Latest news & stories

Keyword

Filter by

Date

Category

Tags

Topics

Year

Un punto de inflexión para las tierras y la resiliencia en América Latina y el Caribe

En una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo, los países se enfrentan a una creciente degradación de la tierra y redoblan sus esfuerzos para la resiliencia En Panamá, la relación entre la tierra y el agua es patente se mire donde se mire. Las laderas boscosas alimentan los ríos que sustentan a las comunidades, los ecosistemas y una de las vías fluviales más estratégicas del mundo. La geografía del país es un recordatorio de algo que América Latina y el Caribe saben bien: una tierra saludable es sinónimo de resiliencia; mientras que una tierra que se degrada daña las economías y las sociedades sin tener en cuenta las fronteras.  Esta constatación es cierta para los 33 países de la región. Desde las tierras áridas del norte de México hasta las selvas tropicales del Amazonas y las naciones insulares del Caribe, América Latina y el Caribe poseen una riqueza natural extraordinaria, pero también están experimentando algunos de los cambios ambientales más rápidos del mundo. Según las últimas evaluaciones de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), 394 millones de hectáreas, casi una quinta parte de la superficie terrestre registrada, ya están degradadas. En algunas subregiones, las estimaciones científicas llegan hasta el 40 %. Solo en Panamá, más del 32 % de la tierra muestra signos de degradación.  Estas presiones adoptan muchas formas. En el Corredor Seco, los cambios en los patrones de lluvia afectan a los cultivos e incluso a las rutas de navegación. En la cuenca del Amazonas, las estaciones secas récord han puesto a prueba los ríos esenciales para la alimentación, la energía hidroeléctrica y el transporte. En la cuenca del Río de la Plata, una sequía prolongada ha influido en los precios mundiales de las materias primas. Los incendios forestales, que antes eran esporádicos, ahora son más frecuentes en varios países. Para las islas pequeñas con reservas limitadas de agua dulce, la escasez de agua es cada vez más grave.  Sin embargo, la región también muestra su determinación y creatividad. Las comunidades están restaurando laderas degradadas, reactivando la agrosilvicultura, protegiendo las cuencas hidrográficas y fortaleciendo los sistemas de alerta temprana.  Su trabajo refleja lo que la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, describió como la base de la resiliencia: “Las tierras y los suelos sanos son la base de la alimentación, el agua, la estabilidad y la paz”.  Este compromiso es visible en la vida cotidiana: en la forma en que los agricultores se adaptan a los cambios en las precipitaciones, en el manejo de las tierras por parte de los pueblos indígenas, en la recuperación de los bosques y pastizales, y en las iniciativas locales que protegen las fuentes de agua. En conjunto, estos esfuerzos forman un mosaico de resiliencia, desde los paisajes montañosos hasta las llanuras costeras. Realidades regionales,  diálogo global Los retos y soluciones compartidos than servido de base para los recientes intercambios en la ciudad de Panamá, celebrados paralelamente a la 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC23). Aunque no se trata de un foro de negociación,  CRIC23 brindó a los países la oportunidad de reflexionar sobre preocupaciones comunes y contribuir a un debate más amplio sobre la tierra y la resiliencia. La experiencia vivida en la región refleja sus presiones medioambientales: los agricultores se adaptan a los nuevos patrones estacionales, los custodios indígenas restauran los paisajes con conocimientos ancestrales y los gobiernos desarrollan estrategias para gestionar las sequías que transforman sectores enteros. Al mismo tiempo, están surgiendo nuevas oportunidades, desde soluciones basadas en la naturaleza hasta la gestión integrada de incendios y la planificación a largo plazo para las sequías. En medio de estos intercambios, Brasil hizo un claro llamamiento a la acción coordinada a nivel regional y