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The Government of Türkiye, under the umbrella of the G20 Global Land Initiative at the United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD), convened G20 members, current and incoming COP presidencies, partner agencies, relevant initiatives and UN entities for the Antalya Dialogue.
Los ministros instan a adoptar medidas más enérgicas en materia de restauración de tierras, resiliencia ante la sequía e inversión La secretaria ejecutiva de la CNULD pide que se aumenten las inversiones para traducir los compromisos en acciones París/Bonn, 25 de abril de 2026 — Los ministros reunidos en la Cumbre Ministerial de Medio Ambiente del Grupo de los Siete (G7), celebrada en París del 23 al 24 de abril, han reconocido formalmente la desertificación, la degradación de tierras y la sequía como retos globales sistémicos y multiplicadores de riesgos para la seguridad, comprometiéndose a reforzar las medidas en materia de restauración de tierras, resiliencia ante la sequía y gestión sostenible de tierras. Estas crisis interrelacionadas ya están afectando a los ecosistemas, los medios de vida y la seguridad alimentaria e hídrica, con implicaciones cada vez mayores para la estabilidad económica y la paz; especialmente, en regiones frágiles y afectadas por conflictos. En su declaración conjunta, los ministros han subrayado la importancia estratégica de abordar el nexo entre la degradación de las tierras y la seguridad, destacando cómo las presiones ambientales están intensificando la competencia por los recursos, lo que contribuye al desplazamiento de personas y aumenta los riesgos de inestabilidad. En las últimas seis décadas, más del 40 % de los conflictos intraestatales han estado vinculados a disputas por los recursos naturales, en particular la tierra y el agua, lo que pone de relieve las crecientes implicaciones de seguridad de la degradación de la tierra y la sequía. La degradación de la tierra ya afecta a una parte significativa de la superficie mundial —hasta un 40 %— y tiene un costo estimado de 900 000 millones de dólares estadounidenses al año, con repercusiones en cadena en los sistemas alimentarios, la disponibilidad de agua, las economías y los medios de vida. La secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), Yasmine Fouad, acogió con satisfacción la declaración y afirmó que este reconocimiento político debe traducirse ahora en acciones, destacando la brecha entre los compromisos y su aplicación. «La degradación de la tierra y la sequía ya no son cuestiones marginales. Ya están condicionando la vida cotidiana de millones de personas, afectando a lo que pueden cultivar, lo que pueden comer y si pueden permanecer en sus tierras,» afirmó Fouad. «Por lo tanto, la restauración de la tierra es una inversión en paz, resiliencia y estabilidad a largo plazo. Lo que se necesita ahora es hacer coincidir la atención política con la financiación y las alianzas necesarias para obtener resultados.» «No nos enfrentamos a una brecha de conocimiento. Nos enfrentamos a una brecha de aplicación,» añadió. «Los países ya han identificado sus prioridades y objetivos. El reto ahora es lograr avances reales sobre el terreno.» Esta urgencia queda subrayada por la magnitud del desafío. Se estima que 3.200 millones de personas viven ya en zonas afectadas por la degradación de la tierra, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los sistemas alimentarios, los medios de vida y la estabilidad social. Los ministros destacaron que la inversión en la restauración de la tierra y la resiliencia ante la sequía sigue siendo insuficiente y fragmentada, y pidieron una mayor armonización de la financiación pública y privada y una mayor coordinación entre las instituciones financieras internacionales. En apoyo de estos compromisos, la Presidencia francesa anunció iniciativas como la Alianza Financiera Naturaleza y Gente, destinada a ampliar la inversión pública y privada en la naturaleza y los ecosistemas. Estos esfuerzos se basan en la declaración, que reafirma el papel central de la CNULD a la hora de abordar la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía a nivel mundial, y señala la 17.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP17) de la CNULD, que se celebrará en Mongolia en agosto de 2026, como una oportunidad clave para obtener resultados concretos. De cara al futuro, la secretaria ejecutiva Fouad subrayó que la COP17 debe ahora lograr avances tangibles en materia de restauración de la tierra y resiliencia ante la sequía. «La COP17 debe ser el momento en que los compromisos sobre la restauración de la tierra y la resiliencia ante la sequía se traduzcan en avances visibles, especialmente en las regiones más vulnerables», afirmó. «Es una oportunidad para situar la tierra en el centro de los debates económicos y de seguridad a nivel mundial y garantizar que se trate como una prioridad estratégica.» Notas para los editores: Los ministros de Medio Ambiente del G7 adoptaron una declaración en la que reconocen la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía como retos globales sistémicos y multiplicadores de riesgos para la seguridad, y reafirman el papel central de la CNULD en el avance de la restauración de las tierras y la resiliencia ante la sequía a nivel mundial. Más información, incluida la declaración del G7 sobre la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía: https://www.ecologie.gouv.fr/en/press/g7-environment-ministers-meeting-progress-6-areas-boosting-collective-action Para consultas de los medios de comunicación Oficina de Prensa de la CNULD: press@unccd.int Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz mundial en materia de tierras. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo en pro de la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 Partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de las tierras y promover la gestión responsable de las tierras en el futuro, con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva. a
