la Paz (CINEP) como líder de un Comité Organizador Nacional de actores de la sociedad civil, la Unión Europea y el International Land Coalition. *** Notas: Hoja informativa y sitio web sobre el Día de la Desertificación y la Sequía 2025 Acceda aquí a material audiovisual sobre la celebración mundial. Para más información, póngase en contacto con: Oficina de prensa de la CNULD press@unccd.int Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz mundial de la tierra. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo para la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos de la degradación de tierras y avanzar su gestión para que siga proporcionando alimentos, agua, cobijo y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva. Acerca del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía Declarado oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115), el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra anualmente el 17 de junio, pone de relieve soluciones prácticas a la lucha contra la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía. El lema del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2025 es ‘Restaurar la tierra. Generar oportunidades’, subrayando los múltiples beneficios vinculados a la restauración de la tierra. Colombia acoge la celebración mundial del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2025. La celebración se enmarca en el Foro Global de la Tierra. Países y comunidades de todo el mundo organizan actividades para conmemorar el Día. Las anteriores celebraciones mundiales del Día de la Desertificación y la Sequía tuvieron lugar en Alemania (2024), Estados Unidos (2023), España (2022), Costa Rica (2021), República de Corea (2020), Türkiye (2019), Ecuador (2018), Burkina Faso (2017) y China (2016).
On World Football Day, theUNCCDis proud to announce William Troost-Ekong, captain of Nigeria’s national football team and professional player for the Saudi Pro League Al-Kholood FC, as the latest Sport4Land Champion.
Bonn/Bogotá, 14 de mayo de 2025 – La República de Colombia acogerá este este 17 de junio la celebración mundial del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, poniendo de relieve el compromiso del país para enfrentar la degradación de tierras mediante soluciones basadas en la naturaleza. El evento, que se emmarcará en el Foro Mundial de la Tierra organizado por el gobierno colombiano en Bogotá, subrayará la urgencia de restaurar las tierras degradadas para avanzar en la paz y el desarrollo inclusivo y sostenible. El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que este 2025 se celebrará bajo el lema ‘Restaurar la tierra. Generar oportunidades’, se centrará en los vínculos entre la salud de las tierras y la provisión de alimentos, agua, empleos, y seguridad. La decisión de Colombia de acoger el evento mundial refleja su compromiso con la restauración de tierras a gran escala para proteger tanto los medios de subsistencia como los ecosistemas. Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), ha declarado: “La degradación de tierras no es sólo un problema medioambiental: es una amenaza directa para nuestra salud, la seguridad alimentaria e hídrica y la estabilidad de las sociedades. Cuando perdemos tierras sanas, debilitamos la nutrición, aumentamos el riesgo de enfermedades y exponemos a las comunidades a crisis climáticas y económicas. Agradezco a la República de Colombia que se haya prestado a acoger celebración de este año; una oportunidad de mostrar cómo la restauración de tierras puede proteger la naturaleza, mejorar el bienestar humano y poner las bases de un futuro más resiliente para todos”. La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, Martha Carvajalino Villegas, ha destacado el vínculo entre tierras y paz y ha remarcado la importancia de manejar las tierras de forma sostenible: "Proteger los suelos agropecuarios y de la tierra es un imperativo urgente ante las crisis entrelazadas que amenazan nuestra supervivencia: pérdida de biodiversidad, degradación de ecosistemas, hambre, pobreza y desplazamiento. Frente a esto, conmemoramos el Día contra la Desertificación y la Sequía para reafirmar que proteger el suelo es proteger la vida. Esta lucha se sostiene en tres pilares: conservación y restauración de suelos; sistemas agroalimentarios sostenibles, justos y resilientes; y mejora de la calidad de vida rural y urbana”. “Sin suelo fértil, no hay alimentos; sin alimentos, no hay paz. Avanzamos con políticas integrales: redistribución equitativa de la tierra, restitución de derechos a comunidades históricamente marginadas, y garantías para una gestión sostenible de los recursos. Así transformamos el suelo en un escudo contra el hambre, un puente hacia la reconciliación y un legado de dignidad para las futuras generaciones. La tierra no es solo un recurso, es el cimiento de la paz," ha remarcado la ministra. Colombia está tomando medidas frente al grave problema de la degradación de tierras, que afecta 34,39 millones de hectáreas, casi el 30% de su territorio. Para 2030, el país se propone restaurar 100.000 hectáreas de tierras degradadas, conservar 22.000 hectáreas de bosque seco, promover los sistemas agroforestales sostenibles y apoyar a las comunidades rurales con iniciativas de restauración y planificación en todas las regiones prioritarias. Al acoger la celebración mundial, Colombia también ofrece un espacio para que los jóvenes, los pueblos indígenas, los agricultores, los científicos y la sociedad civil puedan compartir soluciones locales. Al fin y al cabo, los esfuerzos de Colombia reflejan un imperativo global: restaurar tierras es indispensable para hacer frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria y los desplazamientos forzados. A pesar del impulso proporcionado por la COP16 de la CNULD, el mundo sigue infravalorando la importancia de unas tierras sanas. La degradación de tierras, la sequía y la desertificación cuestan a la economía mundial unos 878.000 millones de dólares al año. En cambio, restaurar más de 1.000 millones de hectáreas de tierras degradadas podría generar hasta 1,8 billones de dólares anuales, con un retorno de entre 7 y 30 dólares por cada dólar invertido. Sin embargo, el ritmo y la escala de la restauración de tierras a nivel mundial se quedan muy cortos. “Los argumentos económicos a favor de la restauración son claros”, ha subrayado Thiaw. “Cada dólar invertido puede retornar hasta 30 dólares en beneficios. Pero más allá de las cifras, restaurar tierras es proteger la