mundial. Edel Moraes, secretario nacional de Pueblos Tradicionales, Comunidades Locales y Desarrollo Rural Sostenible del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, destacó: “La degradación de tierras y el aumento de los riesgos de sequía exigen una acción urgente y coordinada. Proteger los suelos, restaurar los ecosistemas y fortalecer los territorios resistentes a la sequía es esencial para la seguridad alimentaria y la prosperidad rural. Brasil destaca el liderazgo de las mujeres, los pueblos indígenas y las comunidades locales, cuyos conocimientos y gestión son fundamentales para el éxito de la restauración y la gestión sostenible de la tierra. También pedimos una mayor sinergia entre las Convenciones de Río —la CNULD, la CMNUCC y el CDB— para reducir la fragmentación, armonizar el apoyo y ampliar el acceso a una financiación predecible para los países en desarrollo. Brasil mantiene su compromiso de promover soluciones integradas que aporten beneficios reales sobre el terreno y apoyen una transición justa, inclusiva y sostenible”. Los gobiernos ya están poniendo en marcha marcos sólidos para restaurar tierras y preapararse para las sequías. El siguiente paso es movilizar inversiones a la escala necesaria. Como en muchas regiones, las limitaciones financieras restringen la capacidad de destinar fondos sostenidos al cuidado de las tierras y el agua. De aquí la importancia de ampliar el acceso a diversas fuentes de financiación pública, privada y comunitaria. El liderazgo de Panamá en materia de tierras, agua y acción climática Panamá ilustra la interconexión que están la tierra, el agua y la estabilidad económica. Sus bosques y cuencas hidrográficas sustentan la biodiversidad, los medios de vida locales y un canal que transporta el 6 % del comercio mundial. Pocos países muestran más claramente cómo la gestión medioambiental apoya las economías nacionales y mundiales. El Compromiso con la Naturaleza del país aúna la tierra, la biodiversidad y la acción climática en una única visión estratégica. Demuestra cómo las soluciones basadas en la naturaleza pueden servir a las comunidades al tiempo que promueven los objetivos de desarrollo nacional y los objetivos de las tres Convenciones de Río. Y desde el traslado de la oficina regional de la CNULD a la ciudad de Panamá a principios de 2024, la cooperación entre las naciones de América Latina y el Caribe se ha profundizado, fortaleciendo la capacidad de la región para acelerar la acción colectiva.  El camino hacia la COP17 Las perspectivas que surgieron en Panamá contribuirán a la contribución de la región a la 17.ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP17) de la CNULD, que se celebrará en Ulán Bator del 17 al 28 de agosto de 2026. La resiliencia a la sequía, los pastizales, el liderazgo indígena y la financiación de la restauración serán temas centrales, y América Latina y el Caribe, caracterizados tanto por su vulnerabilidad como por su inmenso potencial de restauración, desempeñarán un papel decisivo.  Surgió con fuerza un mensaje compartido: la restauración de la tierra comienza con las personas. Como destacó el Secretario Ejecutivo de la CNULD: “No se puede proteger la tierra sin proteger a las personas que la cuidan: las mujeres, los jóvenes, los custodios indígenas, los agricultores y los pastores. Si queremos una tierra más saludable, debemos fortalecer los derechos, los recursos y las oportunidades de las comunidades que dependen de ella.” Su mensaje resonó en Panamá, reforzando el reconocimiento de la región de que los paisajes resilientes tienen sus raíces en comunidades resilientes. Mirando hacia el futuro Se está perfilando una dirección común: restaurar la tierra, fortalecer la resiliencia a la sequía y situar a las comunidades en el centro de la acción. Desde el Amazonas hasta los Andes, desde el Corredor Seco hasta el mar Caribe, América Latina y el Caribe están trabajando por un futuro en el que una tierra saludable sustente comunidades prósperas y en el que el liderazgo regional ayude a orientar la acción global de cara a la COP17 y más allá.  