Nairobi, 21 de abril de 2026 – El 17 de junio, en dos meses, Kenia acogerá el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. La celebración mundial se producirá en un momento en que las sequías y la degradación del suelo se intensifican en todo el mundo, lo que aumenta la presión sobre los pastizales y las comunidades que dependen de ellos. Bajo el lema ‘Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar’, el evento reunirá a líderes nacionales y locales, comunidades y socios internacionales, centrándose en el papel de los pastizales para sustentar los medios de vida, fortalecer la resiliencia ante la sequía y apoyar los sistemas alimentarios. Las actividades se desarrollarán por toda Kenia durante la semana previa al 17 de junio y culminarán en la Escuela Primaria Central de Vipingo, en el condado de Kilifi. La jornada contará con la participación de altos cargos, líderes comunitarios, jóvenes, pastores y socios, y comenzará con una ceremonia de plantación de árboles y una visita a las exposiciones que muestran iniciativas de restauración de tierras, seguidas de actuaciones culturales a cargo de escuelas locales y grupos comunitarios. Como anfitrión, Kenia pone de relieve tanto las realidades a las que se enfrentan las comunidades de las zonas áridas como las soluciones que ya están tomando forma sobre el terreno. Los pastizales cubren alrededor del 80 % del país y sustentan a millones de personas, asegurando sus medios de vida principalmente a través del pastoreo y la ganadería. Su productividad se ve cada vez más afectada por la variabilidad climática y la degradación de tierras. Deborah M. Barasa, secretaria del Gabinete de Kenia responsable de Medio Ambiente, Cambio Climático y Silvicultura, declaró: “Kenia tiene el honor de acoger el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2026. Se trata de una oportunidad para llamar la atencióndel mundo sobre las realidades a las que se enfrentan las comunidades de las zonas áridas, pero también sobre las soluciones que ya están tomando forma sobre el terreno. Esperamos dar la bienvenida a socios de todo el mundo para impulsar una agenda común sobre la restauraciónde tierras y la resiliencia ante la sequía”. La secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), Yasmine Fouad, afirmó que este momento refleja un cambio más amplio en la forma de abordar las tierras y la sequía: “Los pastizales suelen considerarse tierras marginales, pero son fundamentales para el funcionamiento de las economías, los sistemas alimentarios y las comunidades, especialmente en zonas áridas. Son fundamentales para la estabilidad mundial, pero en algunos lugares se están degradando más rápidamente que las selvas tropicales. Este año nos centramos en soluciones prácticas sobre el terreno, en las que los pastizales ocuparán un lugar central en el debate sobre las tierras, la biodiversidad y el clima, con un nuevo enfoque de inversión para y por las personas”. Importancia de los pastizales Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sustentan a unos 2.000 millones de personas en todo el mundo. También proporcionan casi el 70 % del forraje para el ganado a nivel mundial, lo que los hace fundamentales para los sistemas alimentarios. A nivel mundial, hasta la mitad de los pastizales están degradados o en riesgo, con consecuencias directas para la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua y los medios de vida. El impacto económico ya es considerable. La degradación de tierras le cuesta a la economía mundial cerca de 900.000 millones de dólares al año, mientras que las sequías son cada vez más frecuentes y costosas, ocasionando pérdidas de al menos 300.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, existen soluciones viables. Invertir en la restauración de tierras y la resiliencia frente a la sequía reduce el riesgo a largo plazo y genera importantes beneficios, siendo una de las formas más eficaces de apoyar el desarrollo sostenible. El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de este año sitúa los pastizales en el centro de los esfuerzos para fortalecer la resiliencia y mantener los medios de vida, destacando su papel en la ampliación de soluciones sobre el terreno. Celebrada durante el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, la conmemoración también pondrá de relieve el papel de las comunidades pastorales y los conocimientos locales en la gestión y restauración de estos paisajes. Estas prioridades también estarán en el centro en la 17.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP17), que se celebrará en Ulán Bator, Mongolia, del 17 al 28 de agosto de 2026. Allí, los gobiernos y los socios impulsarán los esfuerzos para hacer frente a la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Para más información, póngase en contacto con: Oficina de Prensa de la CNULD press@unccd.int; https://www.unccd.int/events/desertification-drought-day/2026 Acerca del Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía Declarado oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994 (A/RES/49/115), el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra cada 17 de junio, pone de relieve soluciones prácticas para combatir la desertificación, la degradación de tierras y la sequía. Países de todo el mundo se están movilizando para celebrar el Día con una serie de actividades educativas, culturales y deportivas. Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz global de la tierra. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar las tierras del mundo en favor de la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de las tierras y promover la gestión responsable de las tierras en el futuro, con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva.