dignidad de las comunidades, garantizar el acceso a largo plazo a los alimentos y al agua, y construir un mundo más estable y equitativo. El liderazgo de Colombia muestra lo que es posible cuando la restauración se convierte en una prioridad nacional”. Acerca del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía Declarado oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115), el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra anualmente el 17 de junio, es una ocasión única para destacar soluciones prácticas para la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. En 2025, Colombia acogerá a líderes mundiales, expertos, jóvenes y representantes de toda la sociedad para la celebración oficial en Bogotá. Asimismo, países de todo el mundo se están movilizando para celebrar el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía con una serie de actividades educativas, culturales y deportivas. Para más información, póngase en contacto con: Oficina de Prensa de la CNULD, press@unccd.int https://www.unccd.int/events/desertification-drought-day Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) une gobiernos, científicos, responsables políticos, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo de forma sostenible y aumentar la resiliencia a la sequía. -------------------------------- El Foro Global de la Tierra está organizado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, el CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz), la Unión Europea y la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra
Bonn, 7 de abril de 2025 – Acelerar el progreso en la restauración de 1.500 millones de hectáreas de tierras degradadas en todo el mundo y fomentar una economía de restauración de tierras de un billón de dólares será el tema central del Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año. La conmemoración, que se celebrará el 17 de junio de 2025 bajo el lema ‘Restaurar la tierra. Generar oportunidades’, destacará los múltiples beneficios de mejorar la salud de las tierras. Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), afirmó: “La degradación de tierras y la sequía son afectan gravemente nuestra economía, estabilidad, producción de alimentos, acceso al agua y calidad de vida. Además, intensifican el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la pobreza, las migraciones forzadas y los conflictos por el acceso a la tierra fértil y al agua. La restauración de tierras es una oportunidad para revertir estas alarmantes tendencias. Una tierra restaurada es una fuente de infinitas oportunidades. Es hora de aprovecharlas.” Más de la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza, por lo que una tierra sana está en la base de economías prósperas. Sin embargo, este capital natural se agota a un ritmo alarmante: cada año se degradan un millón de km2 de tierras fértiles y productivas, una superficie equivalente a la de Egipto. A medida que el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030 llega a su ecuador, es crucial redoblar los esfuerzos para restaurar tierras a escala planetaria. Si las tendencias actuales se mantienen, será necesario restaurar 1.500 millones de hectáreas para 2030 para lograr la neutralidad en la degradación de tierras. Hasta la fecha, diversos países se han comprometido a restaurar un total 1.000 millones de hectáreas de tierras degradadas mediante marcos voluntarios como la Iniciativa Mundial de Restauración de Tierras del G20 auspiciada por la CNULD. Restaurar la tierra genera múltiples beneficios tanto para las personas como para la naturaleza. Por ejemplo, cada dólar invertido en la restauración de tierras degradadas tiene un retorno de entre 7 y 30 dólares. Pero a pesar de los argumentos de peso en favor de la restauración, ésta no se está realizando a la escala ni la velocidad necesarias. Según la última evaluación de las necesidades financieras del Mecanismo Mundial de la CNULD, el mundo necesita 1.000 millones de dólares diarios entre 2025 y 2030 para combatir la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Actualmente, las inversiones en restauración de tierras y resiliencia a la sequía son de 66.000 millones de dólares anuales, de los cuales sólo el 6 % provienen del sector privado. “Debemos aumentar la ambición y la inversión tanto por parte de los gobiernos como de las empresas. Aunque los beneficios de la restauración superan con creces los costes, se necesitan inversiones iniciales de miles de millones de dólares. Es fundamental desbloquear nuevas fuentes de financiamiento, generar puestos de trabajo dignos en el sector del uso sostenible de la tierra y promover innovaciones, mientras se saca el máximo partido de los conocimientos tradicionales”, concluyó el Secretario Ejecutivo de la CNULD. Acerca del Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía Declarado oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115), el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra cada 17 de junio, es una ocasión única para poner de relieve soluciones prácticas para combatir la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía. Cada año, un país anfitrión acoge las celebraciones mundiales. El lema de 2025 es ‘Restaurar la tierra. Generar oportunidades’, que refleja los múltiples beneficios vinculados a la restauración de ierras. Además del evento principal, en diversos países y comunidades de todo el mundo se llevarán a cabo actividades conmemorativas. En años anteriores, las celebraciones mundiales del Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía previas tuvieron lugar en Alemania (2024), Estados Unidos (2023), España (2022), Costa Rica (2021), República de Corea (2020), Turquía (2019), Ecuador (2018) y Burkina Faso (2017). Para más información, póngase en contacto con: Oficina de Prensa de la CNULD en press@unccd.int; o visitando la página web https://www.unccd.int/events/desertification-drought-day Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz en favor de unas tierras sanas a nivel mundial. Reúne a gobiernos, científicos, responsables de la formulación de políticas, sector privado y comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo en beneficio de las personas y del planeta. La CNULD ─que es mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes─ representa un compromiso multilateral para mitigar los efectos de la degradación de las tierras y avanzar en la gestión de las tierras del mañana con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de una manera equitativa e inclusiva.