Un punto de inflexión para las tierras y la resiliencia en América Latina y el Caribe
A Moment of Recognition: UNCCD Executive Secretary Dr. Yasmine Fouad Awarded the Nobel Sustainability Medal 2025

The United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD) is proud to celebrate a historic moment as its Executive Secretary, Dr. Yasmine Fouad, has been awarded the 2025 Nobel Sustainability Medal by the Nobel Sustainability Trust, one of the world’s most distinguished recognitions for leadership in sustainability.This honor reflects more than two decades of Dr. Fouad’s contributions to environmental governance, climate resilience, and community-centered development across Africa, the Arab region, and the world. It also underscores the growing international appreciation for the work of the UNCCD, as land restoration, drought resilience, and sustainable livelihoods become increasingly central to global environmental and development agendas.From the beginning of her career, Dr. Fouad has been driven by a simple but powerful belief: sustainability must begin with people. Her journey has taken her from scientific research in Egypt’s most vulnerable communities, to leading global negotiations, to shaping national environmental policy as Egypt’s Minister of Environment. Throughout this path, she has consistently emphasized that land is not only an ecological asset, but the foundation of human dignity, stability, and opportunity.Her leadership has always been shaped by her human story as much as her professional achievements. She often recalls a moment at the 2018 UN Biodiversity Conference when one of her sons walked into the negotiation hall, approached the podium, and placed his hands on the gavel as delegates applauded. It was, she says, a reminder that while leaders negotiate for agreements, children negotiate for their future. This intergenerational sense of responsibility continues to define her approach to sustainability and diplomacy.Today, the world faces unprecedented pressures on land and water. A quarter of the planet’s land is degraded, droughts are intensifying, and millions of people are losing the resources they depend on. Under Dr. Fouad’s leadership, UNCCD has strengthened its efforts to reverse these trends by elevating land restoration as a pathway to resilience, by advancing more inclusive approaches to drought preparedness, and by ensuring that the voices of women, youth, Indigenous Peoples, and rural communities shape global action.Her tenure has also ushered in renewed momentum toward key global milestones. The Tafa’ul Process, inspired by the spirit of constructive optimism, is guiding a fresh dialogue on drought resilience. The upcoming COP17 in Mongolia is expected to deepen commitments to land stewardship, particularly as the world observes the International Year of Rangelands and Pastoralists in 2026.As she accepted the award, Dr. Fouad dedicated it to the women who rebuild their communities in silence, to the young people who refuse to inherit despair, to the workers who transform scarcity into creativity, and to the families who choose hope every day. Her words capture the heart of the UNCCD’s mission: that sustainability is not purely technical work, but work grounded in humanity, in livelihoods, in cultural heritage, and in the right of every person to thrive on healthy, productive land.Her recognition arrives at a pivotal moment for global environmental action. As the world seeks solutions that are equitable, resilient, and just, Dr. Fouad’s leadership offers a model of diplomacy that is principled, compassionate, and grounded in real-world experience. Her story is a reminder that environmental stewardship is not solely about restoring ecosystems, but about restoring hope and opportunity for communities everywhere.UNCCD extends its warmest congratulations to Dr. Yasmine Fouad for this extraordinary achievement. The Convention looks forward to continuing its work under her guidance as it supports countries and communities in building a more resilient, humane, and sustainable future.

A Moment of Recognition: UNCCD Executive Secretary Dr. Yasmine Fouad Awarded the Nobel Sustainability Medal 2025
La reunión de la ONU en Panamá impulsa vías financieras y de cooperación para la acción global contra la sequía y la degradación de tierras