Drought does not arrive with sirens. It builds quietly—through drying soils, shrinking water supplies and wilting crops—until its impacts ripple across farms, cities and entire economies. By the time it is fully visible, the damage is often already widespread and costly, affecting everything from food and energy production to transportation and health.With droughts projected to affect three in four people worldwide by 2050, and three quarters of the world’s land already permanently drier due to unsustainable land management and climate change, how should countries act to prevent drought from escalating into crisis?Much like the Human Development Index reshaped how countries understand progress, the new Drought Resilience Index aims to provide a clear, shared benchmark to help governments manage drought risk and prevent irreversible impacts—including lost lives and shattered livelihoods.Now under development through the United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD), the International Drought Resilience Alliance (IDRA) and partners, the index is designed to give decision-makers a clearer picture of where vulnerabilities lie —helping them assess preparedness, create policies and act before drought turns into disaster.A three-day workshop recently hosted by the European Commission Joint Research Centre in Italy brought together a wide range of international partners—spanning multilateral, scientific, academic, technical, and government institutions—to fine-tune the tool, which is expected to launch as part of a broader AI-powered data visualization platform.We spoke with Edgar Gutiérrez-Espeleta, senior policy consultant at UNCCD advising on the development of the tool, to understand how the Drought Resilience Index works—and why it could reshape how countries prepare for a new drought era. From data overload to clarityThe Drought Resilience Index, part of the broader International Drought Resilience Observatory (IDRO), is designed to turn complex and fragmented data into simple scores that policymakers can use to make decisions. “Drought is one thing. Resilience to drought is another,” says Gutiérrez-Espeleta. “The aim is to help countries assess their capacity to anticipate, prepare for and adapt to drought, and to highlight where action is most needed so they can use limited resources effectively.”To capture this, the Drought Resilience Index is built around three dimensions: anticipation, preparation and adaptation. These reflect the full lifecycle of drought risk. Each dimension is assessed across four areas that shape resilience: the built environment; the natural environment, including soils, forests and wetlands; communities; and the economy —together offering a multidimensional picture of how well countries manage drought risk.Across each of these areas, experts identify one or two indicators to capture the most critical aspects of resilience, drawing on available, UN-vetted global datasets. These indicators are then standardised and combined into a composite score, enabling countries to assess their capacity to manage drought risk.For example, in anticipation, the health of ecosystems—such as forest cover or watershed integrity—can indicate how well the natural environment buffers drought impacts. In preparation, the efficiency and reach of water supply systems reflect the capacity of the built environment to conserve and distribute scarce resources. In adaptation, the share of livelihoods diversified beyond water-intensive activities shows how well the economy can withstand recurring drought conditions.“Low scores act as warning signals, pointing decision-makers to areas that require urgent attention,” explains Gutiérrez-Espeleta.Built through collaborationThe index is not being developed in isolation. It builds on years of work within the UNCCD’s Science-Policy Interface and has been shaped through consultations with top drought resilience experts from different regions, including the European Union’s Joint Research Centre, the US National Drought Monitor, the World Meteorological Organization and Yale Center for Ecosystems and Architecture.In the lead up to the 17th session of the Conference of the Parties to the UNCCD (UNCCD COP17), specialists are refining the selection of indicators, assessing available datasets and ensuring that the index is both scientifically robust and practical for policymakers.One of the key challenges is data availability. Not all countries have the same level of information, and some indicators may only exist for some parts of the world.“We are starting with the best data currently available and building from there,” Gutiérrez-Espeleta says. “As the index evolves, it will also help drive stronger and more comprehensive data collection, as has been the case with the Human Development Index.”A tool shaped by experienceThe idea for the Drought Resilience Index is rooted in experience. In 2015, as Costa Rica’s Minister of Environment, Gutiérrez-Espeleta faced a severe drought that demanded urgent, cross-sector decisions—but without a clear overview, it was difficult to prioritize action. That gap is what the Index is designed to fill. By bringing diverse data into a single framework that everybody can understand, it helps policymakers identify where systems are weakest and where action is most needed—offering, in his words, “a way to quickly see the big picture.”Rather than prescribing solutions, the Index works as a signal, highlighting where problems are most acute and pointing decision-makers towards the areas that require attention.The ambition is simple. When ministers see it at COP17, Gutiérrez-Espeleta hopes their reaction will be immediate: “This is what we needed.” From there, governments can mobilize resources and act—because while drought cannot be prevented, the vulnerability of people, economies and ecosystems can be greatly reduced.Photo : Participants at the IDRO Drought Resilience Index workshop hosted in Italy by the European Commission Joint Research Centre, including representatives of: Yale Center for Ecosystems and Architecture, National Center for Meteorology of the Kingdom of Saudi Arabia, World Meteorological Organization, United Nations Environment Programme, United Nations University Institute for Water, Environment and Health, Global Water Partnership, US National Drought Mitigation Center, NASA Goddard Space Flight Center, CIMA Research Foundation, Sahara and Sahel Observatory, CSIC-CEBAS, Ministry of Ecological Transition and Demographic Challenge of Spain, Ministry of Environment and Sustainable Development of Senegal, Center for Hydrometeorology and Remote Sensing, UK Centre for Ecology & Hydrology, Deltares, International Rice Research Institute, IGAD Climate Prediction and Applications Centre, University of Southern Queensland, UNEP-DHI Partnership, Tree Aid.
Los preparativos para la 17.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP17) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación entran en una fase decisiva, mientras la presión sobre las tierras, los sistemas alimentarios y el agua siguen enaumento a nivel mundial. Durante una visita de dos días a Ulán Bator, la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, se reunió con los dirigentes de Mongolia para avanzar en la planificación de la COP17, que tendrá lugar en la capital del país del 17 al 28 de agosto de 2026 bajo el lema ‘Restaurar la tierra, restaurar la esperanza’. Hoy en día, hasta el 40 % de las tierras del mundo ya están degradadas, lo que socava la producción de alimentos, la disponibilidad de agua y los medios de vida. Al mismo tiempo, las sequías han aumentado en casi un tercio desde el año 2000, lo que supone una carga adicional para las comunidades; especialmente, en las regiones áridas, donde la salud de las tierras es clave para la supervivencia de las poblaciones locales. Solo la sequía ya le cuesta a la economía mundial más de 300,000 millones de dólares al año, con repercusiones en cadena en los sistemas alimentarios, las cadenas de suministro y los medios de vida. De desafío global a realidad nacional En Mongolia, estos desafíos no son abstractos. Casi el 77 % de la tierra está degradada en mayor o menor medida, mientras que las sequías cada vez más frecuentes, seguidas de inviernos severos, están afectando cada vez más los medios de vida pastorales, la piedra angular de la economía y el modo de vida de un tercio de la población aproximadamente. Estos fenómenos reflejan tendencias globales más amplias. Los pastizales, que cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sustentan a unos 2.000 millones de personas, se ven cada vez más sometidos a los efectos cambio climático y el uso insostenible de la tierra, y hasta la mitad de ellos ya están degradados o en riesgo. Los suelos están perdiendo su fertilidad y su capacidad de retener agua y de sostener ecosistemas, lo que ya está afectando a la producción de alimentos, los ingresos y la resiliencia. Como respuesta, Mongolia ha lanzado iniciativas nacionales sobre restauración de la tierra, gestión de pastizales y sistemas ganaderos sostenibles para abordar estos retos y mostrar cómo la