La Agenda de Acción de Riad avanza con iniciativas como la Alianza Global de Riad para la Resiliencia a la Sequía y el Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía  El Caucus de los Pueblos Indígenas y el Caucus de Género se erigen como voces poderosas en el proceso de la CNULDNuevos informes sitúan a los pequeños Estados insulares en desarrollo y a los pastizales en el punto de mira en vísperas de la COP17 Bonn/Ciudad de Panamá, 5 de diciembre de 2025 – Coincidiendo con el Día Internacional de los Suelos, la reunión que marca el ecuador entre las conferencias de las Naciones Unidas sobre la tierra celebradas en Riad y Ulán Bator llegó a su fin en Panamá, tras cinco días de intenso diálogo sobre los avances en la lucha contra la pérdida mundial de suelos fértiles, la degradación de la tierra y la sequía. Las 197 partes reunidas en la 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC23) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) prepararon el terreno para la próxima conferencia sobre la tierra que se celebrará en Mongolia en 2026, en la que se pedirá a las naciones que protejan los valiosos recursos terrestres e hídricos del mundo, ya que la demanda mundial de alimentos y energía sigue aumentando. Como parte del camino de Riad a Ulán Bator, los delegados y los actores no estatales trataron sobre cómo avanzar en la Agenda de Acción que surgió de la COP16, incluyendo la Asociación Global de Riad para la Resiliencia a la Sequía y el Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía. El centro de los debates fue cómo aprovechar mejor los nuevos marcos de cooperación y financieros para movilizar fondos privados y bilaterales para la acción sobre tierras y sequía sobre el terreno. Además, sentaron las bases para la reanudación de las negociaciones de un marco mundial contra la sequía en la 17.ª Conferencia de las Partes (COP17), que tendrá lugar en agosto de 2026. El proceso Tafa'ul, el primero de tres diálogos informales y voluntarios sobre el tema liderados por la presidencia de la COP16, avanzó en el establecimiento de la confianza entre las Partes antes de las conversaciones en Mongolia. El CRIC23 también fue testigo de los avances en la puesta en marcha de la Alianza Mundial de Riad para la Resiliencia frente a la Sequía, que aprobó su sistema de gobernanza y presentó un plan de acción para ayudar a unos 70 países a reducir su vulnerabilidad ante uno de los peligros más mortíferos y costosos del mundo. Otros aspectos destacados fueron la reunión del Caucus de Género, creado en la COP15 en Abiyán e incluido en la agenda oficial por primera vez este año como un espacio para influenciar  una política de tierras que tenga en cuenta las cuestiones de género; el Caucus de la Juventud y la primera reunión oficial del Caucus de los Pueblos Indígenas, creado en la COP16, que pidió una participación significativa en las políticas y programas sobre tierras y la sequía a nivel multilateral y nacional. Durante la CRIC23, las partes evaluaron los avances en cuestiones como el fomento de la capacidad, la presentación de informes, el género, la tenencia de la tierra y la aplicación de los objetivos voluntarios de neutralidad enla degradación de las tierras (LDN).  La secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad, subrayó el poder del multilateralismo y, en nombre de la Secretaría de la CNULD, reafirmó la determinación de ayudar a los países a traducir los compromisospolíticos en resultados claros para las personas y el planeta: “Los planes nacionales de neutralidad frente a la sequía y la degradación de las tierras sin financiación siguen siendo palabras sobre el papel. Nuestra misiónahora es desbloquear la financiación y las inversiones para la protección, la restauración y la resiliencia, incluso del sector privado, para que los países puedan lograr un cambio real sobre el terreno. Desde Panamá hasta Ulaanbaatar, debemos mantener el impulso y garantizar que los compromisos se traduzcan en acciones”.  Las voces de los indígenas y las mujeres Los participantes en la primera reunión del Caucus de los Pueblos Indígenas hicieron hincapié en su papel como guardianes de la tierra. Juntos, representantes de todo el mundo pidieron tener voz en la toma de decisiones, que se reconociera su sabiduría milenaria y que se les diera acceso a la financiación. Mientras tanto, se está trabajando para convocar el primer Caucus de Comunidades Locales, creado en la COP16.  “Los pueblos indígenas aquí reunidos sabemos lo que queremos de la COP17”, afirmó Hindou Oumarou Ibrahim, coordinadora de la Asociación de Mujeres y Pueblos Indígenas del Chad (AFPAT). “Queremos que se nos escuche en el proceso, no como observadores, sino como participantes. Queremos tener acceso directo a la financiación para aplicar las decisiones de la COP17 en nuestros territorios. Queremos que nuestros conocimientos ancestrales se integren en los debates científicos. Los pueblos indígenas no son una casilla que marcar. Somos una voz esencial para garantizar que la tierra siga sustentando a la humanidad en los años venideros”. El Caucus de Mujeres llamó la atención sobre el liderazgo de las mujeres indígenas en la gestión sostenible de la tierra y los impactos de género de las tormentas de arena y polvo, con miras a informar las recomendaciones con perspectiva de género que surgen de los procesos de la CNULD. Además, las mujeres de los países en desarrollo afectados por la sequía recibieron capacitación en negociación en preparación para la COP17 a través del Fondo de Delegadas (WDF), lo que supone un paso adelante, ya que las mujeres solo representaban el 33 % de los delegados en la última sesión del CRIC. Todas las reuniones contaron con el apoyo de los Voluntarios de las Naciones Unidas, que también facilitarán la COP17, ya que el mundo celebra en 2026 el Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Sostenible (IVY 2026) para reconocer sus contribuciones.  