sostenibilidad medioambiental y la resiliencia económica pueden ir de la mano. Una conferencia centrada en resultados La visita de la Secretaria Ejecutiva de la CNULD no solo se centró en la organización de la COP17, sino también en cómo garantizar que la conferencia produzca resultados concretos y medibles. Esto incluye aumentar la inversión en la restauración de tierras y la resiliencia ante la sequía, fortalecer los sistemas alimentarios sostenibles y apoyar a las comunidades que se encuentran en primera línea de la degradación de las tierras. “Una tierra sana es la base de la seguridad alimentaria, los medios de vida y la estabilidad”, afirmó la secretaria ejecutiva de la CNULD, Dra. Yasmine Fouad. “Los preparativos para la COP17 están entrando ahora en una fase decisiva. Junto con Mongolia, estamostrabajando para garantizar que la conferencia tenga resultados reales, desde aumentar la inversión en la restauración de tierras y la resiliencia ante la sequía hasta fortalecer los sistemas alimentarios y apoyar a las comunidades en mayor riesgo”. Las autoridades de Mongolia también hicieron hincapié en su compromiso de impulsar el desarrollo verde y aprovechar la COP17 como una oportunidad para fortalecer la acción tanto a nivel nacional como mundial. “La desertificación se ha convertido en un problema que afecta al entorno de vida de todos los ciudadanos de nuestro país. Por ello, el Gobierno de Mongolia declarará el desarrollo verde como prioridad nacional. Presentaremos la Ley sobre el Cambio Climático al Gran Khural del Estado (Parlamento). Promoveremos nuestra política de desarrollo verde a nivel mundial, atraeremos inversiones y crearemos nuevas oportunidades. También aceleraremos nuestros esfuerzos de desarrollo de infraestructuras y proyectos”, afirmó el primer ministro de Mongolia, Uchral Nyam-Osor. Una cuestión de estabilidad La degradación de tierras y la sequía cada vez tienen un mayor reconocimiento en tanto que multiplicadores de riesgos sistémicos. Intensifican la competencia por la tierra y el agua, destruyen medios de vida y pueden contribuir al desplazamiento y la inestabilidad. En muchas partes del mundo, estas presiones ya están vinculadas al aumento de la inseguridad alimentaria y al creciente estrés social y económico. Cuando la tierra ya no puede sustentar a las comunidades, los impactos se dejan sentir en todos los sistemas, desde losmedios de vida locales hasta la estabilidad nacional. Sus efectos van mucho más allá del medio ambiente, ya que condicionan los sistemas alimentarios, la resiliencia económica y la cohesión social, especialmente en regiones tensionadas. Abordar estos retos no es, por lo tanto, solo una prioridad medioambiental, sino también de desarrollo y económica. Es, además, una inversión en estabilidad, que ayuda a reducir la presión sobre los recursos escasos, a fortalecer los medios de vida y a construircomunidades más resilientes. Prioridades de la COP17 La COP17 reunirá a gobiernos, instituciones financieras, científicos, la sociedad civil y el sector privado para acelerar las medidas de restauración de la tierra y resiliencia ante la sequía. Entre las prioridades clave se incluyen ampliar la financiación, fortalecer la preparación ante la sequía, avanzar en la gestión sostenible de tierras y la revalorizar el papel de los pastizales y las comunidades pastorales, especialmente en el contexto del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores en 2026. Como la primera de las tres COP de las Convenciones de Río en 2026, la COP17 llega en un momento en el que tanto magnitud del desafío, como el coste de la inacción, son patentes. La atención se centra ahora en convertir los compromisos en resultados y garantizarque las soluciones lleguen al terreno. En Mongolia y tantos otros lugares donde los retos ya son evidentes, esta ambición no es algo abstracto. De ahí la importancia de los próximos pasos y del legado de las medidas que se adopten en la COP17. Para consultas de los medios de comunicación Oficina de Prensa de la CNULD: press@unccd.int Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz global para las tierras. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acciónglobal para restaurar y gestionar las tierras del mundo en favor de la sostenibilidad de la humanidad y del planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 Partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los impactos actuales de la degradación de las tierras y promover la gestión responsable de las tierras en el futuro, con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva.
Distribution: To United Nations Secretariat units and bodies, specialized agencies and related organizations and intergovernmental organizations accredited as observers to the Conference of the Parties. The secretariat of the United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) would like to inform that the seventeenth session of the Conference of the Parties (COP17), the twenty-fourth session of the Committee for the Review of the Implementation of the Convention (CRIC24) and the seventeenth session of the Committee on Science and Technology (CST17) to the UNCCD will take place in Ulaanbaatar, Mongolia, from 17 to 28 August 2026. The secretariat of the UNCCD has the honour to invite the representatives of your organization to participate in COP17 under the overarching theme “Restoring Land, Restoring Hope”. Regional in person consultations of affected country Parties of the Convention’s regional implementation annexes for Africa, Asia, Latin America and the Caribbean, Northern Mediterranean and Central and Eastern European country Parties in preparation to COP17 will be convened in Ulaanbaatar prior to the session from 15 to 16 August 2026, at the COP17 venue. Regional virtual consultations meetings will be implemented from 26 March until 9 July 2026. During the initial segment, from 17 to 21 August, in addition to the CST17 and CRIC24 sessions, the Committee of the Whole (COW) would initiate its work. In order to ensure the effectiveness of the civil society input in the deliberations of the COP, two half-days of open dialogue sessions have been planned on 20 August in the morning and 24 August in the afternoon. Also, in line with decision 36/COP.16 paragraph 2 and further to the request in decision 25/COP.16 paragraph 8, the convening of the Gender Caucus and other mandated events are included in programme of work. The High-Level Segment will take place during the second week of the COP, starting with a Heads of States Summit that will be organized by the Government of Mongolia on 23 August. The ministerial segment will follow, including ministerial dialogues and high-level special events that will be organized under thematic days, starting on August Monday 24 with Finance Day, Tuesday 25 with Water Day, Wednesday 26 Land and People Day, Thursday 27 Food Systems and Soil Health Day. During these days the agenda includes among others the following official events: on Monday (a) Ministerial Dialogue on innovative financial mechanisms for healthy land and drought resilience, and (b) the Business for Land Forum; on Tuesday (c) Ministerial Dialogue on accelerating drought resilience, (d) Special High Level event on Sand and Dust Storms; on Wednesday (e) Ministerial Dialogue on the Restoration of Rangelands and the well-being of Pastoralists’ Communities, (f) Youth Forum, (g) Gender Caucus, (h) Special Event on Indigenous Peoples and Local Communities Caucuses; on Thursday (i) Special Ministerial and High-Level event on Food Systems and Soil Health. During the thematic days, other high-level meetings, forums and side events will take place as part of an ambitious Riyadh-Ulaanbaatar Action Agenda for COP17, which is conceived as a platform to accelerate action and showcase solutions, innovations on finance, policy, coalitions, partnerships, technologies, operations in value chains to restore degraded land, manage and protect water, proactively manage drought, support food security, and build resilience economies and societies. The events will include the participation of political leaders, country delegates, representatives of financial institutions, CEO’s, mayors, academia, civil society organizations, parliamentarians, indigenous and local communities. Specific information about the thematic days and the events will be uploaded at https://www.unccd.int/cop17. During the concluding segment, the COP will consider all decisions not previously adopted. It will decide inter alia on the programme of work and date and venue of the eighteenth session of the COP and of the twenty-fifth session of the CRIC and any further decision on the matter taken during the current session. In order to assist delegations in preparing for the conference, a provisional agenda and relevant documents for the session will be made available on the UNCCD website. All relevant information for participation at COP17 will be made available on the UNCCD COP17 webpage at the following link: https://www.unccd.int/cop17/participate and on the host country COP17 website: https://unccdcop17.org. Please also note that COP17 will be a paperless session. Accordingly, official pre-session documents for COP17/CRIC24/CST17 sessions will be made available on the UNCCD website and the UNCCD Conference app. Official documents prepared in session will also be posted on the website and the Conference app. Limited quantities may be printed on site on demand only. Online registration will be available from 1 May 2026 on this link: https://indico.un.org/e/unccd-cop17. All participants are required to upload an official nomination letter confirming their capacity to attend the COP17 session. For more information on the online registration, please refer to the UNCCD COP17 webpage. The secretariat would like to draw your attention that participants are responsible for getting their own visas, hotel reservations and any type of health or other insurance they may need. Participants requiring visas must therefore obtain these from the Embassies or Consulates of Mongolia in their country or through electronic means, before their departure to Ulaanbaatar. Additional information on the session will be communicated in due course. Sincerely yours, Yasmine Fouad Executive Secretary