Islas y pastizales Un nuevo informe informativo de la CNULD destacó que cada centímetro de tierra es vital para la supervivencia de los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), que se enfrentan a los crecientes efectos de la sequía y la pérdida de tierras cultivables. La superficie de los PEID afectada por al menos seis meses de sequía extrema al año ha aumentado hasta el 17 % en el periodo 2014-2023, frente al 2 % entre 1961 y 1970. Mientras tanto, la urbanización, la agricultura insostenible y las industrias extractivas están alimentando la degradación de la tierra en algunos de los territorios más pequeños, aislados y pobres del mundo, que se encuentran entre los más vulnerables al cambio climático. Otro informe reveló que la restauración de los pastizales ofrece uno de los mayores rendimientos de cualquier inversión en ecosistemas, con beneficios que alcanzan hasta 35 dólares por cada dólar invertido, según las conclusiones preliminares de un análisis global de costes y beneficios realizado por la Iniciativa sobre la Economía de la Degradación de la Tierra (ELD). Ambos informes se presentarán en su totalidad en la COP16 en Mongolia, coincidiendo con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (IYRP) y en un momento en que los PEID se están uniendo para hablar con una sola voz en el proceso de la CNULD sobre sus retos y oportunidades únicos. De Riad a Mongolia En diciembre de 2024, en la COP16 celebrada en Riad, las partes adoptaron la primera decisión importante sobre las tierras agrícolas, hicieron hincapié en la necesidad de involucrar al sector privado a través de la iniciativa Business4Land y movilizaron miles de millones para la acción contra la sequía y la degradación de la tierra en los países más vulnerables del mundo. Ese legado se está trasladando a la COP17. Por ejemplo, la reunión celebrada en Panamá impulsó la consulta dirigida por la FAO para elaborar orientaciones sobre la histórica decisión de la COP de evitar, reducir y revertir la degradación de las tierras agrícolas y los suelos. El documento, que estará dirigido a los responsables de la toma de decisiones y a los profesionales, ofrecerá a las naciones vías específicas para abordar la pérdida de tierras fértiles, lo cual es crucial para alcanzar los objetivos de la LDN, ya que alrededor del 60 % de la degradación se produce en tierras agrícolas. El Excmo. Sr. Osama Faqeeha, Viceministro de Medio Ambiente, Agua y Agricultura del Reino de Arabia Saudita, Presidencia de la COP16 de la CNULD, dijo: “Como dijo el Secretario General de las NacionesUnidas, António Guterres, ‘Vivimos en la tierra y vivimos de la tierra, pero la tratamos como si fuera basura’. Ya es hora de que la valoremos por lo que vale. La CRIC23 ha sido una oportunidad para mantener el impulsoen materia de tierra y sequía en el camino de Riad a Ulán Bator, y para armonizar los esfuerzos en materia de innovación y financiación para las generaciones presentes y futuras”. El Sr. Batmunkh Dondovdorj, Asesor Especial del Ministro y Presidente de la Oficina Nacional de la próxima Presidencia de la COP17, declaró: “De cara al futuro, nuestro objetivo como próxima Presidencia es ayudar a celebrar una COP inclusiva, equilibrada, con base científica y orientada a soluciones prácticas. Una COP que refleje la diversidad regional, refuerce la cooperación entre sectores, reúna a gobiernos, científicos, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas, comunidades y socios, y avance de forma tangible hacia la neutralidad en la degradación de las tierras y la resiliencia a la sequía”.  Notas para los editores Los recursos visuales sobre el CRIC 23 y el panel de datos de la CNULD están disponibles aquí: https://trello.com/b/zq0kxtkK/unccd-cric23-panama-2025 Para obtener más información sobre la Convención y la CRIC 23, visite el sitio web de la CNULD: https://www.unccd.int/cric23 Acerca de la CNULD La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) es la visión y la voz mundial para la tierra. Unimos a gobiernos, científicos, responsables políticos, el sector privado y las comunidades en torno a una visión compartida y una acción global para restaurar y gestionar la tierra del mundo en aras de la sostenibilidad de la humanidad y el planeta. Mucho más que un tratado internacional firmado por 197 Partes, la CNULD es un compromiso multilateral para mitigar los efectos actuales de la degradación de la tierra y promover la gestión  responsable de la tierra en el futuro, con el fin de proporcionar alimentos, agua, refugio y oportunidades económicas a todas las personas de manera equitativa e inclusiva.  Acerca de CRIC23 Representantes de 196 países y de la Unión Europea se reúnen en Panamá del 1 al 5 de diciembre de 2025 para examinar sus esfuerzos contra la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), una de las tres convenciones de Río, junto con la biodiversidad y el clima. La 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC 23) de la CNULD reunirá a unos 500 delegados de gobiernos, la sociedad civil y el mundo académico para evaluar los progresos realizados en la consecución de los objetivos de la Convención.  

La reunión de la ONU en Panamá impulsa vías financieras y de cooperación para la acción global contra la sequía y la degradación de tierras
CRIC23 Media advisory – 5 December 2025

Final Press Release – CRIC23 A closing press release will be issued summarizing the outcomes of CRIC23. It will be published on the UNCCD website and shared with all accredited media. NO CLOSING PRESS CONFERENCE There will be no closing press conference. Journalists may contact UNCCD Communications for interviews or clarifications. Comunicado Final – CRIC23 Se emitirá un comunicado de prensa final que resumirá los resultados de CRIC23. Será publicado en el sitio web de la CNULD y compartido con todos los medios acreditados. SIN CONFERENCIA DE PRENSA DE CLAUSURA No habrá conferencia de prensa de clausura. Los periodistas pueden contactar a la Oficina de Comunicación de la CNULD para entrevistas o aclaraciones.  

CRIC23 Media advisory – 5 December 2025
Cómo pequeños agricultores crearon uno de los paisajes más resilientes de Panamá

Jimmy Mariscal creció en las colinas de la cuenca del Canal de Panamá, donde los cafetales formaban parte de la vida cotidiana. Sus abuelos cuidaban sus cafetos de la variedad caracolillo para uso doméstico, secando los granos al sol y preparando café solo para la familia. El café era una tradición, no un medio de vida. Era una práctica que se transmitía silenciosamente de generación en generación. Hoy en día, Jimmy es uno de los miles de pequeños productores que se han beneficiado de una colaboración a largo plazo entre las comunidades de la cuenca y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Durante dos décadas, esta colaboración ha ayudado a los agricultores a pasar de las parcelas tradicionales a sistemas agroforestales que, además de ser resilientes a los cambios en el clima, protegen la biodiversidad, estabilizan el suelo y conservan los recursos hídricos.La cuenca actual es el resultado de décadas de gestión comunitaria y del apoyo de la ACP: un paisaje más resiliente y gestionado de forma sostenible.Esta asociación a largo plazo llevó a Yasmine Fouad, secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), al Centro de Visitantes de Miraflores del Canal de Panamá el 3 de diciembre, durante una visita de campo organizada por la ACP y el Ministerio de Medio Ambiente de Panamá. Allí se reunió con Jimmy y los miembros de Cuencafé, un colectivo de pequeños productores que cultivan y procesan café de alta calidad y adaptado a las nuevas condiciones climáticas.La visita permitió observar de cerca cómo la gestión comunitaria apoya los medios de vida rurales al tiempo que protege el sistema de agua dulce que sustenta el Canal.Los productores describieron cómo comenzó la transformación. La ACP comprendió desde el principio que la protección del agua del Canal dependía de la salud de las tierras circundantes y de las personas que las cuidaban. Sin autoridad para hacer cumplir la conservación, la institución creó un modelo centrado en el apoyo y los incentivos. Inspirándose en la experiencia de Costa Rica de recompensar a los agricultores que protegen los bosques, la ACP adaptó la idea a la cuenca, ofreciendo a los productores apoyo práctico, desde plántulas y asesoramiento técnico hasta títulos de propiedad y consejos comunitarios que dan forma a las decisiones.Esta asociación estable y basada en la confianza se fortaleció con el tiempo. Como explicó Raúl Martínez, gerente de Sostenibilidad Socioambiental de la fACP: “Cuando la restauración ayuda a las familias a mejorar sus medios de vida, se convierte en una responsabilidad que todos comparten y la tierra permanece protegida”.Gracias a este modelo basado en incentivos, y especialmente a la introducción del café como un cultivo viable y de alto valor, los agricultores obtuvieron una razón para mantener los árboles en pie e invertir en sistemas agroforestales que conservan el suelo y el agua.Estas decisiones hicieron que, en última instancia, la cuenca del Canal de Panamá sea hoy uno de los paisajes menos deforestados del país.La finca de Jimmy refleja ese cambio. Con el apoyo de actividades de desarrollo comunitario y asistencia técnica, introdujo variedades mejoradas de café, plantó árboles de sombra, cuidó su suelo y perfeccionó las técnicas de secado y procesamiento. Lo que antes solo servía para satisfacer las necesidades de la familia se ha convertido en un sistema climáticamente inteligente que favorece tanto la generación de ingresos como la salud del ecosistema.A medida que más familias se sumaron a la iniciativa, formaron Cuencafé, cuyo café ahora llega a los mercados de la ciudad de Panamá. Sus sistemas agroforestales ayudan a regular el agua y protegen la cuenca contra la intensificación de la sequía, una contribución importante en un país donde el 32 % de la tierra —2,37 millones de hectáreas— ya está degradada.Durante la visita, la Secretaria Ejecutiva escuchó a los productores describir cómo los cambios en las precipitaciones y el aumento de las temperaturas han alterado su trabajo. Les preguntó en detalle sobre los retos a los que se enfrentan ahora: cómo ha cambiado la lluvia, cómo afecta la escasez de agua a la siembra y cómo están cambiando los suelos.Los agricultores explicaron que los años de restauración de la tierra —ampliación de la cobertura forestal, diversificación de los cultivos y protección de los suelos— les han permitido retener el agua y mantener la producción, incluso cuando las sequías son cada vez más frecuentes.“Lo que veo aquí es una restauración que funciona porque comienza con las personas”, dijo la secretaria ejecutiva de la CNULD, Yasmine Fouad. “Cuando se confía en las comunidades y se las apoya como guardianas de sus tierras, protegen los suelos que sostienen las laderas, las aguas que alimentan el canal y la dignidad de las familias que dependen de ambos. El impacto se extiende mucho más allá de las granjas individuales: fortalece toda la cuenca y las generaciones que la heredarán”.Hoy en día, esa transformación es visible en toda la cuenca. Una práctica que antes alimentaba el consumo doméstico, ahora ayuda a conservar el agua, sostener las economías rurales y proteger uno de los paisajes más estratégicos del país. Lo que comenzó como pequeñas parcelas de café cultivado a la sombra se ha convertido en un modelo de resiliencia climática impulsado por la comunidad.Mientras Panamá acoge la CRIC23, el Comité de Examen de la Aplicación de la Convención, un momento en el que los países se reúnen para reflexionar sobre cómo cuidan su tierra, la cuenca muestra cómo la restauración basada en una colaboración a largo plazo, la confianza y el liderazgo comunitario pueden restaurar mucho más que la tierra.

 Cómo pequeños agricultores crearon uno de los paisajes más resilientes de Panamá
Vastas e infravaloradas: los pastizales, bajo una amenaza creciente

Nuevas pruebas demuestran que los pastizales se están degradando más rápidamente que las selvas tropicales en algunas regiones, a pesar de que aportan múltiples beneficios y sustentan a 2,000 millones de personas Bonn/Ciudad de Panamá, 4 de diciembre de 2025. Desde las tierras áridas de América Latina y África hasta las estepas de Asia Central, los pastizales sustentan la seguridad alimentaria, la estabilidad climática y culturas pastorales centenarias. Estos vastos paisajes, que cubren la mitad del planeta, almacenan una cantidad significativa de carbono, amortiguan los extremos climáticos y regulan el agua en algunas de las regiones más áridas del mundo.  Sin embargo, a pesar de su inmenso valor, los pastizales siguen siendo uno de los ecosistemas más ignorados del planeta. En varias regiones, se están deteriorando más rápidamente que las selvas tropicales, lo que tiene graves consecuencias para la seguridad alimentaria, la resiliencia climática y los medios de vida rurales.  La restauración de los pastizales ofrece uno de los mayores rendimientos de cualquier inversión en ecosistemas, con beneficios que alcanzan hasta 35 dólares por cada dólar invertido. Estos nuevos resultados preliminares de un análisis global de costes y beneficios realizado por la Iniciativa sobre la Economía de la Degradación de la Tierra (ELD) se han presentado hoy en la reunión de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) que se celebra este año en Panamá, la 23.ª sesión del Comité de Examen de la Aplicación de la Convención (CRIC23).  El científico jefe de la CNULD, Barron Joseph Orr, explica: “El análisis confirma lo que muchas comunidades pastorales saben desde hace mucho tiempo: los pastizales son activos ecológicos y económicos estratégicos, no tierras marginales. Estos beneficios provienen de una mayor productividad de la vegetación, un mayor almacenamiento de carbono, una mayor retención de agua y la prevención de la degradación”. “La urgencia es evidente. Entre el 25 % y el 50 % de los pastizales del mundo están degradados o en peligro, lo que debilita los ciclos del agua, la productividad ganadera, la biodiversidad y los medios de vida rurales. En regiones como el Sahel, Asia Central y partes de América del Sur, las presiones climáticas ya están reduciendo la productividad y restringiendo la movilidad de los pastores, con efectos secundarios para la seguridad alimentaria”, afirmó Orr. Mark Schauer, oficial superior de programas de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit, GIZ), que coordina la Iniciativa ELD, afirmó: “La restauración de los pastizales tiene sentido desde el punto de vista económico y ecológico. Al reforzar la base empírica y trabajar con las comunidades pastorales, podemos ayudar a los países a diseñar inversiones que permitan alcanzar la resiliencia a largo plazo”. Durante más de una década, la Iniciativa ELD ha proporcionado a los gobiernos datos sobre el valor económico real de las tierras sanas y las enormes pérdidas causadas por su degradación. Su nuevo documento de debate, The Business Case for Investment in Rangeland Restoration (‘Argumentos económicos a favor de la inversión en la restauración de pastizales’), presentado en la CRIC23, irá seguido de una evaluación completa en la COP17 de la CNULD, que se celebrará en Mongolia el próximo mes de agosto. “Cada vez hay más pruebas que confirman que los pastizales, durante mucho tiempo considerados espacios marginales o ‘vacíos’, son en realidad fundamentales para la acción climática, la seguridad alimentaria e hídrica y el desarrollo rural sostenible. Con la evaluación económica completa prevista antes de la COP17, la CRIC23 ha reforzado las bases técnicas y políticas necesarias para aumentar la inversión en estos vastos paisajes que sustentan la vida”, añadió Schauer. Los expertos subrayaron que la restauración eficaz de los pastizales no depende de costosas obras de ingeniería. Requiere derechos seguros sobre la tierra y el agua, una gobernanza dirigida por las comunidades y un pastoreo sostenible basado en la movilidad. Cuando los pastores pueden desplazarse según las condiciones estacionales, la vegetación se recupera más rápidamente, los suelos retienen más humedad y las reservas de carbono se mantienen estables. Este enfoque también refuerza la resiliencia de los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y otras personas cuyos medios de vida e identidades culturales están profundamente ligados a los pastizales. La CRIC23 se celebra mientras los países se preparan para el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores (IYRP) 2026, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se espera que el IYRP dé una visibilidad sin precedentes a los pastizales, los pastores y sus sistemas de conocimientos. “Los pastores han cuidado estas tierras durante generaciones. Sus conocimientos, movilidad y gestión son esenciales para restaurar los pastizales y fomentar la resiliencia. Mientras el mundo se prepara para el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, debemos asegurarnos de que las comunidades pastorales no solo sean escuchadas, sino también apoyadas como socios en las acciones de sostenibilidad climática y medioambiental”, dijo Enrique Michaud, copresidente de la Alianza Global del IYRP.  “Mongolia es una nación moldeada por los pastizales y las tradiciones pastorales. Sabemos por experiencia que cuando los pastizales prosperan, las comunidades prosperan. Mientras nos preparamos para acoger la COP17, una de nuestras principales prioridades es elevar los pastizales en la agenda mundial y garantizar que los países dispongan de las pruebas, las asociaciones y las inversiones necesarias para restaurar estos ecosistemas vitales a gran escala”, señaló Ariuntuya Dorjsuren, directora general de la División de Cooperación Internacional del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático, NFP de Mongolia. La CNULD contribuye al IYRP a través de su Iniciativa Emblemática sobre Pastizales y la campaña Ruta de la Seda prevista para 2026, que mostrará los paisajes de pastizales y las culturas pastorales a lo largo de un recorrido de 6.000 kilómetros que abarca 10 países. Estos esfuerzos se basan en el impulso político de la COP16 en Riad y la COP17 en Ulán Bator, alineando las presidencias recientes y futuras de la COP en torno a elevarlos pastizales como una prioridad mundial en materia de clima y medios de vida. Lista de recursos: https://www.unccd.int/resources/global-land-outlook/glo-thematic-report-rangelands-and-pastoralists https://wwf.panda.org/discover/our_focus/food_practice/grasslands_and_savannahs/roots_to_riches_priority_decisions_for_grasslands/ https://www.eld-initiative.org/en/projects/economics-of-rangelands  

Vastas e infravaloradas: los pastizales, bajo una amenaza creciente